Por José Manuel Mesa Cacheiro
Cuando se observa la evolución desde 2011 del Ingreso Promedio de Exportación de la carne vacuna y se la compara con el precio de los terneros, aparece una señal bastante clara.
Las curvas no son iguales ni se mueven exactamente al mismo tiempo, pero se acompañan.
Cuando aumenta el valor de la carne que Uruguay exporta, ese mayor valor se transmite, con distinta intensidad y algún rezago, hacia el resto del complejo cárnico, y el mismo termina llegando al ternero.
La gráfica permite verlo a lo largo de quince años. Los períodos de mayor valorización de la carne exportada terminan encontrando también una reposición más valorizada
Y hoy ambas variables se encuentran en niveles nominales entre los más altos de la serie.

Eso es importante, porque muestra que el valor que Uruguay consigue en los mercados internacionales no queda solamente en el último tramo del negocio. Viaja hacia atrás.
Incluso, el precio del ternero agrega algo más.
Quien compra un ternero no compra solamente los kilos que tiene delante. Compra también los kilos que espera producir. Tendrá que poner pasto, tiempo, manejo y capital para transformar ese animal en uno más pesado.
Por eso, el precio del ternero también habla de expectativas sobre el futuro de la ganadería.
Y hoy esa señal es fuerte.
Hay, sin embargo, otra lectura de la gráfica que resulta particularmente interesante para la cría.
Los terneros más livianos reciben un mayor precio por kilo que los más pesados. Pero sería un error interpretar que, por eso, producir menos kilos es un mejor negocio
Un ternero de 140 kilos a US$ 4,50 representa US$ 630. Uno de 180 kilos a US$ 4,10 representa US$ 738.
El kilo liviano vale más, pero producir menos kilos no es mejor negocio.
Ahí aparece la segunda parte del viaje del valor.
El mercado determina cuánto vale el kilo. El sistema productivo cuántos kilos tenemos para vender.
Y para la cría la cuenta termina siendo bastante sencilla: preñar la mayor cantidad posible de vacas y lograr que los terneros destetados pesen la mayor cantidad posible de kilos.
Porcentaje de destete y kilos al destete.
Dos números que multiplicados terminan explicando buena parte del resultado de un sistema criador.
Fertilidad, longevidad, alimentación, sanidad, genética y manejo tienen sentido cuando logran expresarse allí: más terneros y más kilos por vaca entorada
El primer tramo del viaje comienza lejos del establecimiento. En China, Estados Unidos, Europa y los demás mercados que compran nuestra carne. Ese valor atraviesa el complejo cárnico y termina llegando hasta la cría.
El segundo tramo comienza en cada potrero.
Y ese depende mucho más de nosotros.
Porque cuando el ternero vale mucho, también vale mucho cada ternero que no destetamos y cada kilo que dejamos de producir.
El Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro es delegado de la Comisión Nacional de Fomento Rural en la Junta Directiva de INAC y también asesor privado de productores.








