La cotización de julio fue prácticamente igual al récord histórico de mayo. El promedio de los primeros seis meses de 2026 es U$S 2.014 por cabeza, no tiene precedente en la serie. La hacienda captura el 80% del valor total, su mayor participación desde 2022, lo que comprime el margen industrial al nivel más bajo en cuatro años.
El Instituto Nacional de Carnes (INAC) publicó este lunes 17 su informe mensual Novillo Tipo 2.0, correspondiente a julio de 2026, y los datos confirman que el sector cárnico uruguayo está transitando un ciclo de valores sin precedente en la historia del indicador.
El Novillo Tipo llegó en julio a U$S 2.110 por cabeza, 3% más que en junio, rozando el récord histórico de U$S 2.115 que el propio indicador había marcado en mayo. En términos prácticos, la cadena cárnica uruguaya lleva dos meses consecutivos operando en la cima de la serie.
El Novillo Tipo 2.0 mide el ingreso que se obtiene por la venta de todos los productos derivados de la faena de un novillo típico uruguayo —carne, menudencias y subproductos—, considerando proporcionalmente las colocaciones en mercados externos y en el mercado local. El animal de referencia es de razas británicas y sus cruzas, con 520 kilos de peso en pie, 281 kilos de canal caliente (54% de rendimiento en cuarta balanza) y 277 kilos de canal enfriada tras el 1,5% de merma de frío.
Julio y mayo: prácticamente empatados en el récord
La evolución mensual del indicador en 2026 describe una curva que, vista en perspectiva histórica, resulta llamativa. Arrancó el año en U$S 1.868, fue escalando hasta alcanzar el pico de U$S 2.115 en mayo, bajó levemente a U$S 2.049 en junio y rebotó a U$S 2.110 en julio.
En cualquiera de los cuatro años anteriores disponibles en la serie —2022, 2023, 2024 y 2025—, el mes de julio estuvo considerablemente por debajo de los valores actuales. En 2025, por ejemplo, julio marcó U$S 1.715; en 2024, U$S 1.451; en 2023, apenas U$S 1.613. La brecha interanual de 2026 sobre 2025 es de unos U$S 395 por cabeza, equivalente a un 23% más.

En mayo, cuando el indicador marcó su pico histórico, tanto el valor de la hacienda como el valor agregado industrial (VAI) habían alcanzado máximos simultáneos, con la hacienda en U$S 1.618 y el VAI en U$S 497 por cabeza. Julio muestra una composición diferente: la hacienda sube a U$S 1.690, pero el VAI baja a U$S 420, lo que modifica la distribución entre los dos componentes del indicador.
El acumulado 2026 no tiene precedente
El dato que mejor captura la magnitud del ciclo actual es el acumulado enero-julio. En los siete primeros meses de 2026, el promedio del Novillo Tipo fue de U$S 2.014 por cabeza.
Para encontrar el equivalente más cercano hay que ir al acumulado enero-julio de 2025, que marcó U$S 1.676, es decir, U$S 338 menos por cabeza. En 2024, el mismo período promedió U$S 1.451; en 2023, U$S 1.506; en 2022, U$S 1.779. El salto de 2026 sobre todos los años anteriores es consistente y significativo.
En el acumulado anual completo —disponible solo hasta 2025—, la serie muestra que 2025 cerró en U$S 1.730 por cabeza, 15,8% por encima de 2024 y U$S 236 más por animal faenado. Con el acumulado enero-julio de 2026 ya en U$S 2.014, el cierre anual de 2026 se perfila para superar con amplitud ese registro.
La industria captura cada vez menos
La lectura más matizada del informe no está en el nivel del indicador sino en su composición. En julio de 2026, el Valor de la Hacienda (VH) representa el 80% del Novillo Tipo y el VAI el 20% restante. Esa proporción, vista en el acumulado enero-julio, se mantiene igual: 80% y 20%.
La comparación histórica de esa distribución es reveladora. En el acumulado enero-julio de 2024 —el año más difícil para la cadena en la serie reciente—, el VAI llegó a representar el 27% del total, con U$S 392 por cabeza, mientras la hacienda capturaba el 73%.
En 2023, el VAI fue el 23%. En 2025, el 22%. El retorno a 20% en 2026 implica que el mayor valor total está siendo capturado desproporcionadamente por el precio de la hacienda viva, dejando un margen industrial que en términos relativos es el más angosto desde 2022.
En términos absolutos, el VAI acumulado de U$S 398 en 2026 supera al de 2025 (U$S 375) y al de 2024 (U$S 392), pero apenas.
Si bien algunos analistas han señalado que el VAI ronda los U$S 400 sobre el total del Novillo Tipo, frente a unos U$S 300 de hace un año y medio, lo que en principio reflejaría una mejora del margen en términos absolutos, la perspectiva relativa cuenta otra historia. Cuando la hacienda sube más rápido que el producto terminado, el margen porcentual se comprime, aunque los números absolutos mejoren. Es el dilema estructural que enfrenta la industria en los ciclos de precios altos del ganado.
Faena baja, pesos al alza
El ciclo de precios altos en la hacienda y el margen industrial ajustado tienen como telón de fondo una caída significativa en los volúmenes faenados. El delegado de la Federación Rural en INAC, Joaquín Martinicorena, proyectó que en 2026 la faena de bovinos caerá cerca del 10% respecto a 2025, estabilizándose entre 180.000 y 190.000 cabezas mensuales, con una caída interanual de alrededor del 18% en el acumulado, explicada en gran parte por la sequía y el atraso en la implantación de verdeos.
Frente a esa menor oferta de ganado, la industria compensó en parte con animales más pesados. El peso de carcasa de los novillos faenados alcanzó 310 kilos en la última semana de julio, un promedio récord según datos de INAC, consolidando una tendencia que ya sitúa el promedio de 2026 en 300 kilos de carcasa, por encima de los 292 kilos de 2025.
Los novillos faenados en Uruguay agregaron 30 kilos de carcasa en una década, 11% de aumento. Los novillos precoces de corral —de 2 a 4 dientes y dientes de leche— son el motor de ese proceso, representando el 63% de los novillos faenados en los últimos dos meses.
El novillo en términos reales: aún por debajo de 2022
Una lectura que matiza el optimismo de los números absolutos es la comparación en moneda constante. El Novillo Tipo puede marcar récords nominales, mientras que en términos reales la cadena todavía no ha recuperado el nivel de 2022. Esa distinción es relevante para evaluar la sostenibilidad del ciclo y las decisiones de inversión que se toman sobre sus bases.








