El delegado de la Federación Rural en la junta del INAC analizó el primer semestre del año, las perspectivas, los mercados de China y Estados Unidos, y los avances tecnológicos contra la garrapata.

El delegado de la Federación Rural en la junta directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Lic. Joaquín Martinicorena, proyectó que en 2026 la faena de bovinos caerá cerca del 10% respecto a 2025, estabilizándose entre 180.000 y 190.000 cabezas mensuales.

“Estaríamos llegando a unos 2,2 millones de cabezas. El año que más se faenó fue 2016, con 2,6 millones. En promedio, los últimos 15 años andan en 2,3 millones. Estaríamos unos 150.000 cabezas por debajo de ese promedio”, estimó durante una entrevista con Agronegocios Sarandí.

La faena bovina de Uruguay acumula en lo que va del año una caída del 18% respecto al mismo período de 2025. Este fue abril el abril con la menor actividad industrial de los últimos 15 años.

Sin embargo, el desempeño económico del sector muestra una cara bien distinta: en mayo el Novillo Tipo que calcula INAC alcanzó un nuevo récord histórico: US$ 2.115 por cabeza.

Una faena más baja, pero con una segunda mitad de año distinta

La caída interanual de la faena ronda el 18% en bovinos, explicada en gran medida por la sequía que afectó al país y por el atraso en la implantación de verdeos.

Pero el integrante de la Federación Rural pronosticó que el segundo semestre se va a comportar distinto. “La urea está más en cuenta, ha bajado bastante, y hay lugares que están esperando el agua para fertilizar”, comentó.

A esto se suma un fenómeno que viene ganando peso en la faena: el ganado de corral, que en algunas semanas llegó a representar el 40% de los animales faenados.

Los datos del Boletín Semanal de Exportación de INAC, con información al 13 de junio, confirman ese freno. En lo que va de 2026 Uruguay exportó 204.279 toneladas peso canal de carne bovina, 17,6% menos que las 247.904 toneladas del mismo período de 2025.

Animales más pesados y un novillo récord

Si la faena cae, el valor por animal compensa. Martinicorena destacó que “las carcasas son más pesadas cada año”, se ubican en torno a los 530 kilos por novillo, y que el destete de esta zafra en el norte del país se comercializó “mucho y a muy buenos precios», con el ternero cotizando por encima de U$S 4 por kilo.

El índice Novillo Tipo de mayo marcó un récord histórico: US$ 2.115 por cabeza. De ese total, el 76,5% correspondió al valor de la hacienda y el 23,5% restante al agregado industrial, que ya ronda los US$ 500 por animal.

“Vemos que los últimos meses vienen con un poco de recuperación para la industria, porque tuvo momentos difíciles desde el segundo semestre del año pasado hasta marzo, cuando incluso el valor hacienda estuvo cerca del 83%”, reconoció el productor salteño.

El equilibrio histórico entre ambos componentes ronda entre el 78% y 80% para la hacienda, y el resto corresponde al valor agregado industrial, que en algunos años llegó al 25%.

Joaquín Martinicorena

China, la cuota que no se va a cumplir y el redireccionamiento de Brasil

El segundo semestre trae consigo el desafío de completar la cuota de carne que China le otorgó a Uruguay. “Ya se estima que no se van a poder cumplir las 324.000 toneladas”, afirmó Martinicorena.

Según los datos del boletín de INAC, China sigue siendo el principal destino de las exportaciones uruguayas del sector cárnico en su conjunto, con U$S 414 millones acumulados en 2026 —5,9% más que en el año anterior— y representa el 30% de las exportaciones de carne bovina en lo que va del año.

Martinicorena participó recientemente de la feria Fial de Shanghai, y contó que en esa actividad se comentó que las empresas frigoríficas brasileñas tratarían de suplir sus cadenas en China con carne de Uruguay y Argentina —al agotarse el cupo de Brasil—, para evitar pagar 55% de aranceles.

Tanto Australia como Brasil estarían cerca de agotar sus cupos preferenciales, lo que podría dejar una ventana de oportunidad para la carne uruguaya, aunque sin expectativas de una mejora sustancial en los precios. “No creemos que sigan subiendo mucho los precios, pero estamos en niveles muy buenos”, valoró.

El otro foco: Estados Unidos y el faltante de México

El delegado de la Federación Rural en la junta de INAC también se refirió al mercado estadounidense, donde el precio de la carne ronda los U$S 9 y la producción ganadera atraviesa su nivel más bajo en 60 o 70 años de stock.

Un factor adicional presiona la demanda: el faltante de más de 1,5 millones de terneros mexicanos, que tradicionalmente ingresaban a los feedlots estadounidenses.

Los números de INAC respaldan la magnitud de ese mercado para Uruguay: el bloque USMCA (Estados Unidos, México y Canadá) concentra el 34% de las exportaciones de carne bovina uruguaya en lo que va de 2026, con Estados Unidos representando la gran mayoría de ese volumen —77.766 toneladas peso canal, aun con una caída del 17,7% interanual producto de la menor faena—.

Sin embargo, en valor, el IMEx (Ingreso Medio de Exportación) de Estados Unidos llegó a U$S 7.794 por tonelada en lo que va del año, un salto significativo respecto a los U$S 6.587 de 2025.

“Se dice que Brasil va a redireccionar su carne también hacia ese mercado”, advirtió Martinicorena, en momentos en que circuló un rumor —finalmente no confirmado— sobre una eventual quita de aranceles para la carne brasileña en Estados Unidos, equiparándola al trato que hoy recibe Argentina.

“Más que nada, la carne que Brasil lleva a Estados Unidos es carne magra, para mezclarla con grasa y hacer hamburguesas”, indicó.

El cuello de botella es biológico, no comercial

Consultado sobre los reclamos de la industria frigorífica —que en las celebraciones del Día de la Carne planteó la necesidad de producir más, ante una demanda que “viene a comprar y no hay para venderle”— Martinicorena sostuvo que el límite no es de mercado, sino biológico.

“No se puede producir más de un día para el otro, es un ciclo biológico: demoran dos años y medio o tres desde que uno entora hasta tener un novillo de 500 kilos, con una buena recría”, enfatizó.

Pese a las sequías de los últimos años, destacó que Uruguay “ha mantenido muy buenos índices” de productividad, y que a diferencia de otros países, como los de la Unión Europea o Estados Unidos, el stock ganadero nacional se ha mantenido e incluso aumentado en algunos cientos de miles de cabezas.

Además, destacó que el porcentaje de destete viene mostrando una leve tendencia al alza en los últimos 25 a 30 años, ubicándose por encima del 72% o 73%. Y también mencionó que se espera un anuncio de beneficios fiscales para fomentar la producción entre pequeños y medianos productores.

Garrapata: la preocupación que no afloja

El otro gran límite que pesa sobre la producción es sanitario. “Aquí, en el norte, pega bastante”, dijo sobre la garrapata.

Previo al Congreso de la Federación Rural, realizado en mayo en Salto, se realizó un simposio internacional, que reunió a 300 personas de forma presencial y a más de 4.000 conectadas por streaming, que reflejó la dimensión del problema.

El dirigente ruralista reconoció que no existe una solución única a esta situación. “Hay que atacarlo por varios frentes. Había esperanza en la vacuna, no dio el resultado esperado, y hay un tema de nuevas drogas”, dijo.

Agregó por el alto costo de los tratamientos sanitarios, y advirtió que ya es determinante en algunos establecimientos de Salto y Artigas, al punto de que en algunos casos se entregaron campos arrendados.

Lo que se vio en China: nuevas drogas y testeo en pie

Martinicorena integró recientemente una delegación oficial —junto al MGAP— que visitó la provincia de Sichuan, en China, donde se relevaron posibles desarrollos tecnológicos para el combate de la garrapata y el control de residuos.

“Para una de las drogas, el Fluralaner, está bastante avanzado. Para la otra, el Fipronil, falta un poco, porque esa droga no la tienen autorizada en China, entonces tienen que desarrollarla especialmente”, señaló.

También se evalúa un cambio metodológico en el control de residuos antiparasitarios: testear animales vivos antes del embarque, con una muestra aleatoria, en lugar del sistema actual de lotear todas las tropas que ingresan a faena.

“El sistema hoy es imposible, por lo que demoran los resultados y la necesidad de frío: las plantas podrían faenar un día a la semana y tendrían que esperar con esa carne toda la semana”, explicó.

Mientras ese desarrollo avanza, la recomendación sigue siendo respetar los tiempos de espera de los productos veterinarios y, ante la duda, mandar a faena en lugar de tratar a un animal con presencia de garrapata.

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