La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajará a Paraguay para firmar formalmente el tratado, que requerirá de la ratificación del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales de algunos Estados miembros.
La Unión Europea (UE) dio este viernes 9 un paso decisivo hacia la creación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo al aprobar un acuerdo comercial con el Mercosur. La decisión se produjo durante una reunión de embajadores de los 27 Estados miembros de la UE, quienes alcanzaron una mayoría cualificada a pesar de significativas resistencias internas.
El pacto, negociado por más de 25 años, abriría un mercado conjunto con más de 700 millones de consumidores, eliminando gradualmente la mayoría de aranceles bilaterales y facilitando el intercambio de bienes y servicios entre ambas regiones.
Con la luz verde, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, está habilitada para viajar a Paraguay y firmar formalmente el tratado en una ceremonia prevista para el próximo sábado 17 en Asunción.
Sin embargo, la entrada en vigor del acuerdo no es automática: aún requiere la ratificación del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales de algunos Estados miembros.
Oposición interna y tensiones políticas
La aprobación de hoy estuvo marcada por contundentes rechazos dentro de la propia UE. Países como Francia, Polonia, Irlanda, Austria y Hungría votaron en contra, y Bélgica se abstuvo, expresando preocupaciones sobre los posibles efectos del tratado sobre sus sectores agrícolas y normas ambientales.
En Francia la oposición ha ido más allá del ámbito diplomático: grupos políticos de izquierda y extrema derecha presentaron mociones de censura contra el gobierno en respuesta al apoyo al acuerdo, y los agricultores organizaron protestas, bloqueos y manifestaciones denunciando lo que consideran una amenaza para los productores locales.
Organizaciones sectoriales y sindicatos agrarios europeos también han criticado el pacto, argumentando que no ofrece suficientes garantías para la competitividad de agricultores y ganaderos frente a productos importados de Mercosur.
Concesiones y salvaguardas para el campo europeo
Para ganar apoyos y rebajar la oposición interna, la Comisión Europea negociadora incluyó mecanismos de salvaguardia orientados específicamente al sector agropecuario. Estos instrumentos permitirían, por ejemplo, activar medidas de emergencia si un aumento inesperado de importaciones de ciertos productos impacta negativamente los mercados europeos. Se prevé además la supervisión de estándares alimentarios y ambientales, así como normas sobre residuos de pesticidas en productos importados.
Pese a dichas promesas, varios sectores del campo califican estas garantías como insuficientes, argumentando que no neutralizan el riesgo de entrada de productos más baratos con normas productivas diferentes.
Perspectiva estratégica y geopolítica
Los defensores del acuerdo dentro de la UE destacan también la dimensión geopolítica del pacto. Para gobiernos como los de España, Alemania e Italia, el tratado con Mercosur representa una oportunidad para diversificar las relaciones comerciales de Europa frente a tensiones globales con potencias como China y Estados Unidos, y para fortalecer los vínculos con el hemisferio sur.

Además, se subraya que la eliminación de aranceles facilitará exportaciones europeas tradicionales —como automóviles, maquinaria, vinos y productos farmacéuticos— a los mercados sudamericanos, equilibrando la balanza comercial entre ambos bloques.
Siguientes pasos
Aunque el trámite de aprobación en Bruselas marca un hito, el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y diversas cámaras nacionales, un proceso que podría extenderse durante semanas o meses y enfrentar nuevos desafíos legislativos y políticos.
La firma formal está prevista para la semana entrante, pero el verdadero impacto del tratado —tanto económico como social— comenzará a evaluarse conforme avancen su implementación y los cambios regulatorios vinculados entren en vigor.
Contexto general del comercio uruguayo con la UE
Antes de analizar los productos específicos, es importante entender que la UE es uno de los principales mercados para Uruguay, especialmente para productos agropecuarios como la carne y el arroz. En 2025 la UE fue el tercer destino de exportación de la carne uruguaya, representando el 21% del total.
Impacto en las exportaciones de carne vacuna
El acuerdo fija una cuota de 99.000 toneladas de carne bovina para el Mercosur, con arancel preferencial reducido (7,5% intra cuota), que se amplía de forma gradual durante los primeros años de vigencia.
Además, la cuota Hilton actual (que ya permite exportaciones preferenciales) pasará a estar exenta de aranceles, lo que significa un ahorro directo para los exportadores uruguayos, de unos U$S 15 millones, solo por ese segmento.
En 2025 Uruguay exportó 72.070 toneladas de carne bovina (peso canal), 46,3% más que en el año anterior, según cifras primarias del Instituto Nacional de Carnes (INAC). El monto de estos negocios ascendió a U$S 669.034 millones, 72,6% más que en 2024.
INAC ha señalado que la principal limitante para aumentar exportaciones era justamente el nivel de aranceles; con el acuerdo esa barrera se reduce.
Desafíos
La cuota no es ilimitada: una vez que se supere el volumen de 99.000 toneladas con tarifa reducida, la exportación extra podrá enfrentar barreras comerciales o un arancel más alto.
La expansión de los mercados europeos también dependerá de cumplir con normas sanitarias, de bienestar animal y trazabilidad exigidas por la UE, que suelen ser estrictas y requieren inversiones continuas.
Impacto en las exportaciones de arroz
El acuerdo también establece un contingente libre de aranceles para arroz de 60.000 toneladas para todo el Mercosur, que se implementará gradualmente en un período de unos cinco años.
Uruguay es el principal exportador de arroz del Mercosur hacia la UE, por lo que es probable que capture gran parte de esa cuota libre de aranceles.
Se estima un beneficio mínimo de alrededor de US$ 4 millones al año solo por la eliminación de aranceles en ese contingente, además de la mejora en la competitividad de precios frente a otros exportadores.







