“No hay ninguna medida tomada” sobre la importación de ganado y la decisión será del gobierno, dijo el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte esta semana, luego de haber recibido los puntos de vista de los agentes vinculados al sector (industria frigorífica, Foica, gremiales de productores) en los últimos días de junio.

El planteo formulado por las gremiales de la industria frigorífica (CIF y ADIFU) ante del MGAP de que se permita la importación de ganado para faena ante la falta de materia prima para un mejor abastecimiento de sus factorías, fue respaldado por la Federación de Obreros de la Industria Frigorífica y Afines (FOICA), que le formuló un pedido similar al ministro Uriarte.

Voceros de la producción, los presidente de la Asociación y Federación Rural, se manifestaron dispuestos a que se pueda habilitar la entrada de ganado desde Brasil, pero atendiendo los aspectos sanitarios y, como dijo el presidente de ARU, Ing. Agr. Gabriel Capurro, “la pandemia está causando asimetrías en las macroeconomías muy grandes y puede ser difícil para un país como el Uruguay liberar un mercado de Brasil, con más de 180 millones de vacunos y costos de producción muy diferentes”.

“Pero entonces nosotros pediremos también la liberación de los combustibles con Brasil y la liberación de agro insumos, porque la ecuación de producción puede ser muy desventajosa para los productores uruguayos” dijo para el Informe Tardáguila el pasado lunes.

Por su parte el Dr. Jorge Slavica, delegado de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) dijo en Agronegocios Sarandí que «los temas sanitarios son innegociables», advirtiendo que hoy Uruguay ingresa con su carne a países que Brasil no puede, que el país norteño tiene autorizado el uso de anabólicos, que en Uruguay están prohibidos, y que en Brasil hay específicos veterinarios que tienen diferentes formulaciones o plazos de uso diferentes a los que tienen en Uruguay.

el Dr. Jorge Slavica, delegado de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) dijo en Agronegocios Sarandí que «los temas sanitarios son innegociables»

Por estas horas, se conocieron sendas declaraciones de la Comisión Nacional de Fomento Rural y del Movimiento Un Solo Uruguay, alertando sobre los riesgos que implicaría para el rodeo nacional el ingreso de animales provenientes de Brasil, país que podría considerarse como proveedor del ganado a importar.

También lo hizo la denominada Comisión de Colonización, organización que agrupa a productores vinculados con el Instituto Nacional de Colonización, que solicitó la convocatoria urgente a un debate sobre el tema.

CUIDAR EL ACTIVO QUE TIENE EL PAÍS

Para la CNFR “se entiende que no es el momento para que el país tome decisiones en torno a la habilitación de la importación de ganado para faena”.

no es el momento para que el país tome decisiones en torno a la habilitación de la importación de ganado para faena

Se agrega que “se considera que se debe priorizar el bien público, que constituye un activo intangible con el que cuenta el país, que es su status sanitario, los protocolos firmados y el conjunto de normas que lo habilitan a comercializar carne de calidad, así como la trazabilidad, fundamental para el acceso diversificado a mercados, especialmente los de alto valor, y la consecuente tracción de la cadena cárnica en su conjunto”.

Por último se advierte que  “el país debe ser muy cuidadoso a la hora de evaluar la relación costo beneficio de poner en riesgo el activo, antes de tomar cualquier decisión al respecto de habilitar la importación”.

¿VALE LA PENA EL RIESGO?

Para el movimiento Un Solo Uruguay “las conversaciones que se están llevando a cabo sobre la importación de ganado en pie y la puerta de vaivén generan una gran incertidumbre y preocupación, además desnudan una vez más la falta de competitividad y el gran costo que tiene cada uno de los actores en la producción e industrialización. Costos directamente asociados al Estado y a su enorme peso sobre los aparatos productivos”.

“¿La puerta de vaivén también funcionará para la libre importación de combustibles?”, se pregunta.

Agrega que “los productores nacionales estamos obligados, por ley, a trazar y registrar los vacunos desde su nacimiento hasta su muerto o faena, lo cual ha insumido un gran sacrificio y costo. Dicha trazabilidad no va a ser posible en animales que provengan del exterior”.

“Hay mucho en juego: sanidad, transparencia, protocolos, mercados, credibilidad”, advierte la comunicación de USU

“Hay mucho en juego: sanidad, transparencia, protocolos, mercados, credibilidad”, se advierte.

En su tramo final, el comunicado de USU establece que “en un país tan chico y que depende tanto de su producción pecuaria, la cual demuestra permanentemente que es el principal sector generador de divisas, ¿valdrá la pena tanto riesgo?”, consulta.

DEBATE URGENTE

La denominada Comisión de Colonización declaró su “rotunda oposición a la importación de ganado en pie que afecta a todo el sector agropecuario y al país en su conjunto”,  a la vez que  convoca “a un debate urgente de las autoridades con los productores ganaderos y colonos, porque esta medida:

1) Afecta en primer lugar al productor, al criador, vendedor de terneros, que muchas veces tiene que elegir entre malvender bichos o juntar algún peso para mejorar en la producción.

2) Afecta al entramado social de la campaña, porque la mayoría de los productores familiares del país son ganaderos familiares y criadores, y son los que viven en el campo con su familia. También la mayoría de los campos de colonización son ganaderos, y muchos criadores.

Afecta al entramado social de la campaña, porque la mayoría de los productores familiares del país son ganaderos familiares y criadores

3) La importación de ganado en pie condena a la ineficiencia al eslabón más débil del complejo de la carne: al criador, que históricamente no ha podido superar una baja tasa de preñez por distintos factores. Porque hay una competencia desleal por la tierra, a favor de las grandes plantaciones forestales. Y mientras el país ha subsidiado a las multinacionales de la forestación y la celulosa, este productor chico tiene que competir por los arrendamientos, yendo a la guerra con un escarbadiente.

Peleando también con los grandes consorcios agrícolas, dependiendo de la cotización de los precios internacionales y no de un proyecto de país.

4) A partir de la ley del más fuerte, la reposición va a empezar a depender del precio internacional más que del mercado interno de compra/venta de ganado. Y hasta nos tenemos  que dar cuenta que importar ganado gordo también puede afectar al invernador porque al haber más ofertas, el precio también puede caer.

5) Mientras que los productores hemos apostado a la trazabilidad y a cuidar estrictamente las medidas sanitarias para que las carnes uruguayas tengan aceptación a nivel mundial, será solamente la industria (en manos de extranjeros) la que se estará beneficiando de todo nuestro esfuerzo.

Por una ganadería familiar, por la construcción de una cadena de la carne, por un Instituto Nacional de Colonización que colabore en el aumento de la cantidad de terneros del criador.

Convocamos a un debate con el MGAP y el INC sobre posibles impactos de la importación de ganado en pie en la producción nacional a realizarse a la brevedad.