La mejora de las cotizaciones modificó las perspectivas para los cultivos de invierno y verano, mientras el maíz continúa ganando espacio en las empresas CREA. Nazar Rodríguez, coordinador agrícola-ganadero de Fucrea, destacó la importancia de mantener sistemas estables y diversificar fechas, cultivos y materiales ante un escenario climático condicionado por El Niño.
La agricultura uruguaya comienza la nueva campaña de verano en un escenario más favorable que el observado un año atrás, fundamentalmente por la recuperación de los precios de los cultivos. Sin embargo, desde Fucrea advierten que las decisiones productivas no deberían quedar condicionadas por los movimientos coyunturales de las cotizaciones y recomiendan preservar las rotaciones como una herramienta para conseguir estabilidad y mejores resultados.
“Ya desde el vamos tuvimos un cambio importante en los precios de los cultivos”, señaló a Agronegocios Sarandí el ingeniero agrónomo Nazar Rodríguez, coordinador agrícola-ganadero de la Federación Uruguaya de Grupos CREA (Fucrea).
El profesional explicó que el cambio también alcanza a los cultivos de invierno y configura un marco diferente al del ejercicio anterior. El desafío para las empresas será utilizar las herramientas disponibles para intentar aprovechar un año agrícola que, en principio, presenta mejores perspectivas.
Fucrea analizó este escenario durante su tradicional jornada de cultivos de verano, realizada el 24 de setiembre, donde se presentaron los resultados obtenidos durante la campaña anterior y diferentes herramientas para la toma de decisiones en la nueva zafra.
El maíz gana terreno
Uno de los cambios que viene registrándose en los sistemas agrícolas es el crecimiento del maíz. Rodríguez valoró esa tendencia no solamente desde el punto de vista económico, sino también por su aporte a las rotaciones.
En los últimos años el cereal consiguió mejores márgenes, en un período en el que la soja estuvo condicionada por precios deprimidos. La reciente recuperación de la oleaginosa vuelve a modificar esa relación.
Desde Fucrea entienden que el objetivo central debe continuar siendo preservar el esquema de rotaciones de cada empresa.
Frente a esas variaciones, una de las principales conclusiones planteadas durante la jornada fue evitar cambios importantes en la estructura productiva motivados exclusivamente por los precios.
Rodríguez sostuvo que los mejores rendimientos aparecen cuando existe “un sistema estable, firme y seguro” y que, a partir de esa base, las empresas deben procurar maximizar productividad y resultados.
El maíz continuará ganando espacio porque los productores han encontrado mejores resultados con el cultivo, pero desde Fucrea entienden que el objetivo central debe continuar siendo preservar el esquema de rotaciones de cada empresa.

La mejora de precios baja los rendimientos de equilibrio
Por el lado de los costos, Rodríguez señaló que se encuentran mayoritariamente en niveles similares a los de campañas anteriores, aunque pueden registrarse modificaciones en fertilizantes y combustibles.
La principal diferencia está en los precios de los productos.
La recuperación de las cotizaciones permite reducir los rendimientos necesarios para alcanzar el equilibrio y mejorar los márgenes proyectados. En soja, particularmente, los valores actuales configuran un escenario más atractivo.
Rodríguez consideró que el punto de partida es más positivo que el de la campaña pasada
En maíz aparece una interrogante adicional. Si el área aumenta como se proyecta y la campaña arroja buenos rendimientos, una mayor oferta regional podría ejercer presión sobre los precios.
De todas maneras, Rodríguez consideró que el punto de partida es más positivo que el de la campaña pasada.
También cambió el panorama para los cultivos de invierno. Al comenzar la zafra, trigo y cebada se encontraban en una situación en la que prácticamente necesitaban alcanzar los rendimientos de equilibrio para cubrir los costos. La posterior mejora de los precios permitió pasar a una perspectiva de márgenes más interesantes.

Buen potencial para los cultivos de invierno
Los cultivos de invierno presentan, además, buenas perspectivas productivas.
La colza comenzó la campaña con mejores posibilidades de obtener un margen atractivo debido a su precio, mientras trigo y cebada partieron desde una posición menos favorable. Posteriormente, la recuperación de la cebada mejoró las expectativas.
“Los cultivos en general vienen con muy buen potencial”, afirmó Rodríguez, aunque recordó que en los cultivos de invierno es necesario esperar hasta el final del ciclo para conocer tanto los rendimientos como la calidad.
Para la colza Rodríguez planteó como desafío elevar los rendimientos promedio nacionales
En el litoral-sur la situación se había vuelto más ajustada después de las lluvias de agosto, debido a un setiembre seco, que dejó aproximadamente un mes sin precipitaciones en algunas zonas. La posterior llegada de las lluvias permitió recomponer el panorama, aunque puntualmente estuvieron acompañadas por granizo.
Uruguay acumula cinco o seis años de buenos rendimientos en cultivos de invierno, particularmente en trigo y cebada. Para la colza, en cambio, Rodríguez señaló como desafío elevar los rendimientos promedio nacionales.

Rotaciones para estabilizar los resultados
Durante la jornada de Fucrea también se presentó un estudio sobre las rotaciones agrícolas en las empresas CREA.
Según Rodríguez, el trabajo vuelve a mostrar la importancia de mantener sistemas equilibrados y la mayor estabilidad de los rendimientos que se consigue bajo esos esquemas.
La información refuerza una línea de trabajo que Fucrea viene impulsando desde hace años: construir sistemas agrícolas estables antes que modificar las decisiones de siembra siguiendo exclusivamente las señales coyunturales del mercado.

El Niño: gestionar probabilidades y diversificar riesgos
El escenario climático también ocupó un lugar relevante en la jornada. La presentación del Ing. Agr. Walter Baethgen (exinvestigador de la Universidad de Columbia) estuvo dedicada a analizar los posibles efectos asociados a El Niño y, especialmente, cómo interpretar los pronósticos.
El científico remarcó que se trabaja con probabilidades y que una mayor posibilidad de lluvias no significa que necesariamente vaya a producirse un año extremadamente húmedo.
El objetivo es “ampliar la paleta” para evitar que una proporción demasiado grande de la producción quede concentrada en un mismo momento y expuesta a un eventual episodio climático adverso
La recomendación es tomar las precauciones disponibles sin asumir que los escenarios más extremos necesariamente se concretarán.
En ese contexto, productores y técnicos están procurando diversificar riesgos mediante diferentes estrategias: combinar cultivos de primera y de segunda, distribuir las fechas de siembra entre momentos más tempranos y tardíos y utilizar distintos materiales.
El objetivo, explicó Rodríguez, es “ampliar la paleta” para evitar que una proporción demasiado grande de la producción quede concentrada en un mismo momento y expuesta a un eventual episodio climático adverso.

Crece el interés por el riego
Otra tendencia que Fucrea observa entre sus empresas es el aumento del interés por las inversiones en riego.
Rodríguez reconoció que se trata de inversiones importantes y decisiones que no son sencillas para las empresas, por lo que el proceso avanza de manera progresiva.
Sin embargo, los productores que comienzan a incorporar riego suelen posteriormente analizar ampliaciones del área o nuevas inversiones para aumentar el potencial productivo.
“Va aumentando y va creciendo”, resumió Rodríguez, en referencia a una tendencia que también se observa a escala nacional.
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