Cristian Mira es el principal editorialista del agro argentino, ya que trabaja desde hace varios años como jefe del suplemento Campo, de La Nación, el diario que indiscutiblemente es el más leído por la comunidad agropecuaria local desde que Bartolomé Mitre lo fundara allá por enero de 1870. Así lo presentó otro colega argentino, Matías Longoni, quien entrevistó a Mira en su programa Bichos de Campo. Compartimos la entrevista aquí, en el entendido de que ayuda a comprender lo que supone ser un periodista especializado en los temas del campo.

Longoni narró que quiso hablar con Cristian para conocer sus sensaciones y pensamientos en este momento en que parece haber vuelto la tensión entre el agro y el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, como ya sucedió en 2008, durante el conflicto por las retenciones móviles, que él también cubrió. También porque quería saber de un tema que en sus redes sociales lo obsesiona tanto o más que la actualidad agropecuaria.

-¿Por qué sos tan hincha de Estudiantes de La Plata?

-No es que yo sea de La Plata. Me hice hincha de Estudiantes cuando tenía 6 o 7 años y era la época dorada de Estudiantes, la de los campeonatos de América y del Mundo, la del equipo de Zubeldía. Mi hermano era de Racing y yo, para ser distinto, me hice de Estudiantes. Y eso que vivía a seis cuadras de las cancha de Banfield, y hasta era socio de ese club…

-Pero esa época gloriosa pasó y Estudiantes las vivió malas también, como cuando descendió a la B. ¿Por qué seguir siendo hincha de Estudiantes también en esas circunstancias?

-Me hice más hincha todavía cuando nos fuimos a la B. Iba a la cancha siempre para verlo. El fútbol es esto, es más sufrir que disfrutar en el 80% de los casos. Es raro, pero es una pasión.

-Tiene algo de parecido al periodismo agropecuario. Uno podía optar por escribir en política, en economía, en deportes, y tener así mayor visibilidad. Pero uno permanece haciendo periodismo agropecuario por algo. ¿Por qué será?

-Al periodismo agropecuario muchos lo menosprecian. Ah, vos cubrís a las vaquitas… Pero lo que se pierden es trabajar en un sector donde podes cubrir temas de política, de economía, de ciencia, de sociedad y hasta de historia. La diversidad es muy grande. Quien cubre política tiene que trabajar dentro de las roscas, las diferencias, descubrir las mentiras. Termina siendo todo más limitado. Es cierto que te da más visibilidad y es más leído, pero el periodismo agropecuario tiene un abanico de ángulos. Esto me parece que te retiene. Uno no termina de saber de todo y siempre siente que le falta aprender algo más.

«Al periodismo agropecuario muchos lo menosprecian. «Ah, vos cubrís a las vaquitas…» Pero lo que se pierden es trabajar en un sector donde podes cubrir temas de política, de economía, de ciencia, de sociedad y hasta de historia»

-Así que te gusta lo que estás haciendo…

-Sí, claro, aunque siempre las cosas se pueden hacer mejor. Hay que trabajar con los recursos que uno tiene.

-Vos escribís una editorial, un panorama agropecuario, todas las semanas. ¿Te resulta difícil pensar esa columna o sale sola?

-Depende de las épocas. En épocas como estas en teoría es un poco más sencillo, porque el tema está cantado. Cuando por ahí es una época tranquila se vuelve un poco más difícil. Yo trato de no ajustarme a un patrón o tipo, y a veces me doy la libertad de tocar un tema que nada que ver, que no estaba en el radar. Por ejemplo, si una localidad necesitaba tener una ruta, como la ruta del cereal, me parecía interesante y no era el tema del que se estaba hablando en la semana. Trato, no siempre lo logro, de escribir lo que me interesaría leer a mi si yo leyera una columna agropecuaria.

«Trato, no siempre lo logro, de escribir lo que me interesaría leer a mi si yo leyera una columna agropecuaria»

-¿Cuál fue una columna que recuerdas que te haya dado placer escribir?

-No sé si es placer. Recuerdo el tema Vicentin. El año pasado en enero (el diputado) Grabois ya había hecho declaraciones y dentro del kirchnerismo se había empezado a hablar de que había que hacer algo, estatizarla. En ese momento no se le prestó mucha atención a esas declaraciones. Yo lo conté. A los meses llegó el anuncio de la expropiación. No es que adiviné nada, pero vi una señal de que algo estaba pasando y que había que prestarle atención. A veces en las cosas que nadie registra también encontrás algo destacable.

-A vos como a mi te tocó cubrir el conflicto del 2008. Han pasado 12 años. ¿Cómo lo recordás en términos personales? ¿Te gustó hacer periodismo en ese contexto? ¿Te gustaría volver a vivir aquello?

-En general me gustó hacer periodismo en ese contexto. Yo soy bastante autocrítico y muchas cosas me hubiera gustado hacerlas de otra forma, pero creo que lo cubrimos bastante bien y me puedo sentir orgulloso. Fue una crisis de la que no había antecedentes, que duró muchísimo tiempo. Fueron cuatro meses de títulos en la tapa del diario y de trabajar con editores de política, con secretarios de redacción, a los que tenías que explicarles en qué consiste el tema, por qué pasaba tal o cual cosa.

