Gerardo y Alejandro Zambrano consideran que el escenario de precios y demanda puede marcar un punto de inflexión para la cría. Proyectan una mayor producción de terneros, mientras la intensificación y el avance de los corrales transforman los sistemas ganaderos.

La ganadería uruguaya atraviesa condiciones que pueden determinar un cambio relevante en la producción de terneros, impulsada por los precios de la hacienda, la demanda internacional de carne y el estímulo para aumentar el número de vacas entoradas. En ese escenario, la próxima zafra de reproductores se presenta con perspectivas de una demanda firme y valores superiores a los del año pasado.

Gerardo Zambrano, presidente de Zambrano & Cía, sostuvo que llegó el momento para que la ganadería uruguaya vuelva a crecer en cantidad, después de varios años en los que avanzó principalmente mediante mejoras de calidad y una mayor producción de carne por animal.

“No creo, estoy convencido de que va a ser un año distinto”, afirmó, al analizar las perspectivas de la cría. Consideró que alcanzar producciones del entorno de 3 millones de terneros ya no debería observarse como un problema para el mercado, debido a las diferentes alternativas de colocación disponibles.

“No creo, estoy convencido de que va a ser un año distinto”, afirmó Gerardo Zambrano

El principal estímulo está en el valor del producto. Según Zambrano, los elevados precios de los terneros incentivan al criador a invertir en las vacas, aumentar la cantidad de animales entorados e incorporar mejor genética. “Llegó el momento de que va a haber un cambio, sin ninguna duda”, señaló, y proyectó una modificación “no menor” en la producción de terneros hacia adelante.

Alejandro Zambrano, director de Zambrano & Cía, coincidió en que la cría está reaccionando a un ciclo favorable que se aproxima a los dos años y que combina buenas perspectivas para el mercado y el clima.

“El productor, si se le dan las condiciones, reacciona y responde”, analizó. Esa respuesta ya se observa, según explicó, en la intensificación de las recrías, el aumento de la participación de los corrales en la terminación y la expansión del pie de cría.

“El productor, si se le dan las condiciones, reacciona y responde”, analizó Alejandro Zambrano

Para Alejandro Zambrano, si las condiciones evolucionan normalmente, la producción de terneros puede alcanzar un récord. Evitó proyectar una cifra concreta, pero afirmó: “Vamos a estar lejos arriba de los 3 millones”.

Consideró además que el aumento de la producción podría, al menos, compensar la cantidad de terneros que sale del país mediante la exportación en pie. De esa manera, una mayor oferta permitiría abastecer las distintas alternativas de extracción que tiene actualmente la ganadería uruguaya.

Gerardo Zambrano proyectó una modificación “no menor” en la producción de terneros hacia adelante

Más vacas y una firme demanda por toros

El crecimiento esperado de la cría tendrá consecuencias directas sobre la zafra de reproductores. Gerardo Zambrano señaló que más de 4 millones de vacas serían entoradas este año y sostuvo que esa cantidad determina necesidades de reposición de toros superiores al volumen que habitualmente pasa por los remates.

A esa demanda se suma una mayor valoración de la genética. Destacó que las diferencias se observan desde las primeras categorías hasta el producto final y que animales con distinta genética consumen prácticamente lo mismo, pero obtienen resultados productivos diferentes.

“Vamos a estar lejos arriba de los 3 millones” de terneros, proyectó Alejandro Zambrano

Por eso proyectó una zafra con buenas condiciones para los negocios: numerosos remates, facilidades financieras, garantías y una oferta con la mejor genética de las cabañas.

Los precios de los reproductores deberían subir frente al año pasado, aunque no necesariamente en la misma magnitud que otras categorías ganaderas.

“Que los toros van a estar demandados y los toros van a valer más que el año pasado, no hay ninguna duda”, aseguró Gerardo Zambrano. Sin embargo, descartó que el ajuste porcentual de los reproductores tenga que reproducir el observado en el ganado gordo o la reposición.

Alejandro coincidió y definió al precio del toro como “un poquito más inelástico”. Explicó que históricamente los valores de los reproductores no se derrumbaron en los períodos de crisis, ni se dispararon proporcionalmente durante los momentos de mayor efervescencia del mercado.

“Que los toros van a estar demandados y los toros van a valer más que el año pasado, no hay ninguna duda”, aseguró Gerardo Zambrano

La genética constituye una inversión de largo plazo y su retorno resulta más difícil de medir que el de otras categorías. De todos modos, señaló un elemento que establece un piso relevante: actualmente un toro gordo puede valer entre U$S 1.500 y U$S 2.000 solamente por su valor como carne.

“Somos optimistas, hay mucha gente buscando toros”, afirmó, y agregó que a fines de agosto los criadores ya estaban anticipando necesidades importantes de reproductores.

Alejandro Zambrano rematando en Plaza Rural

El corral gana terreno

El buen momento ganadero también está acelerando una transformación de los sistemas productivos. Gerardo Zambrano sostuvo que el crecimiento de los corrales es una realidad y respondió fundamentalmente a una relación favorable entre el precio de los granos y el de la carne.

