La Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios del país vecino descartó aplicar sanciones sobre las exportaciones de leche en polvo de Uruguay.

Brasil no aplicará medidas sancionatorias contra el sector lácteo uruguayo. La resolución del Departamento de Defensa Comercial (Decom), conocida en las últimas horas, cerró una investigación que durante meses mantuvo en vilo a la industria láctea uruguaya y al gobierno, y que en su momento más tenso llegó a plantear la posibilidad de aranceles de hasta el 20% sobre las exportaciones de leche en polvo hacia el país vecino, lo que habría dejado a las empresas uruguayas prácticamente fuera de ese mercado.

“Estamos muy contentos, muy contentos”, resumió el Dr. Ricardo de Izaguirre, presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), en diálogo con Agronegocios Sarandí, apenas conocida la noticia.

Un caso con historia y trasfondo político

La investigación no nació de la nada. Brasil recurrió al mismo instrumento en 2016 y en oportunidades posteriores, siempre impulsada por el sector primario brasileño —más de 1 millón de tamberos, muchos de ellos muy pequeños— que en períodos de abundancia y precios bajos busca presionar sobre las importaciones para defender sus márgenes.

“Son inquietudes que generalmente provienen de los productores lecheros. Hay épocas donde hay mucha leche, el precio se deteriora y recurren a este tipo de queja”, explicó De Izaguirre.

El proceso formal se inició en diciembre de 2024, impulsado por la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA), y alcanzaba a Conaprole, Estancias del Lago y Alimentos Fray Bentos por parte uruguaya, junto a varias empresas argentinas.

El objetivo declarado era determinar si las exportaciones de leche en polvo entera y descremada se realizaban a precios de dumping —por debajo del valor normal en el mercado de origen— y si eso causaba daño a los productores brasileños.

“Son inquietudes que generalmente provienen de los productores lecheros. Hay épocas donde hay mucha leche, el precio se deteriora y recurren a este tipo de queja”, explicó De Izaguirre

El proceso tuvo una particularidad que el sector y el gobierno uruguayo señalaron desde el inicio como una falla técnica de fondo: las pruebas aportadas por los denunciantes correspondían a leche cruda, mientras el producto investigado era la leche en polvo.

El Decom ya había rechazado la denuncia en dos oportunidades —en agosto de 2024 y meses después—, por considerar que se trataba de productos distintos y no comparables.

Sin embargo, en noviembre de 2025 el vicepresidente de Brasil y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin, intervino personalmente y ordenó que la investigación retomara su curso.

“Lo que pasó en noviembre no es normal. Ahí terminó el carril técnico y empezó el político”, señaló en su momento el gerente general de Conaprole, Gabriel Valdés.

Lo que estaba en juego

La magnitud del riesgo era considerable. Brasil es el segundo destino de las exportaciones de lácteos uruguayos, con envíos que en lo que va de 2026 acumulan US$ 63,7 millones.

Uruguay exporta a Brasil unas 40.000 a 42.000 toneladas anuales de leche en polvo entera —el 25% de su exportación total de ese producto— y entre 12.000 y 13.000 toneladas de leche en polvo descremada, lo que representa el 77% de las ventas externas. “De haberse cumplido esto, nos sacaba de un lugar de privilegio que tenemos”, advirtió De Izaguirre.

Y ese lugar de privilegio tiene dimensiones concretas: acceso con arancel cero dentro del Mercosur, flete corto, vínculos comerciales consolidados entre industrias uruguayas y empresas alimenticias brasileñas que valoran la estabilidad y la capacidad de cumplimiento de los proveedores uruguayos.

“Las industrias buscan nuestra leche porque tiene mayor calidad y una estructura continua de los procesos, sin la variabilidad que encuentran en su propio país”, subrayó el presidente del Inale

“Las industrias buscan nuestra leche porque tiene mayor calidad y una estructura continua de los procesos, sin la variabilidad que encuentran en su propio país”, subrayó el presidente del Inale.

De haberse aplicado sanciones, el arancel podría haber llegado al 10%, o incluso al 20%, según las distintas estimaciones, lo que habría dejado a las empresas uruguayas fuera de competencia en ese mercado.

Conaprole, que exporta cerca de U$S 70 millones mensuales en promedio hacia Brasil —representando alrededor del 20% de sus colocaciones totales—, había advertido que las consecuencias podían ser “muy significativas” para toda la cadena, con impacto en precios al productor, márgenes industriales y empleo.

Cómo se defendió Uruguay

La respuesta uruguaya fue coordinada y multidimensional. El Ministerio de Ganadería, la Cancillería y representantes diplomáticos en Brasilia mantuvieron gestiones activas. Conaprole y las otras empresas involucradas prepararon descargos técnicos y trabajaron en conjunto con las compañías argentinas afectadas.

Inale y Conaprole participaron en las instancias del Acuerdo de Medidas Comerciales (AMC) en la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde el gobierno uruguayo había comenzado a trasladar el diferendo ante la posibilidad de un fallo adverso.

“Lo complicado era el año electoral. El peso que tienen las gremiales agropecuarias es muy fuerte, y pensábamos que eso estaba incidiendo mucho”, consideró De Izaguirre

“Argumentábamos incluso ante la OMC, a quienes se dirigió nuestro gobierno. Creo que técnicamente no correspondía, más allá de las decisiones políticas”, señaló De Izaguirre.

Otro argumento que Uruguay planteó fue el del contexto del acuerdo Unión Europea-Mercosur. Con ese proceso en marcha, sostener un diferendo de estas características dentro del bloque regional enviaba una señal negativa sobre la seriedad de las relaciones comerciales intraregionales.

“Planteamos que era poco serio esto que sucedía”, indicó De Izaguirre, quien además reconoció el peso que tuvo el contexto electoral brasileño en la ecuación: “Lo complicado era el año electoral. El peso que tienen las gremiales agropecuarias es muy fuerte, y pensábamos que eso estaba incidiendo mucho”.

Autoridades de Uruguay y Brasil reunidos en Brasilia

Una producción récord que no podía perder ese mercado

La resolución llega en un momento particularmente relevante para la lechería uruguaya. Luego de casi una década de estancamiento, el sector atraviesa un ciclo de fuerte expansión. La producción de 2026 acumula un 15% más que el año anterior, que ya había mostrado crecimiento.

La mejora se apoya en varios factores: precios de la leche que permiten cerrar los costos, una mejor relación entre el precio de la leche y el grano, inversiones en infraestructura predial y un manejo más eficiente ante los eventos climáticos.

“La lechería tiene un empuje muy fuerte después de 10 años de estancamiento. La producción viene aumentando de manera importante y los productores están respondiendo bien”, afirmó

En ese contexto, perder o ver reducido el acceso al segundo mercado de destino de la leche en polvo habría sido un golpe de consideración para una cadena que está apostando al crecimiento.

“La lechería tiene un empuje muy fuerte después de 10 años de estancamiento. La producción viene aumentando de manera importante y los productores están respondiendo bien”, afirmó De Izaguirre.

La decisión de Brasil es, por ahora, definitiva en cuanto a no aplicar sanciones. El caso, sin embargo, ilustra una vulnerabilidad estructural del modelo exportador uruguayo: la concentración en pocos mercados. Argelia y Brasil, prácticamente empatados como principales compradores de leche en polvo entera, concentran una parte sustancial de las colocaciones. El desafío de diversificar destinos sigue siendo una tarea pendiente para el sector.

Escuche la entrevista con el Dr. Ricardo de Izaguirre: