El anuncio fue realizado por uno de los voceros del movimiento, Ing. Agr. Marcelo Nougué, apenas finalizada la concentración en Cerro Largo, el pasado viernes 20. Más allá del anuncio, Un Solo Uruguay llevará a cabo esta semana dos nuevas movilizaciones, el jueves 26 en Paso de los Toros y el viernes 27 en Tacuarembó.

En la concentración desarrollada en la intersección de las rutas 26 y 44, Un Solo Uruguay insistió, como lo había hecho una semana antes en San José, en la necesidad de desmonopolizar Ancap para contar con combustibles más económicos y así hacer eficiente la producción en el país.

En la proclama leída en la oportunidad, se insistió en que “si el combustible es caro, es caro vivir”.

En cuanto a la reunión convocada por el Poder Ejecutivo, Nougué aseguró que el movimiento será recibido por el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, y por el ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini.

LA PROCLAMA DE CERRO LARGO

El siguiente es el texto que se leyó el pasado viernes en la concentración de Cerro Largo.

Aquí estamos.

Y por todo el país, impulsando los cambios necesarios y prometidos.

Apostamos a los que están hoy remando y remando para llegar al otro lado del río. Queremos que el trabajo genere progreso, innovaciones, vivir mejor, ¿quién no? Pero la línea de producción no se desarrolló en forma homogénea y tenemos un lastre que nos enlentece, Ancap, una empresa uruguaya que necesita ser actualizada para que cumpla la misión para la que fue creada.

Las decisiones político administrativas que le sumaron compromisos desvirtuaron su propósito: regular el valor y suministro de combustibles.

Inexorablemente el futuro va a barrer todos los discursos que se esgrimen para defender su actual funcionamiento. Las energías limpias lo harán; energías que siempre estuvieron ahí esperando el momento económico que la historia o el futuro les asignaría. Faltaba la mano del hombre, imparable en ingenio, para crear las formas de utilizarlas.

Esas formas ya están en el país, las vemos, entonces… ¿qué hace falta para actuar en ese sentido?

Nuestra presencia es para apoyar a quienes están convencidos de los cambios impostergables. Repensar las estrategias energéticas públicas no admite demora.

La mala palabra es “desmonopolizar”, bueno… entonces digamos actualizarla, modernizarla, permitir la libre importación; buscar en la libre competencia la tan anhelada eficiencia que abarate sus costos de funcionamiento y traslade al precio del producto ese logro. Y si aun así no se lograra, seguir buscando alternativas. Hay que hacerse a la idea que ya está compitiendo con otras empresas y buscar la forma de aliviarle la carga.

La energía que nos mueve, en todas sus formas, es la médula de un desarrollo sostenible.

Hay que trabajar para allanar las curvas de los ciclos de producción, si arrancamos con costos elevados la inversión inicial es mayor para obtener los mismos resultados esperados. Eso deja a mucha gente por el camino desde el inicio, porque para hacer el mismo negocio se necesita más dinero y, por lo tanto, el riesgo aumenta.

Aquí es donde el combustible, al menos por ahora, se presenta como la herramienta más importante; un costo accesible arrima más gente a emprender.

Hay cosas que evidentemente no ayudan a sacar adelante las innovaciones que se necesitan; como decir que con el buen precio actual de algunos productos se compran más libros de combustible, porque es coyuntural.

Y además porque sólo se han beneficiado del buen momento las exportaciones.

¿Qué les toca, por ejemplo, a los horticultores, que producen para el mercado interno, que la ven de lejos, pero tienen que absorber las alzas en los insumos, también influenciada por la suba del combustible?

O decir que a las familias no les pega tanto el valor de las naftas; díganle a quien realiza repartos utilizando su moto, o auto, y ese sea su principal sustento. O a quienes por distancia lleva a sus hijos a los centros de estudio, y más, a quienes en el almacén o supermercado ven subir los alimentos; el porcentaje de aumento tendrán que absorberlo directamente de sus bolsillos.

El precio del combustible nos pega a todos, aunque solo andemos a pie o en bicicleta.

La energía que nos mueve es el insumo más importante de la economía.

Todos los eslabones de la producción de alimentos, industria, comercio y consumo final reflejan su valor. Si el combustible es caro, es caro vivir”.

Foto: movimiento Un Solo Uruguay