La cuarta gira de Urugen por Estados Unidos recorrió Colorado, Nebraska, Wyoming, Dakota del Sur y Montana. En la recorrida se constató: la peor sequía en siglo y medio, que los precios del ganado están en niveles históricos y el incremento de los cruzamientos de vacas lecheras con toros de carne.
Todos los años Urugen organiza una gira para productores ganaderos por distintos estados de Estados Unidos, con el objetivo de visitar emprendimientos de referencia, conocer sistemas productivos y fortalecer los vínculos con las cabañas y programas genéticos con los que trabaja.
La cuarta edición de esta gira, que convocó a clientes y amigos de Urugen de Uruguay, Argentina y Brasil, recorrió el centro y centro-oeste de Estados Unidos, realizando un trayecto de unos 3.500 kilómetros: Denver (Colorado), parte de Nebraska, Wyoming, Dakota del Sur y Montana, con cierre en Miami coincidiendo con el partido de Uruguay en el Mundial.
“Lo que se pretende es nuclear a algunos clientes y amigos para conocer distintos sistemas de producción en Estados Unidos, ver cómo trabajan los ganaderos americanos y ver de cerca la genética que en muchos casos importamos para ofrecer acá en el mercado”, explicó Fernando Alfonso, director de Urugen, en diálogo con Agronegocios Sarandí.
Beef on dairy: la gran oportunidad que Uruguay está dejando arriba de la mesa
La conversación sobre el cruzamiento entre razas lecheras y bovinos de carne fue uno de los puntos destacados de la gira. En Estados Unidos, y también en Europa, esta práctica ya es masiva: los tamberos inseminan sus mejores hembras con semen sexado de toros lecheros de punta para asegurarse la reposición, y el resto del rodeo lo cubren con toros de carne. El ternero resultante —con mayor musculatura y mejor aptitud carnicera— y se vende a los feedlots a precios superiores al ternero lechero puro.
“Es algo que ya está pasando acá también. Tenemos varios clientes que optaron por eso y es un producto que en el corral funciona bien y la carne está aceptada, tiene salida”, señaló Alfonso. “Sin duda creo que es algo que hay acá y que va a seguir creciendo”, opinó.
Para Alfonso, no realizar cruzamientos “es plata que estamos dejando arriba de la mesa”. El empresario consideró que “muchos ganaderos comerciales tienen un mundo que explorar”, y enfatizó que el cruzamiento “no se discute en la mayor parte de los productores de carne del mundo”.
Planteó que, al momento de parir la última cola de servicios, cambiar el toro por una raza diferente a la que usa habitualmente. El efecto del vigor híbrido puede representar ocho o 10 kilos más por ternero. “A U$S 4 el kilo, estamos hablando de U$S 40 por ternero. Es bastante plata que estamos dejando arriba de la mesa”, enfatizó.
La peor sequía en 150 años
El primer impacto al llegar fue climático. Prácticamente en todos los lugares visitados —especialmente en Colorado, Nebraska y Dakota del Sur— los ganaderos describían una situación de seca sin precedentes recientes. “Todos hablaban de la peor seca en los últimos 150 años”, señaló Alfonso.
La consecuencia práctica es que los productores están consumiendo las reservas de forraje que normalmente guardan para pasar el invierno, que en esa región duran entre cuatro y seis meses con nieve. “Tendrán que salir a comprar fardos en el invierno, porque no les queda otra. En algún caso incluso están vendiendo vacas también, porque está realmente apretado”, señaló.
La paradoja es que ese cuadro de estrés productivo ocurre en el mejor momento de precios de la historia para el ganado en Estados Unidos. Los terneros se están pagando en el eje de U$S 1.700 a U$S 1.800 por cabeza, y los novillos entre U$S 3.000 y U$S 3.500. En las cabañas visitadas, los toros hicieron entre U$S 12.000 y U$S 21.000 de promedio, según el programa. “Es un momento de precios histórico, como está pasando en la mayoría de los países exportadores de carne”, resumió Alfonso.
Un feedlot de 400 hectáreas de hormigón
Uno de los momentos más impactantes de la gira fue la visita al que dentro de dos años será el feedlot más grande de Estados Unidos. Al momento de la visita, Blackshirt Feeders —ubicado en Wyoming, a unos 100 kilómetros de Denver— tenía encerradas 98.000 cabezas. La capacidad proyectada es de 200.000.
“Son 400 hectáreas de hormigón. Una monstruosidad de producción de carne”, describió Alfonso. El grupo hizo los números: la inversión, las toneladas de alimento que se mueven a diario, el consumo de agua. “Es una industria en movimiento”, dijo.
Un dato llama la atención: la mayoría de los animales encerrados provienen del cruzamiento entre vacas lecheras y toros de carne, un sistema que en inglés se conoce como “beef on dairy”.
Los terneros entran al feedlot con unos 150 kilos —provenientes de las guacheras de los tambos— y salen a industria con 700 y pico de kilos, después de unos 200 días de encierro.
“Los americanos están muy enfocados en la ejecución. Quizás no manejan la cantidad de variables que manejamos en esta parte del mundo, pero están 100% enfocados en lo que es producción y en lograr ejecutar ese tipo de proyecto”, reflexionó Alfonso.
Una fase del sistema que en Uruguay no existe: sin recriador a pasto
Una diferencia estructural que la gira dejó en evidencia es la ausencia en el sistema norteamericano de la figura del recriador a pasto tal como se conoce en Uruguay. El ternero macho va directamente del destete al feedlot: “No existe la figura del recriador como lo conocemos acá. Es muy difícil ver esos ganados en los campos”, dijo Alfonso.
Eso implica una fase menos de comercialización en la cadena, lo que simplifica la logística, pero concentra el valor en los extremos: la cría y el engorde a corral. Las vacas, por su parte, salen gordas al final del verano directamente a la industria, sin pasar por sistemas de recría adicionales.
La visita a LT: la cabaña que compró embriones de Las Anitas
Uno de los puntos más altos de la gira, según Alfonso, fue la visita a LT, de Lindskov, considerada la cabaña de Charolais más famosa del mundo. Además del imponente rodeo de cría de esa raza, la cabaña tiene programas de Angus y un programa de Hereford de cinco años de antigüedad, orientado a clientes que buscan hacer la F1 Hereford x Angus para luego cruzar terminalmente con toros Charolais.
LT fue la cabaña que el año pasado compró embriones de Las Anitas, y una vez preñadas las receptoras en Canadá, bajará a Estados Unidos para desarrollar ese programa.
El momento de la inversión en genética
Alfonso cerró la entrevista con una evaluación del estado de la inversión en genética en Uruguay, que a su juicio está en un momento de impulso. Los buenos precios del ganado generan mayor capacidad de inversión y más conciencia sobre las herramientas disponibles.
La inseminación a los 15 meses —orientada a adelantar el primer servicio de las vaquillonas— está creciendo. Los programas de cruzamiento van ganando terreno. Y la robustez del mercado de cría está empujando a muchos productores a adelantar servicios para que las hembras entren antes a producir.
“Veo la aceleración de las recrías, empujada por estos precios, mayor inseminación de 15 meses. Creo que con la fortaleza y la robustez que tiene la cría, hay mucha gente intentando adelantar los servicios. Lo veo muy bien y creo que vamos a seguir creciendo en ese sentido”, concluyó Alfonso.







