Carolina Moreira, gerente de Sustentabilidad y Comunicaciones de Montes del Plata, se refirió a las oportunidades laborales y de desarrollo profesional y humano que se generan entorno a la industria forestal.

Carolina Moreira, gerente de Sustentabilidad y Comunicaciones de Montes del Plata, fue la protagonista de la segunda edición del podcast Bienplantados, que semanalmente publica la empresa en su página web y distintas plataformas digitales.

En esta ocasión, el foco estuvo puesto sobre la forma en que Montes del Plata encara su relación con las comunidades y personas con quienes trabaja.

“En nuestro equipo gestionamos la comunicación de la empresa y sus vínculos con los vecinos, con los diferentes grupos de interés –tanto locales como nacionales–, con los medios de comunicación. Velamos porque la empresa se desarrolle de forma armónica con las comunidades que la rodean, en un diálogo permanente y con una actitud responsable”, comentó.

En este plano, uno de los puntos clave es el empleo. “La primera tentación es hablar de números, de los 1.000 empleos en nuestra planta de Punta Pereira o de los 2.000 en los campos y más de 6.000 en toda la cadena forestal. Pero todo eso cobra vida con la historia personal de gente como Federico Sosa, un operador de cosecha forestal que hoy maneja los modernos harvesters, para la cosecha”, relató.

“Velamos porque la empresa se desarrolle de forma armónica con las comunidades que la rodean, en un diálogo permanente y con una actitud responsable”

A propósito, agregó que “la forestación con motosierras ya no existe; se necesitan máquinas que requieren una capacitación muy importante para manejarlas; y Federico –que viene de Lorenzo Geyres, un pueblo de 800 personas en Paysandú– estudió para eso en un curso con INEFOP. Él era alambrador, y no se veía trabajando en una ciudad; le gustaba el trabajo del campo y se capacitó junto a otras 20 personas de su zona”.

Señaló que “participamos con la Sociedad de Productores Forestales en las prácticas profesionales posteriores y con Ponsse, el proveedor de las máquinas. Hizo su pasantía y hoy está operando una máquina que –según dice– es su ‘oficina en el campo’: con computadora, joystick para hacer las tareas y aire acondicionado, y está muy motivado en su trabajo”, relató Moreira.

Montes del Plata emplea a 1.000 trabajadores en su planta de Punta Pereira, 2.000 en los campos y son más de 6.000 en toda la cadena forestal

“Esta actividad no solamente es atractiva para el que gusta del trabajo en el campo. A veces encontramos jóvenes en la zona de influencia a los que les decimos: si te gustan los videojuegos, te puede gustar este trabajo”, comentó.

También se refirió a otro ejemplo en la planta, donde trabaja “una mujer joven, Marcela Beltrame, que era profesora de sociología. Vivía en Conchillas, con su hijo chiquito, y se le iba mucho tiempo del día en el ómnibus, para ir a dar clases a Carmelo, Colonia u Ombúes (de Lavalle). Quería trabajar cerca de su casa y se presentó al llamado a Jóvenes de Colonia, donde solamente pedíamos secundaria completa, y fue seleccionada”.

“Empezó a capacitarse con profesores que vinieron del exterior, con una nivelación en ciencias básicas, matemáticas, física y química; después en procesos industriales, celulosa y luego en áreas específicas en las que se iba a desempeñar. Hoy es una de las personas que maneja la planta todos los días”, destacó la gerente de Comunicaciones de Montes del Plata.

“No buscábamos tanto la experiencia o los estudios, sino las ganas de superarse”, subrayó.

Empleabilidad

Montes del Plata no solo recurre a la gente para vincularla directamente a la planta o al trabajo inmediato en el monte. “Tenemos que trabajar hoy para que dentro de 5 o 10 años podamos seguir contando con trabajadores locales que estén capacitados en las áreas vinculadas a nuestro trabajo, que es muy diverso”, señaló.

“Para eso nos planteamos despertar vocaciones a través del programa de continuidad educativa llamado ‘Yo sigo’, que apoya con orientación vocacional a jóvenes que están en tercero o cuarto año de liceo. Son los años donde hay más expulsión educativa; y muchos no conocen a nadie que haya estudiado una carrera terciaria, sus padres quizás no lo hicieron o su familia no lo valora, o le plantean que vaya a trabajar; tal vez no conoce las opciones”, describió.

“Por eso, facilitamos la orientación a través de profesionales en esta materia, que van a los liceos. El ciclo se llama ‘Orientando Orientales’ y si hay una restricción económica se ven las formas para sortear esos obstáculos”, destacó Moreira.

