En Nuevo México expresaron preocupación por el avance del gusano barrenador desde México, mientras Estados Unidos refuerza medidas para evitar su ingreso.

Autoridades de Nuevo México, estado estadounidense que comparte frontera al sur con los estados de Chihuahua y Sonora, temen que la plaga del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) llegue a su territorio ante el avance continuo del brote.

Aunque las exportaciones de bovinos en pie desde México hacia Estados Unidos se mantienen paralizadas para prevenir el ingreso del parásito, esta plaga avanza por el vuelo de la mosca y ya se han confirmado casos en estados norteños como Nuevo Léon, con el más reciente registrado en un perro de cuatro años este marzo.

UN RIESGO LATENTE EN LA FRONTERA

Aunque hasta el momento no se han confirmado casos en territorio estadounidense desde que el brote resurgió en México a finales de 2024, autoridades sanitarias de Nuevo México consideran que es muy difícil evitar la llegada del parásito debido a la ubicación geográfica del estado.

En ese sentido, la veterinaria oficial Samantha Holeck advirtió que, pese a los esfuerzos implementados por ambos países para contener la propagación, el avance de la plaga en el país vecino representa un riesgo latente para la ganadería de Nuevo México.

“Geográficamente, va a ser muy difícil evitar que entre en Estados Unidos, a pesar de los muchos esfuerzos maravillosos que se han hecho en México para frenarlo”, dijo a medios locales

A nivel federal, según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) una infestación solamente en el ganado de Texas podría generar pérdidas de hasta 1,900 millones de dólares.

EFECTOS ECONÓMICOS DEL CIERRE DE LA FRONTERA

Como parte de su estrategia de prevención, el gobierno estadounidense ha mantenido cerrada su frontera al ganado mexicano desde mediados de 2025, una medida que, según autoridades, no cambiará en el corto plazo.

Sin embargo, estas restricciones ya han tenido efectos económicos en la región fronteriza, donde operadores de los cruces ganaderos reportan caídas significativas en la actividad, incluyendo pérdidas millonarias y reducción de personal ante la suspensión prolongada del comercio.

En ese contexto, legisladores locales han pedido a las autoridades federales mayor coordinación y comunicación en el tema, ante la preocupación de que el brote pueda afectar tanto a la producción como al abasto de carne en el país, un mercado que ya de por sí enfrenta precios históricamente altos para el consumidor.

Fuente: ganadería.com