En otros momentos, explicó, el encierre podía utilizarse como una herramienta de manejo para liberar superficie del establecimiento, aun cuando la terminación a corral no representara por sí misma un negocio atractivo. Esa ecuación cambió.

“Hoy no solo sirve para agrandar los campos y el manejo de otras categorías, sino que aparte encerrar es un buen negocio”, señaló.

“Yo creo que esto llegó para quedarse”, opinó Gerardo Zambrano sobre el sistema de producción de carne a corral

Consideró que la transformación de granos en carne está dejando márgenes que justifican la expansión de las estructuras existentes y la instalación de nuevos corrales. A su entender, no se trata de un fenómeno coyuntural.

“Yo creo que esto llegó para quedarse”, opinó, y proyectó un cambio estructural similar al ocurrido en otros grandes países productores de carne.

Alejandro Zambrano también visualiza una progresiva especialización del sistema. Los establecimientos tenderían a concentrarse en determinadas etapas —cría y recría, por ejemplo— mientras la terminación tendría una participación creciente de los corrales.

Ese proceso también aporta flexibilidad, porque una misma infraestructura puede utilizarse para recría o terminación y adaptarse relativamente rápido a las señales del mercado.

Uruguay frente a una carne más valorizada

Para Alejandro Zambrano, Uruguay tiene posibilidades de capitalizar especialmente el escenario internacional porque la carne vacuna está modificando su posicionamiento frente al consumidor.

“La carne vacuna hoy se está despegando como un commodity”, sostuvo. A su juicio, existe un consumidor progresivamente más sofisticado que comienza a diferenciar atributos de calidad y está dispuesto a valorizarlos.

En ese escenario destacó la posición de Uruguay, tanto por la calidad de su producción como por la forma en que produce. Consideró que la imagen de sustentabilidad del país constituye un activo que se suma a la genética, la calidad de la carne y el proceso de intensificación productiva.

El presidente de Zambrano & Cía también destacó que Uruguay cuenta con una producción relativamente limitada en volumen, pero de elevada calidad, que puede acceder a mercados de mayor valor. A eso agregó la utilización de razas definidas y la apuesta histórica por mejorar el producto.

De todos modos, advirtió que la firmeza esperada del mercado no implica que los precios puedan crecer indefinidamente. La menor faena o decisiones de la industria podrían contribuir a estabilizar los valores, aunque consideró que la escasez de ganado continuará dando soporte al mercado.

Una zafra de reproductores cada vez más temprana

Otro cambio se observa en el calendario de venta de reproductores. Gerardo Zambrano explicó que la zafra, además de estar concentrada, se adelantó.

Años atrás comenzaba en octubre y podía extenderse hasta mediados de noviembre. Actualmente las primeras ventas aparecen a fines de setiembre, inmediatamente después de la Expo Rural del Prado, y la mayor parte de la actividad culmina hacia fines de octubre.

La mejora en las herramientas productivas y nutricionales permite preparar los toros más temprano y presentarlos en buenas condiciones, algo que anteriormente obligaba a algunas cabañas a esperar hasta noviembre.

Paralelamente, la comercialización está incorporando cada vez más herramientas digitales. Alejandro Zambrano señaló que la virtualidad seguirá ganando participación, aunque continuará coexistiendo con los remates presenciales.

Los eventos físicos mantienen su importancia como instancia comercial, social y de encuentro, pero la profesionalización de las propuestas previas y la practicidad de las ventas a distancia consolidaron un cambio que, a su entender, “no tiene vuelta atrás”.

Nuevos atributos para la genética

La expansión del corral también puede modificar los criterios utilizados para seleccionar genética. Alejandro Zambrano destacó la evolución registrada por las cabañas uruguayas durante los últimos 10 o 15 años y su impacto sobre el rodeo comercial.

Hacia adelante prevé una mayor atención sobre características vinculadas con la producción y la calidad de la carcasa, además de la posible incorporación de nuevas razas o compuestos.

Entre esos atributos mencionó particularmente el marmoreo de la carne y la capacidad de los animales para transformar alimento en carne.

El avance del corral permitirá disponer de mayor información sobre esas características y aumentar las mediciones de eficiencia. Al mismo tiempo, sostuvo que esos objetivos deberán compatibilizarse con las características tradicionales del sistema uruguayo, preservando la adaptación de la vaca de cría y la base pastoril.

Los elevados precios actuales también permiten absorber algunas de las dificultades estructurales que enfrenta la producción. Gerardo Zambrano mencionó entre ellas los costos, los impuestos, el tipo de cambio y, en términos generales, el costo de producir en Uruguay.

En el escenario actual, esas limitaciones quedan parcialmente compensadas por el valor de la carne. Por eso consideró determinante que los buenos precios puedan sostenerse, sin que sean acompañados por nuevos aumentos de costos e impuestos.

 

(Foto principal editada con IA)