El director ejecutivo de MBRF en Uruguay pasó por los estudios de radio Sarandí y se refirió a la inversión de U$S 70 millones en el Complejo Industrial Tacuarembó, al mercado internacional de la carne, a la exportación en pie y a los desafíos del sector ganadero, entre otros temas.

Marcelo Secco es veterinario, criado en Tacuarembó y lleva más de dos décadas al frente de las operaciones uruguayas de lo que hoy es MBRF —la empresa surgida de la fusión de Marfrig y BRF—. Desde ese lugar, con una mirada que combina el conocimiento del interior con la perspectiva de una empresa global presente en 117 países, fue entrevistado en el programa Agronegocios Sarandí sobre el nuevo capítulo que abrió la inauguración del Complejo Industrial Tacuarembó, y de las oportunidades y desafíos que enfrenta el Uruguay cárnico.

Una inversión de U$S 70 millones y tres generaciones de historia

El 23 de abril, en un acto que contó con la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi y varios ministros de su gabinete, MBRF inauguró la ampliación del que ya es el mayor complejo de faena integral del país.

La inversión, que Secco cifró en U$S 70 millones ejecutados en cuatro años, elevó la capacidad de faena diaria de 800 a 1.400 animales —un incremento del 40%—, amplió la producción de hamburguesas de 200 a 900 toneladas mensuales, e incorporó 570 nuevos trabajadores, llevando la plantilla directa a 1.700 empleados.

Para Secco, la inauguración tiene una carga emocional particular. El frigorífico fue fundado por su padre antes de que él naciera, comenzó como un saladero, incorporó el frío a fines de los años 60, lanzó la hamburguesa en los 90 —“una locura”, según relataba su padre en aquel momento— y hoy procesa más de medio millón de hamburguesas por día. “Es una responsabilidad y un orgullo poder seguir generando empleo genuino en el interior”, afirmó. “Hay casi tres generaciones de gurises, que son nietos de viejos funcionarios y que tienen la posibilidad de tener un lindo trabajo en el interior del país”.

Desde 2006, cuando Marcos Molina compró el frigorífico, en lo que fue la primera adquisición de Marfrig fuera de Brasil, la planta se convirtió en la cuna de muchos de los cuadros directivos que hoy lideran la empresa a nivel global. El propio hermano de Macelo, Martín, lideró las operaciones a nivel mundial, y el CFO global de la compañía es un uruguayo que hoy trabaja en San Pablo.

Agregar valor, una apuesta a contracorriente

El Complejo Industrial Tacuarembó no es solo un frigorífico de mayor escala. El concepto que guía la inversión es la integración de procesos de valor agregado dentro de una misma unidad. Cerca del 30% de la facturación de la planta proviene de productos procesados: hamburguesas, tasajo —el viejo charque para Cuba que se produce desde los años 60 y hoy se exporta a Estados Unidos—, jerky, grasa comestible y los productos de la planta de termoprocesado que la empresa opera desde que José Mujica era ministro.

“No es el espíritu subsidiar procesos, pero sí pensar en Uruguay como proceso de transformación, de especialización y de diferenciación en el mundo”

“Uruguay necesita diferenciar su producto”, planteó Secco, en lo que calificó como una convicción profunda. “Vía agregado de valor intrínseco del producto, de esos procesos de producción, o de transformar esa materia prima en un alimento”. Y fue más allá: propuso revisar el sistema de devolución de impuestos indirectos a la transformación de productos que Uruguay tuvo en el pasado. “No es el espíritu subsidiar procesos, pero sí pensar en Uruguay como proceso de transformación, de especialización y de diferenciación en el mundo”.

Esta apuesta va a contracorriente de una tendencia a exportar materia prima sin procesar, debido a los altos costos del país. “Uruguay va a crecer en volumen —no tengo duda—, pero no va a producir el doble. Creceremos 20%, 30%, 40%, 50% si Dios quiere, pero necesitamos seguir diferenciándonos, porque hay geografías imponentes en materia de producción de carne”.

Mercados: más cerca del consumidor

La estrategia comercial de MBRF en Uruguay sigue en líneas generales el perfil exportador del país, pero con algunas diferencias que Secco consideró relevantes. “Cuanto más cerca del consumidor uno está, más capacidad de capturar valor tiene”, resumió. En esa dirección, la empresa compró el año pasado una planta en China, para procesar carne vacuna y materia prima de pollo, y está encarando procesos comerciales en Medio Oriente, directamente en el mercado local.

McDonald’s sigue siendo uno de los principales clientes estratégicos de la planta de Tacuarembó, una relación que arrancó en 1990 cuando el frigorífico fue elegido como proveedor de materia prima, y que se consolidó en 1993 con la instalación de la planta de hamburguesas, justo cuando la cadena llegó a Uruguay. Hoy, desde Tacuarembó, también se abastecen cadenas de hamburguesas en Medio Oriente y el sudeste asiático.

