El Mundial vuelve a poner a Uruguay frente a millones de personas, y más allá de lo deportivo, abre una oportunidad para proyectar la identidad del país y uno de sus principales productos: la carne vacuna.

Por José Manuel Mesa Cacheiro

La selección uruguaya se ha construido sobre valores como el esfuerzo, la constancia y la resiliencia, sintetizados en la “garra charrúa”.

Esos mismos valores también están presentes en el complejo cárnico nacional, que se sostiene en años de trabajo, inversión en genética, sanidad, trazabilidad y estrictos controles de calidad.

Hoy, más del 80% de la producción se exporta, consolidando a Uruguay como un proveedor confiable.

El paralelismo es claro: en el fútbol los goles son resultado de un proceso colectivo, y en la producción cárnica ocurre lo mismo

Cada etapa, desde la cría hasta la exportación, forma parte de un sistema que debe funcionar con precisión para lograr competitividad internacional.

También existe un vínculo entre la exportación de ganado en pie y la salida de jugadores al exterior: ambos dinamizan sus sistemas, generan oportunidades y reflejan la capacidad del país de producir talento y calidad para el mundo.

Durante el Mundial, la selección actúa como vidriera global, reforzando la imagen de Uruguay como un país serio, confiable y comprometido con la calidad. En ese contexto, la carne uruguaya no solo es un producto, sino también parte de la identidad país.

El desafío es convertir esta visibilidad en una estrategia de posicionamiento sostenida.

Porque en el fútbol, como en los mercados internacionales, no alcanza con una buena jugada: se necesita continuidad, coherencia y trabajo bien hecho

En definitiva, cuando Uruguay sale a la cancha, también se proyecta un país. Y su presencia en el mundo es el resultado de años de trabajo que lo llevan a competir en las grandes ligas. ‎

El Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro es delegado de la Comisión Nacional de Fomento Rural en la Junta Directiva de INAC y es asesor de productores.

Foto: INAC