El plan piloto desarrollado por Prolesa y Minerva Foods llevó 285 terneros a faena y actualmente participan más de 20 productores con unos 800 animales. El sistema permite llevarlos desde los 80 hasta cerca de 400 kilos en 11 meses de vida.

Prolesa avanza en la consolidación de su programa de engorde de terneros Holando, desarrollado conjuntamente con Minerva Foods, luego de que la experiencia piloto arrojara resultados productivos y económicos positivos. El primer ciclo llevó 285 animales a faena y dejó un margen promedio de U$S 124 por ternero para los productores participantes.

Actualmente, el programa ingresó en una nueva etapa, con unos 800 terneros distribuidos entre más de 20 productores, explicó Mónica Dialutto, integrante del departamento de Insumos, en el área de Haciendas de Prolesa, durante la presentación de los resultados realizada en la Expo Rural del Prado.

La iniciativa surgió a partir de una problemática recurrente en los establecimientos lecheros: qué hacer con los machos Holando. A partir de esa inquietud, Prolesa realizó una investigación, visitó experiencias en Argentina y consultó a técnicos argentinos y uruguayos hasta definir un sistema de engorde que pudiera aplicarse directamente en los establecimientos.

“Nos encontramos con un sistema que está validado tanto nacional como internacionalmente”, explicó Dialutto. El objetivo de Prolesa fue llevarlo a los predios para demostrar que podía incorporarse a las condiciones de producción de los establecimientos uruguayos.

“Nos encontramos con un sistema que está validado tanto nacional como internacionalmente”

El esquema comienza cuando los terneros salen de la guachera, con unos 80 kilos, e ingresan directamente a un corral con autoconsumo. Allí reciben una ración que incluye fibra y disponen de agua y sombra, un aspecto especialmente importante durante los meses de verano.

Uno de los atributos destacados por Prolesa es la sencillez del manejo. El autoconsumo permite reducir las necesidades de mano de obra y evita que el productor tenga que suministrar diariamente la ración.

Los animales permanecen alrededor de nueve meses en el sistema y alcanzan aproximadamente 400 kilos a los 11 meses de vida, momento en que quedan en condiciones de ser enviados a faena. Minerva estableció como objetivo una carcasa de unos 200 kilos y los resultados obtenidos permiten, en algunos casos, adelantar la salida de los animales.

“Los productores se van animando de a poco y se van sumando”

El análisis económico del plan piloto determinó un margen promedio de U$S 124 por ternero. La evaluación comprende el ciclo desarrollado durante 2025, desde marzo hasta diciembre, mientras que las salidas hacia frigorífico se realizaron entre enero y abril.

Dialutto señaló que existieron diferencias entre establecimientos, particularmente relacionadas con el grado de cumplimiento del protocolo. Los productores que fueron más estrictos en su aplicación consiguieron mejores resultados económicos.

La ejecución del programa directamente en los predios fue otro de los aspectos centrales de la experiencia. La intención era comprobar que el modelo no solamente funcionara desde el punto de vista teórico o experimental, sino que pudiera ser incorporado a la operativa habitual de los tambos.

Con los resultados del piloto, el programa comenzó a ganar escala. “Los productores se van animando de a poco y se van sumando”, señaló Dialutto. Actualmente son más de 20 los establecimientos que participan con los aproximadamente 800 terneros que están cursando el plan.

La respuesta de la industria frigorífica también fue favorable. Según explicó la integrante de Prolesa, existe conformidad con la conformación y terminación de los animales y con la homogeneidad obtenida entre los terneros participantes.

Estas características permiten una salida comercial hacia el abasto y el mercado interno. La homogeneidad de los lotes es, precisamente, uno de los aspectos que la industria ha destacado de los animales terminados bajo este sistema.