La diseñadora sanducera Gabriela Hearst, séptima generación de una familia ganadera, presentó este martes en el Estadio Centenario los uniformes oficiales que usará la delegación uruguaya en la Copa del Mundo 2026.

Los uniformes de la delegación Celeste para el Mundial 2026 están hechos con una fibra que salió de los campos del Uruguay para vestir a medio mundo: la lana Merino. Y que quien los diseñó creció entre ovejas, en una estancia de Paysandú, antes de convertirse en una de las figuras más respetadas de la moda internacional.

Este martes, en el Estadio Centenario, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y la diseñadora Gabriela Hearst presentaron oficialmente los uniformes que vestirá la delegación uruguaya durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. No solo los jugadores: también el cuerpo técnico y el equipo ejecutivo de la AUF lucirán trajes confeccionados a medida, todos con lana Merino uruguaya como materia prima central.

“Las remeras son de lana, como se hacían antes que invadiera el poliéster y el algodón”, explicó Hearst durante la presentación. “Todas las puntadas están hechas a mano y vinieron a tomarles las medidas para que estuviera todo perfecto. Si nosotros podemos brindar nuestro pequeño granito de arena y darles un abrazo a los jugadores para enfrentar al mundo, es un honor estar en algo tan conmovedor”, dijo la diseñadora.

Una ganadería que se convirtió en marca

Gabriela Hearst —de soltera Perezutti— nació en 1976 y creció en la estancia Santa Amelia, en el departamento de Paysandú, donde su familia se dedicaba a la ganadería vacuna y la cría de ovejas Merino. Es la séptima generación de una familia agropecuaria y heredó la estancia cuando su padre falleció en 2011. Ese vínculo con la tierra y con la fibra no es anecdótico, es el núcleo de su visión como diseñadora.

Estudió en The British Schools de Montevideo, se graduó en Comunicación en la Universidad ORT y luego se mudó a Nueva York, donde estudió artes escénicas en el Neighborhood Playhouse School of Theater.

En 2004 fundó su primera marca, Candela, con solo U$S 700 de capital inicial. En 2015 lanzó la marca que lleva su nombre —tomando el apellido de su marido Austin Hearst, nieto del magnate mediático William Randolph Hearst—, y desde entonces construyó una de las propuestas más reconocidas del lujo sustentable a nivel global.

“Todo lo que sé de calidad y de sustentabilidad lo aprendí en Uruguay, y lo aprendí en el campo uruguayo”, afirmó Hearst

Fue directora creativa de Chloé, la mítica casa de moda parisina, entre 2020 y 2023. Ganó el premio CFDA como Diseñadora Femenina del Año en 2020.

Vistió a Jill Biden para la ceremonia de asunción presidencial de Joe Biden, con un vestido de color marfil bordado con las flores representativas de los 50 estados.

Sus piezas aparecieron en la Met Gala y recientemente en la pantalla grande con “El diablo viste de Prada 2”. Hoy su marca está presente en 15 mercados, tiene boutiques propias en Nueva York, Londres, Beverly Hills y ha tenido presencias en París, y cuenta con LVMH como socio minoritario.

“Todo lo que sé de calidad y sustentabilidad lo aprendí en Uruguay”

El sello de Hearst es la sustentabilidad entendida, no como tendencia, sino como principio productivo. Sus colecciones se elaboran frecuentemente con materiales sobrantes de temporadas anteriores, incorpora trabajo de mujeres artesanas —como su colaboración con Manos del Uruguay, organización que paga salarios dignos a tejedoras artesanales— y la lana de su propia estancia en Paysandú ha sido materia prima de su marca desde el inicio.

“Todo lo que sé de calidad y de sustentabilidad lo aprendí en Uruguay, y lo aprendí en el campo uruguayo”, afirmó este martes. Y sobre este proyecto en particular: “No solo porque estoy trabajando con mi fibra favorita, la lana Merino uruguaya, o con mi Selección Nacional, sino porque es una gran oportunidad para demostrar que los valores uruguayos de calidad, autenticidad e integridad merecen ser exportados al mundo. Ha sido un sueño trabajar con la AUF y la selección. Todos son superestrellas”.

El mayor desafío técnico del proyecto, según relató, fue el proceso de fitting: tomar medidas y ajustar las prendas a unas cuarenta personas en apenas dos días, para garantizar que cada uniforme estuviera perfectamente a medida.

El agro en la cancha

El presidente de la AUF, Ignacio Alonso, subrayó el doble valor simbólico de la colaboración. “Que una uruguaya tan reconocida en el mundo de la moda sea la encargada de vestirnos oficialmente para arribar a la próxima Copa Mundial es un orgullo. Y el hecho de que lo haga con lana Merino uruguaya resalta enormemente al productor agropecuario uruguayo”, expresó Alonso.

No es la primera vez que la lana Merino viaja al Mundial con la Celeste. En Qatar 2022 Uruguay ya había utilizado trajes de lana Merino de menos de 18 micras, que permitieron desarrollar telas livianas con óptimo aislamiento térmico. Pero en aquella ocasión la confección no tenía el sello de diseño de alta moda que sí tiene esta edición.

La conexión entre el agro y el fútbol en este proyecto no es retórica. El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, también participó del evento: “La selección uruguaya de fútbol es nuestro gran buque insignia y Gabriela una gran embajadora”.

Uruguay debutará en el Mundial el próximo 15 de junio, enfrentando a Arabia Saudita en un partido del Grupo H, que se disputará en Miami. Hearst confirmó que asistirá a ese partido y a todos los que juegue la Celeste.