“A veces encontramos jóvenes en la zona de influencia a los que les decimos: si te gustan los videojuegos, te puede gustar este trabajo”

“Trabajamos con la organización Di Mauro – Davrieux, un grupo de psicólogos que tiene armado este programa y lo aplica en diferentes partes del país, para diferentes empresas. Lo venimos haciendo hace cinco años con muy buenos resultados. Ellos hacen la parte técnica de orientación vocacional y nosotros participamos con voluntariado interno: gente de la planta con diferentes perfiles vinculados a las áreas en que los chiquilines están mostrando cierta afinidad, y les cuentan su experiencia”, explicó.

Moreira remarcó que “nuestra gente no solo cuenta la historia estrictamente profesional, sino también esa trayectoria desde que era un chiquilín como el que está delante de él, con miedos, incertidumbres, dudas, y cómo se fue encaminando; le recuerda cómo fue eso de ir a Montevideo y tomarte un ómnibus todos los días, comer en un comedor escolar y vivir en una pensión, sentirte solo y extrañar. En definitiva, todas esas cosas que pesan en un estudiante del interior. La idea es que puedan verse reflejados y animarse”, describió.

“Nos planteamos despertar vocaciones a través del programa de continuidad educativa llamado ‘Yo sigo’, que apoya con orientación vocacional a jóvenes que están en tercero o cuarto año de liceo”

“Allí entra nuevamente nuestro equipo de especialistas, con trabajadores sociales que acompañan en algunos casos las situaciones particulares de los estudiantes. Se hacen también visitas a Montevideo, a los diferentes centros de estudio, como para perder el miedo”, apuntó.

Indicó que “estamos muy atentos a lo que surge de la propia comunidad y en ese plano hemos hecho un apoyo a la promoción de la ciencia. Cuando hay clubes de ciencia en los liceos los apoyamos a través de mentores internos; nuestro gerente de ambiente –por ejemplo– o alguien del área técnica, participan”.

“Se trata de despertar vocaciones y el interés por la ciencia y la tecnología, áreas afines a lo que puede ser trabajar en la planta, cerca de su lugar, para no tener que irse en el futuro”

Contó que “un día nos encontramos con un proyecto que nos acercó un grupo de profesores de física de Carmelo, un grupo muy comprometido que ha trabajado mucho y logra que los gurises de Carmelo participen sistemáticamente en las Olimpiadas de Física Iberoamericanas, con muy buen desempeño. Nos contagiaron ese entusiasmo, nos pusimos a trabajar y terminaron viniendo 70 jóvenes de 20 países a Carmelo para hacer actividad científica. Se trata de despertar vocaciones y el interés por la ciencia y la tecnología, áreas afines a lo que puede ser trabajar en la planta, cerca de su lugar, para no tener que irse en el futuro”, planteó la gerente de Sustentabilidad de Montes del Plata.

Muchas empresas en una empresa

“Asimismo, no queremos que se genere una dependencia por ser la única fuente de empleo en la zona. Nos interesa que existan múltiples fuentes de empleo, múltiples potenciales proveedores para la planta o para los contratistas de la planta. Es infinito lo que se puede generar en torno a esta cadena productiva. Por eso, hace años que también estamos promoviendo la capacidad de emprender. Tenemos una iniciativa local que se llama ‘El Plan’, que es un juego –tipo Monopoly–, que estimula las competencias vinculadas al emprendedurismo: comerciar, a ofrecer el producto, buscar inversionistas, etcétera”, explicó Moreira.

Destacó que “nuestro programa Alianzas tiene un componente muy fuerte de sustentabilidad, porque se trata del uso compartido de la tierra, de generar sinergias y beneficios mutuos entre nuestros productores vecinos. Se ofrece a los que quieren generar un ingreso extra o quieren diversificar sus riesgos. También trabajamos mucho con otro tipo de producciones como la apicultura, que se desarrolla muy bien con la forestación. Ahora estamos desarrollando la miel orgánica, que tiene un nicho de mercado interesante”.

“Es infinito lo que se puede generar en torno a esta cadena productiva. Por eso, hace años que también estamos promoviendo la capacidad de emprender”

La gerente de Comunicación y Sustentabilidad Montes del Plata remarcó que “la forestación le presta un servicio a la ganadería, en sombra y abrigo, y la ganadería le presta un servicio a la forestación, al controlar malezas y limpiar; se trata de una relación ganar-ganar, en armonía con el entorno, tanto en lo productivo como en lo social”.

La idea de estos podcast es poder contar cosas más allá del área forestal de la empresa. Lo fascinante de Montes del Plata es cómo hay muchas empresas dentro de la empresa: investigación y desarrollo de genética, plantación, transporte, puertos, energías. Y hay una filosofía única que atraviesa todas las etapas y todos los niveles”, concluyó.

Escuche el podcast Bienplantados con Carolina Moreira, gerente de Sustentabilidad y Comunicaciones de Montes del Plata:

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