El tema ya tiene su tiempo. Cuando el gobierno estadounidense autorizó el ingreso de la carne brasileña luego de largas negociaciones, a comienzos de 2017, la alegría fue corta: a mediados de ese año y en base a irregularidades sanitarias dentro de los mayores frigoríficos brasileños, se volvió a cerrar la frontera y la situación no parece cambiar.

Desde que asumió Jair Bolsonaro, sus funcionarios no han cejado de tratar de convencer a sus pares estadounidenses para que la medida se revierta. El propio presidente brasileño se reunió meses atrás con Donald Trump, buscando un guiño cómplice, logró ciertos objetivos pero todos muy menores a lo que significaría el ingreso de la carne vacuna.

Ahora la ministra de Agricultura, Tereza Cristina, viajará a Washington pura y exclusivamente para desenredar esta madeja que cada vez parece más entreverada. Allí la recibirá el Secretari de Agricultura, Sonny Perdue.

La ministra tiene la intención de abordar el tema y «cree que los dos países tienen una buena relación y llegarán a un acuerdo», según la oficina de prensa del ministerio.

Pero lo cierto es que hasta ahora solo logró el compromiso de la Secretaría de Agricultura (USDA) de enviar una nueva misión inspectiva a las principales plantas frigoríficas del que es, hoy por hoy, el principal exportador del producto a nivel mundial.

Estados Unidos suspendió las importaciones de carne fresca de Brasil a mediados de 2017, luego de la detección de no conformidades de importación, luego de un escándalo por soslayar aspectos sanitarios en las plantas frigoríficas exportadores que implicó el pago de sobornos por parte de las empresas a los inspectores.

Brasil ha tratado de mejorar su relación con la administración Trump desde diferentes puntos de vista, incluso hasta proponiendo hacer un tratado de libre comercio bilateral.

Este año volverá a comprar hasta 750 mil toneladas de trigo desde ese origen, bajando el arancel del Mercosur, y acordó en setiembre la compra de hasta 750 millones de litros de etanol, pero parece que deberá hacer aún mayores esfuerzos para que le habilite el ingreso de carne vacuna.

En base a Veja y otras publicaciones brasileñas

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