ACA, el Ministerio de Economía y el BROU trabajan en esa herramienta financiera, que podría aprobarse en los próximos días, con un plazo de entre ocho y 10 años; los fondos estarán disponibles para los productores en octubre o noviembre.
Con un invierno que hasta hace pocas semanas venía marcadamente seco, las lluvias registradas en los últimos días cambiaron el panorama hídrico para el sector arrocero. Así lo planteó Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), en el programa Agronegocios Sarandí, quien remarcó que la escasez de precipitaciones permitió, paradójicamente, un avance “anormal para la fecha” en los laboreos de preparación de tierras de cara a la siembra de primavera, cuyo inicio en la zona norte suele darse a partir del 20 de setiembre.
Las represas se recomponen, pero el foco pasó al financiamiento
Una de las principales preocupaciones del sector era la falta de agua en las represas, especialmente en el litoral-norte. Según O’Brien, las lluvias recientes revirtieron buena parte de ese escenario. La represa de India Muerta, en la zona este, ya se ubica en el 80% de su capacidad, un nivel que no registraba en esta fecha desde hace varios años.
Aunque persisten faltantes en el centro y el norte del país, el dirigente sostuvo que, de confirmarse un año Niño, un par de lluvias adicionales bastarían para colmar las represas. “El agua no debería ser un tema este año”, afirmó.
Con ese frente despejado, O’Brien ubicó al financiamiento como la principal dificultad que enfrenta hoy el productor arrocero. Un relevamiento de la semana pasada estima una intención de siembra de entre 150.000 y 155.000 hectáreas, por debajo de las 163.000 hectáreas de la zafra anterior.
La definición final, según explicó, dependerá en gran medida de que se logren armar las herramientas financieras necesarias, en un año que llega con números en rojo. El ciclo anterior cerró con pérdidas de entre U$S 350 y U$S 400 por hectárea, en un cultivo cuyos costos rondan los U$S 2.000 por hectárea al año.
El peso de la mediería y el nuevo crédito
El 70% de los productores arroceros son medianeros, cuyas garantías se limitan generalmente a la maquinaria, lo que complica la construcción de financiamiento tras un año de pérdidas. Frente a este escenario, la ACA trabaja desde hace meses con el Ministerio de Economía y Finanzas y con el Banco República.
Respecto al Banco República, que atiende al 28% de los productores arroceros, ya se conocieron anuncios concretos: los incumplimientos de entre 10% y 15% del crédito de cultivo al 30 de junio se refinanciarán a cuatro años, y las cuotas de amortización de maquinaria correspondientes al período entre el 1° de julio y el 31 de diciembre podrán reprogramarse.
La medida, señaló O’Brien, permite que ese segmento de productores no vea afectado su plafón y quede habilitado para acceder a nuevo crédito en la presente zafra.
O’Brien estimó que la definición oficial podría conocerse en un plazo no mayor a 15 días, aunque los fondos recién estarían disponibles para los productores en octubre o noviembre
Para el resto del sector —en torno al 70% de los productores—, la ACA impulsa una herramienta distinta: un crédito sectorial de libre elección, de hasta U$S 500 por hectárea, que a diferencia de los fondos arroceros clásicos, cada productor podría tomar o no de forma voluntaria, asumiendo su propio repago.
Esa libertad, explicó O’Brien, complejiza la construcción de garantías, aspecto que se está negociando con el Ministerio de Economía a través del mecanismo estatal SIGA, que aportaría una parte relevante del respaldo, junto con la participación de la industria arrocera como garante —algo que no ocurría en esquemas anteriores—.
El dirigente definió este instrumento como un “crédito puente” para atravesar el período hasta que se recuperen los valores internacionales, con un plazo de entre ocho y 10 años, a definir, y una tasa de mercado que permita afrontar una cuota anual manejable.
O’Brien estimó que la definición oficial podría conocerse en un plazo no mayor a 15 días, aunque los fondos recién estarían disponibles para los productores en octubre o noviembre.
Remarcó que contar con una definición temprana es clave para poder trabajar a cuenta de ese dinero y así sostener el área de siembra proyectada. Sin ese instrumento, advirtió, la caída del área podría ser considerablemente mayor.

Financiamiento privado acotado y nuevo rol de garantía para la industria
Según detalló el presidente de ACA, la banca privada participa apenas con un 5% a 6% del financiamiento del cultivo, mientras que entre el 65% y el 70% del financiamiento recae sobre la propia industria arrocera.
A diferencia de esquemas previos —donde la industria cobraba primero y dejaba al productor como único responsable frente a la institución financiera—, en este nuevo instrumento la industria pasaría a formar parte de la garantía del monto que tome cada productor, mediante un contrato específico con cada planta industrial.
Los productores independientes, en tanto, deberán constituir garantías propias por el porcentaje que corresponda cubrir.
A esto se sumaría, en el mediano plazo, la conformación de un fondo de garantía solidaria, integrado con aportes anuales de todas las bolsas de producción de arroz del país, que permitiría en el futuro reducir la dependencia de mecanismos como el SIGA a la hora de negociar con las instituciones financieras.