«La del 2008 “fue una crisis de la que no había antecedentes, que duró muchísimo tiempo. Fueron cuatro meses de títulos en la tapa del diario y de trabajar con editores de política, con secretarios de redacción, a los que tenías que explicarles en qué consiste el tema, por qué pasaba tal o cual cosa»

-Yo creo que los diarios descubrieron ahí cual era la importancia de tener un periodismo agropecuario calificado, que pudiera sobre todo erradicar muchos prejuicios para tratar de construir una información mucho más equilibrada…

-Sí, yo creo que fue así. Pero claro, teníamos que lidiar con secciones como política, que en general estaban muy influenciadas por lo que hablaban con el gobierno…

-Estaban influenciados por Alberto. Digámoslo. Alberto Fernández (entonces jefe de Gabinete de Cristina) era el gran operador de aquel momento sobre las líneas editoriales de los diarios.

-Bueno, en la locura de esos días me acuerdo de que un día hablé con Alberto Fernández, que me quiso explicar lo que era la vaca conserva. Me lo explicaba con tanta seguridad que parecía un ganadero de (el mercado de) Liniers, aunque uno sabía que no era así. Peor bueno, en el medio de esa locura sucedían esas cosas.

«en la locura de esos días me acuerdo de que un día hablé con Alberto Fernández, que me quiso explicar lo que era la vaca conserva. Me lo explicaba con tanta seguridad que parecía un ganadero de (el mercado de) Liniers, aunque uno sabía que no era así»

-Un gran mito es que a nosotros nos dicen lo que tenemos que escribir. ¿Vos tenés una bajada de línea? Porque suele haber muchos prejuicios en las grandes redacciones respecto del sector agropecuario.

-En el caso de La Nación no es tan así, porque el diario tiene una línea y una tradición agropecuaria arraigada. No es que nos dicen que publicar pero tampoco publiquen lo que quieran. La noticia tiene que ser la noticia, con el dato fehaciente y tenemos que -cuando salimos en Economía o a veces en Política-, convencer a los editores de que el material es así porque la noticia está ahí. Ellos mismos a veces ven una noticia donde no la hay y ahí tenemos que dialogar, que esto no es tan importante  o que no le des tanta manija. Siempre hay un diálogo o negociación para hacer que las cosas salgan bien. En general hay confianza. Si tenemos confianza, no es tan difícil.

«La noticia tiene que ser la noticia, con el dato fehaciente y tenemos que -cuando salimos en Economía o a veces en Política-, convencer a los editores de que el material es así porque la noticia está ahí»

-¿Qué sentiste estos días, luego del cierre de las exportaciones de maíz? Ya se notaban amagues de intervencionismo. ¿Esperabas una decisión como esa? ¿Qué te pareció?

-Me parece un retroceso, pero es coherente con el esquema de no tener un programa económico sólido, de no ocuparse de los temas importantes, que son la inflación y el déficit fiscal. También de creer en sistemas de controles de precios, que se puede desacoplar un precio internacional de uno local. Pero creía, aún dentro de este esquema, que la cuestión del conflicto se iba a eludir, que iba a haber más negociaciones, más acuerdos, parecía esto a comienzos del gobierno. Pero cuando comenzaron con la suba de retenciones en marzo, luego con lo de Vicentin, ya empezó a quedarme más claro que por un lado están las cosas que pueda decir Alberto y después está el programa que pueda venir del Instituto Patria. La agenda es esa.

El periodista es racional. Pero también tiene lugar para lo pasional, como ser hincha de Estudiantes de La Plata

-De tanto contar noticias de este tipo, intervenciones, cierres de exportación, programas fallidos, los periodistas agropecuarios nos hemos convertido en unos especialistas en fracasos. Uno podría hacer una crónica anunciada de que este tipo de intervenciones no son exitosas y hacen daño.

-Es cierto, lo hemos visto todo. Todas estas historias se saben cómo terminan. Lo llamativo es que se repitan. Estamos viendo otra vez lo mismo. Lo interesante desde el periodismo agropecuario es hacer notar la oportunidad que se pierde, o mejor dicho la oportunidad que la Argentina está otra vez cerca de perder si no se hacen las cosas bien.

«Todas estas historias se saben cómo terminan. Lo llamativo es que se repitan. Estamos viendo otra vez lo mismo. Lo interesante desde el periodismo agropecuario es hacer notar la oportunidad que se pierde»

-El otro día yo me preguntaba por qué me enojó tanto el cierre de las exportaciones de maíz, si era una noticia más de tantas que dimos. Descubrí que era porque esa noticia me sacaba del eje, porque me hacía involucionar a un territorio de conflicto.

-Es cierto, tal cual. Es otra vez repetir lo mismo. Esa ya la vivimos, y nosotros sabemos todas las cosas que se podrían hacer y contar. Cosas que están pasando y que se podrían aprovechar mucho más desde el punto de vista del periodismo agropecuario pero también desde la perspectiva del país. Pero probablemente terminemos teniendo que seguir contando todo este año este tipo de conflicto.

-¿Y qué historias te gustaría contar a vos?

-Lo que se está haciendo con energías renovables, o sobre sectores como la forestación, que está desaprovechado. Todo lo que tenga que ver con gente de las economías regionales que está haciendo productos de calidad. Ese tipo de cosas. Contar historias. Mostrar a la gente y cómo están trabajando muchos productores a los que hoy se los pone como asesinos ambientales. Hay mucha gente que está haciendo las cosas bien. Me parece que sobre eso hay mucho para contar.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here