En estos días volvió a instalarse el tema:Brasil colocando del orden de 100 mil toneladas de carne por mes en el mercado internacional. Y enseguida aparecen las dudas.

Por José Manuel Mesa Cacheiro

La sensación es de que “se viene mucha carne”.
De que algo puede cambiar.
Y, casi en simultáneo, aparecen los “investigadores” del mercado, avisorando escenarios extremos, poniéndole tono de alarma a algo que, en realidad, hace tiempo está arriba de la mesa.

Pero la pregunta de fondo es otra: ¿realmente es una novedad?
Brasil viene de años de crecimiento sostenido en sus exportaciones.
Meses arriba de 250, 280, incluso más de 300 mil toneladas no han sido excepción.
Tiene escala, tiene mercados, tiene estructura y tiene destino.

Brasil viene de años de crecimiento sostenido en sus exportaciones. Meses arriba de 250, 280, incluso más de 300 mil toneladas no han sido excepción

Nada de eso apareció ahora.
Entonces, ¿qué es lo que cambia?
No cambian los datos.
Cambia la forma en que los leemos.

El mercado muchas veces no reacciona a la información cuando es previsible, sino cuando la confirma.
Mientras algo es probable, se relativiza.
Cuando se concreta, se sobredimensiona.
Y ahí es donde aparecen las dudas.
Y donde algunos encuentran terreno fértil para anunciar tormentas.

En el fondo, es la misma lógica que vemos todos los años en cualquier empresa ganadera que no prevé el invierno.
El invierno no sorprende.
Llega todos los años.
Se sabe cuándo viene, cuánto dura y lo que implica.

En el fondo, es la misma lógica que vemos todos los años en cualquier empresa ganadera que no prevé el invierno.

Mientras algo es probable, se relativiza.
Cuando se concreta, se sobredimensiona.
Y ahí es donde aparecen las dudas.
Y donde algunos encuentran terreno fértil para anunciar tormentas.

Es que el mercado, de golpe, actúa como si no lo hubiera visto venir.
Y entonces ajusta expectativas, reacciona, y transmite esa sensación de sobreoferta que muchas veces pesa más en el ánimo que en la realidad.

Porque si miramos el contexto más amplio, el mundo sigue demandando proteína.
China sigue siendo un actor clave.
Estados Unidos necesita carne. Europa también.
Y la oferta global, más allá de Brasil, no sobra.

Brasil no es el problema.
Nunca lo fue.
Es, en todo caso, el jugador que marca el ritmo, el que cuando acelera, se siente.
Pero está ahí desde hace tiempo.
Como el invierno que no se puede evitar ni tampoco se puede discutir.
Lo que sí se puede es planificar, actuar y anticiparlo.

Brasil no es el problema. Nunca lo fue. Es, en todo caso, el jugador que marca el ritmo, el que cuando acelera, se siente.

Porque en ganadería, y también en los mercados, esto no es incertidumbre.
Es, simplemente, sorprenderse de lo previsible.

El Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro es delegado de la Comisión Nacional de Fomento Rural en la Junta Directiva de INAC y también asesor privado de productores.