La industria está procesando la mitad que hace tres años; la tonelada de exportación en 2026 promedia U$S 6.661, 31,2% más que en 2025 y 82,9% más que en 2024.
Si la situación bovina es compleja, la ovina configura una problemática más profunda, que merece lectura separada.
Uruguay acumula en los primeros meses de 2026 apenas 166.903 ovinos faenados, 25,4% menos que en igual período de 2025, que ya había caído un 32,7% respecto de 2024.
En tres años el país pasó de procesar 332.417 ovinos a 166.903 en el mismo tramo del año: exactamente la mitad. La tendencia negativa cubre las cuatro categorías: ovejas (−25,9% interanual en el acumulado), corderos (−21,7%), capones (−26,2%) y borregos (−39,4%).
En las primeras 16 semanas del año Uruguay registró su menor volumen de exportación de carne ovina en una década, con apenas 3.582 toneladas en peso canal y un precio promedio de U$S 6.515 por tonelada, 26% más que en el mismo período del año anterior.
En comparación con el promedio de los últimos 10 años para ese tramo, los volúmenes son 37,5% menores y los precios por tonelada son 40,5% más altos.
La diferencia estructural con el sector bovino es que el problema ovino no es cíclico, ni reversible en el corto plazo.
El stock ovino uruguayo cayó desde más de 25 millones de cabezas en 1990 a 4,75 millones en 2025. Una liquidación de cuatro décadas no se revierte con precios altos en un trimestre.
La concentración de la faena semanal en apenas cinco plantas, con un solo establecimiento —Frigocerro SA— capturando el 89% de los animales procesados en la semana analizada, confirma que el negocio ovino es ya un mercado de nicho dentro del sector cárnico nacional.
El mercado más caro del mundo, que nadie puede abastecer
La carne ovina combina el precio unitario más alto de toda la canasta exportadora con la contracción de volumen más pronunciada de la serie.
En el acumulado al 16 de mayo de 2026, Uruguay exportó 3.616 toneladas peso canal de carne ovina, 30,6% menos que en igual período de 2025 (5.212 toneladas) y un 50,4% menos que en 2024 (7.296 toneladas). Tres años de caída sostenida que acumulan más de la mitad del volumen exportado.
Sin embargo, el precio que obtiene cada tonelada no para de crecer. El Índice Medio de Exportación (IMEx) acumulado de la carne ovina en 2026 es de U$S 6.661 por tonelada, 31,2% por encima de 2025 (U$S 5.077) y 82,9% superior a 2024 (U$S 3.642).
En los últimos 30 días móviles al 16 de mayo registró U$S 6.089 por tonelada, con un pico semanal reciente que llegó a U$S 7.489. El valor unitario de la carne ovina uruguaya está alcanzando niveles próximos a los de la carne bovina de alta gama, en un mercado donde la escasez de producto es estructural.
Los destinos ovinos también muestran una reconfiguración. Mercosur —que equivale en este caso a Brasil— es el único mercado con variación positiva en volumen: 1.120 toneladas, 4,9% más que en 2025.
China, Israel y la Unión Europea cayeron fuerte, con bajas del 26,5%, 42,1% y 62%, respectivamente. La Federación Rusa prácticamente desapareció: de 323 toneladas en 2025 a apenas 23 en 2026.
El precio extraordinario que obtiene la carne ovina uruguaya es, en buena medida, el reflejo de su propia escasez.










