El productor cañero, de Bella Unión, explicó detalles del negocio y expresó sus expectativas en que el proyecto de Alur se mantenga con el nuevo gobierno. 

Samir Ibdeir es hijo de un plantador de caña de azúcar, su abuelo era Palestino, vivió en Brasil, en la frontera con Uruguay, la familia se instaló en Bella Unión en 1988, y al ser el hermano mayor asumió la dirección de la empresa en 2006. 

Recordó que en ese entonces “marchaba todo perfectamente, la situación financiera del país era muy buena”, pero con el correr de los años, el país empezó a tener problemas y eso repercutió en las empresas, que “cada vez tenemos más gastos y el margen se va achicando… Quienes estamos en la agricultura sabemos que hay altos y bajos”.

Recordó que cuando su padre estaba en la actividad la familia diversificaba en tres rubros: ganado, arroz y caña de azúcar, pero desde hace 10 años ya no tienen ganado y dejaron de sembrar arroz. “Quedé con la maquinaria parada por los altos costos. Hoy estamos al 100% con la caña”, explicó.

Ibdeir realiza 170 hectáreas de caña de azúcar, en área propia, aunque llegó a tener 250 hectáreas, arrendando 80 hectáreas. 

“Mi padre de bobo no tenía nada. Invirtió en esta propiedad, cuando estaba Calnu, y desde entonces la tierra es nuestra, el agua es nuestra, la maquinaria y el transporte también son propios. De Alur no dependo en nada, salvo en una pequeña área que está al lado de la destilería, donde no se puede quemar la caña y tenemos que contratar la cosechadora de Alur”, detalló.

Para la empresa es una gran ventaja estar al lado de Alur, porque la influencia del flete es muy importante en el negocio, ya que son alrededor de 60 toneladas de caña las que se producen por hectárea y, por lo tanto, son muchos viajes los que se realizan en cada zafra.

El agricultor explicó que hay muchas realidades en el negocio, ya que hay quienes no son propietarios de la tierra, del agua, de la maquinaria y/o del flete, y que por eso hay una gran diversidad en los resultados económicos del rubro. 

Ibdeir tiene 11 empleados durante todo el año, y para la cosecha se suman unos 40 más. 

En la zafra pasada le fue “muy bien”, según admitió logró cosechar unas 60 toneladas de caña en promedio, obteniendo un rendimiento industrial (RIT) de 10,28%. 

Pero recordó que venía de una zafra anterior con problemas importantes por la falta de agua en su represa, lo que afectó el riego e impactó en la producción de caña.  

Crecimiento y tecnología

Ibdeir señaló que su intención es crecer en área. Destacó el cambio de política en Alur, que antes tenía el área topeada por productor, para otorgarle área a pequeños productores. Pero era “gente que nunca produjo…, esas cooperativas no dieron resultado. Hoy se está autorizando a crecer a aquellos productores que quieren crecer, que presentan un proyecto y tienen las condiciones”, remarcó.

Pero el productor lamentó la falta de incentivos por parte de Alur para la incorporación de tecnología en el campo. “Cada productor buscó la mejor forma de bajar los costos e incorporar tecnología, porque los costos obligan a avanzar”, comentó. 

Señaló que “hace unos cinco o seis años que Alur empezó a darle importancia a la genética de la caña. Teníamos una variedad que ocupaba el 90% del área, y a pesar de darle todas las condiciones no estaba teniendo buenos resultados de producción. Fue ahí que Alur decidió invertir en traer una nueva variedad, que está dando muy buenos resultados”. 

Con la nueva variedad, de origen tucumano, “se está logrando una productividad 30% mayor a la anterior… Solo al recorrer la chacra se puede ver la diferencia, por la altura que tiene la caña”, destacó.

Ibdeir aseguró que con la nueva variedad “se obtienen casi 11.000 kilos de azúcar por hectárea, mientras que con la variedad anterior se obtenían algo más de 5.000 kilos por hectárea”, una diferencia muy significativa, que tiene gran impacto en el negocio. 

El riego es una herramienta fundamental para la producción de caña de azúcar en Uruguay. En la zona de Bella Unión existen tres cooperativas de riego: Calagua, Calpica y Soforuce, que riegan más de 6.000 hectáreas de unos 300 productores, con áreas de 2 a 200 hectáreas.

Confianza en la continuidad del respaldo político a Alur

Los productores de caña de azúcar confían en un respaldo político del nuevo gobierno al proyecto de Alur. Si bien aún no está definido el precio de la próxima zafra, esperan que se mantenga el acuerdo anterior, ya que las próximas autoridades asumirán a pocos meses de comenzar la zafra (que en general transcurre durante los meses de invierno).

El actual gerente general de Alur es el contador Gastón Scayola, quien se desempeñó durante varios años como vicepresidente de Nirea SA (Frigorífico San Jacinto) y también fue el responsable de la empresa exportadora de granos Garmet, ambas del grupo Pérez Companc. 

El negocio

Los costos del cultivo dependen de la propiedad o no de la tierra, del agua, de la maquinaria, del flete y sobre todo de la distancia a la planta industrial, pero se ubican alrededor de $ 105.000 por hectárea. 

Por lo tanto, la inversión que exige el cultivo es alta, al tiempo que es muy intensivo en mano de obra, fundamentalmente para las tareas de siembra, riego y cosecha. 

Considerando la diversidad de realidades y costos que engloba el conjunto de productores del rubro,  también es muy variable la rentabilidad del cultivo, que depende de los factores tierra, agua, maquinaria y flete, que influyen mucho en el negocio. 

De todos modos, quienes logran ser muy eficientes y mantener los costos bajo control, pueden obtener un margen en torno a los $ 80.000 por hectárea. 

Ibdeir sostuvo que el negocio de la caña de azúcar en Uruguay “es viable”, pero “hay que producir”. Explicó que “es como cualquier negocio agrícola, si no producís nada va a ser viable, por más precio que te den”. 

En ese sentido, señaló que hay colonias que tienen todas las condiciones, pero que logran producciones muy malas. 

Financiación

Un beneficio muy importante en ese sector, es que Alur financia el 100% de los costos, a descontar en tres cosechas, con 0% de interés.

“Gracias a Dios tenemos a Alur, porque si vamos a la vía bancaria… Hoy en el Banco República es mala palabra decir que sos productor cañero. Si vas a sacar un crédito con la caña como garantía no te lo hacen, porque ya lo intenté. Cualquier otro cultivo menos caña. Lamentablemente es así”, afirmó el agricultor.

De todos modos, destacó que la financiación de Alur “es suficiente”, y aseguró que “los productores estamos muy contentos de tenerla, porque no hay otro cultivo en Uruguay que tenga el financiamiento y las condiciones que nos da Alur”.

Escuche el informe completo con la entrevista:

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