El dilema del stock: menos novillos, mejores precios

Consultado sobre los datos del primer cuatrimestre —exportaciones cárnicas por U$S 1.022 millones, con precios históricos pero volúmenes bajos—, Secco fue directo: el escenario era esperable. La combinación de exportación en pie y la sequía de años anteriores generó un déficit de terneros que hoy serían novillos para faena. “La exportación en pie nos ha ajustado la oferta de novillos, a pesar de que hemos acortado los ciclos, de que la ganadería mejoró los pesos, pero entre la exportación y la seca le está generando un gap (brecha, en inglés) de falta de terneros”.

“Exportar (en pie) un novillo de mil y pocos dólares contra perder un novillo de dos mil y algo de dólares en un proceso muy corto me parece un lujo que el país se da“

Sobre la polémica de las exportaciones en pie, Secco prefirió no hablar de “lucha” sino de monitoreo y de incentivos. Planteó la “absoluta asimetría” que mantiene Uruguay con Turquía —que no permite el ingreso de carne uruguaya por razones arancelarias, pero sí recibe animales en pie— y señaló que ya no son solo terneros los que se exportan. “Exportar (en pie) un novillo de mil y pocos dólares contra perder un novillo de dos mil y algo de dólares en un proceso muy corto me parece un lujo que el país se da, que quizás siempre es bueno mirar vía incentivos, no vía prohibir”, planteó.

China, la Unión Europea y el acuerdo Mercosur

Ante la pregunta sobre qué puede pasar si Brasil completa su cuota de salvaguardia en China en los próximos meses, Secco analizó el escenario con cautela. Consideró que el volumen brasileño podría arbitrar en el mercado sin generar grandes distorsiones, e incluso que algunos precios podrían resistir la carga arancelaria para acceder a Estados Unidos fuera de cuota. “Con un buen nivel de precios, y con un Estados Unidos dinámico, Uruguay podría generar el mismo volumen que hicimos en años récord”, afirmó.

“Con un buen nivel de precios, y con un Estados Unidos dinámico, Uruguay podría generar el mismo volumen que hicimos en años récord”

Respecto al acuerdo Mercosur-Unión Europea, que comenzó a aplicarse provisionalmente en mayo, Secco fue crítico con la demora en la distribución de cuotas entre los países del bloque. “Es contraproducente. Es un lujo que nos damos. Porque mientras no se administra esa cuota, el mercado se la absorbe —el importador, el vendedor— y esa captura de valor que podría quedar en Uruguay se desdibuja”. Dijo haber planteado el tema a la Cancillería y reclamó avanzar, aunque sea con una distribución provisoria.

Garrapata: “No podemos agregarle más problemas a los que ya tenemos”

Sobre el tema de los residuos de garrapaticidas en carne, Secco fue contundente en cuanto a la responsabilidad del sector: “No sobran elementos para alimentar la buena competitividad del Uruguay, no podemos agregarle más problemas a los que ya tenemos”.

Planteó que las empresas frigoríficas están comunicando permanentemente a sus proveedores el riesgo que implica el problema, y señaló tres ejes que se cruzan: los tiempos de espera y los residuos, la actualización de las drogas disponibles para el control de la garrapata, y los propios procesos de erradicación.

“La responsabilidad de cada uno de los actores no está en discusión”, enfatizó, al tiempo que llamó a apoyar el liderazgo del Ministerio de Ganadería en la materia.

MBRF: tres proteínas, presencia global

Al cierre de la entrevista, Secco explicó el alcance de lo que hoy es MBRF, la empresa surgida de la fusión de Marfrig —especializada en carne vacuna— y BRF, dueña de marcas como Sadia, Perdigão y Colún, con presencia en pollo y cerdo.

La compañía tiene ingresos anuales de alrededor de U$S 28.000 millones y produce cerca de 8 millones de toneladas de alimentos al año. En Uruguay opera cuatro plantas —Tacuarembó, Colonia, Salto y San José—, además de la planta de termoprocesados en Fray Bentos, y emplea a 4.200 personas en todo el país.

La empresa acaba de anunciar un acuerdo que combina una empresa Sadia Halal en Medio Oriente con una operación de más de 7,5 millones de cabezas de faena en Estados Unidos.

Y desde Uruguay ya distribuye al mercado local pollo, hamburguesas, carne y productos Sadia, además de abastecer cadenas del sudeste asiático y Medio Oriente con un portafolio de las tres proteínas. “Nos ha hecho llegar a rincones del mundo que solo con carne bovina no accedíamos”, reconoció Secco.

Con ese horizonte, su lectura sobre el Uruguay cárnico fue optimista pero exigente: “El país tiene hoy la oportunidad —y la va a seguir teniendo— de que uno de sus principales rubros de exportación le dé un ancla, un motor de crecimiento. A Uruguay le siguen faltando motores y no se puede resignar la oportunidad de no seguir creciendo”.

Ver la entrevista completa: