Pronostican que la situación será crítica esta semana, sobre todo en el litoral y norte del río Negro, y llaman a extremar las precauciones en el manejo del ganado.

La Unidad de Agroclima y Sistemas de Información (GRAS) del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), advierte sobre una situación de peligro y emergencia que podría provocar estrés calórico en los ganados, tanto de razas carniceras como lecheras.

El mapa que la Unidad Gras publica en la página de INIA marca para este lunes 3 en color naranja las zonas de riesgo, donde no está incluida una parte menor del departamento de Rocha.

Se advierte que este martes 4 habrá una situación de emergencia, en color rojo, para la zona norte de Artigas y litoral de los departamentos de Salto, Paysandú, Río Negro y Soriano, mientras se mantiene el color naranja para el resto del país.

Para los días miércoles jueves y viernes se reitera la situación de peligro para los ganados de ambas producciones, con distintos niveles de alerta.

Las condiciones para el ganado son complicadas, hay que tener cuidado, y por eso la publicación de INIA Gras también brinda consejos para el manejo de los animales en estas condiciones.

Medidas de manejo recomendadas:

– Proveer a los animales de sombra (idealmente 4,5 m²/animal). En caso de no tener sombra permanente en el corral de espera, colocar una sombra provisoria.

– Asegurar el acceso a agua limpia, fresca y en cantidad adecuada según el número de animales. Es importante que los bebederos sean de rápida recarga, para asegurar que el agua esté fresca.

– Si se cuenta con aspersores y ventiladores, utilizarlos. En caso de no contar con ellos, se puede mojar a los animales con una manguera de baja presión en el corral de espera; Es importante evitar que el agua alcance la ubre (en la medida de lo posible).

– Es importante no amontonar animales. Se recomienda dividir el lote para evitar que estén mucho tiempo apretados en el corral de espera.

– Evitar prácticas que impliquen movimiento y encierro de animales, como pesadas o dosificaciones, en las horas de mayor temperatura.

– Observar a los animales para detectar precozmente signos de estrés calórico (disminución del tiempo de rumia y descanso, menor consumo de materia seca, disminuciones de la leche, aumento de la frecuencia respiratoria, jadeo y babeo, disnea, decúbito por tiempo prolongado).

– Prestar especial atención a las categorías más susceptibles (vacas en lactancia temprana, animales con patologías preexistentes, vacas con alta producción, vacas con baja condición corporal), ya que podrían ocurrir muertes en casos de olas de calor.

– Ante la ocurrencia de casos clínicos, evaluar los niveles de ergoalcaloides (micotoxinas) en la dieta ofrecida, que pueden exacerbar los cuadros de estrés por calor. Las dietas de mayor riesgo son aquellas con granos de cereales (trigo, cebada, centeno) y pasturas de festuca o raigrás infectadas con hongos endófitos.