La argentina La Dominga, en Córdoba, produce genética de élite para toda la región. Y con 11 animales presentados en el reciente Congreso Mundial de la raza realizado en Corrientes, obtuvo nueve premios, incluyendo el de Gran Campeón. En el suplemento Rural de Clarín hablaron con su propietario, para conocer su historia y su sistema productivo, del que tomamos algunos conceptos.

En la muestra internacional, la edición número 19, participaron 48 cabañas, con más de 400 reproductores de todo el país.

“La última vez que se hizo un Congreso Mundial en Argentina fue en 2003. Lo que sucedió es algo muy importante para la cabaña. Había delegaciones de Australia, México, Paraguay, Brasil, Uruguay, Colombia…”, dijo en diálogo con Clarín Rural un emocionado Alejandro Lauret, propietario de La Dominga.

El establecimiento se ubica en la localidad de Ischilín, en Córdoba, y el Gran Campeón nació de  un toro hijo de madre y padre provenientes de La Dominga, pero nacido en la cabaña Chaco Porá de Paraguay, cuyo cincuenta por ciento pertenece al centro de inseminación Ciavt, de Venado Tuerto.

el Gran Campeón nació de  un toro hijo de madre y padre provenientes de La Dominga, pero nacido en la cabaña Chaco Porá de Paraguay

“Su madre, Sol, fue exportada desde Córdoba a Paraguay en 2017, y su padre es Goliat, otro toro emblemático de la cabaña. A los 11 meses fue traído a Ischilín donde se lo preparó para el Mundial”, explicó Lauret.

Además del Gran Campeón macho, el establecimiento obtuvo la reservada Gran Campeona Hembra, la Gran Campeona Ternera y campeón conjunto hembra, el Gran Campeón Ternero Individual, la Campeona Ternera Intermedia Mayor, el Campeón Conjunto Vaquillona, Campeón Vaquillona y Campeón Senior Mayor. Para estos logros obtenidos en la pista, el cabañero destacó la labor que realiza Fernando Celiz, encargado de la preparación y presentación en pista de los animales, y de todo el equipo que integra el establecimiento.

La cabaña, propiedad de la firma Agrolepal, nació en 2013 y hoy ocupa apenas 350 hectáreas en el norte cordobés, es pequeña y con mucha intensificación

“No es una cabaña de volumen y cantidades sino que nos especializamos en la producción de embriones y animales de alto mérito genético. Hoy tenemos 90 donantes en producción seleccionadas por familia y por eficiencia funcional. Hacemos 1.500-2.000 embriones al año, la mitad se produce en diferentes puntos de la Argentina y la mitad en el exterior”, detalla el cabañero, y agrega: “Hay nacimientos de La Dominga en el sur de Buenos Aires, en el centro de Córdoba, en el litoral, en el NEA y el NOA. Eso les brinda una gran versatilidad a nuestros reproductores. El Braford tiene una gran plasticidad y se adapta perfectamente bien al trópico, al subtrópico, al árido, al frío y al templado. Es una raza que gana cada vez más adeptos y tiene un enorme potencial de crecimiento”.

La Dominga es una empresa familiar con objetivos claros. En diferentes acuerdos con otras firmas multiplica su producción en toda la región, cuentan con núcleos genéticos en Paraguay, Brasil y Uruguay. Y es en las exposiciones donde encuentran el escenario ideal para mostrar su trabajo y validar el rumbo. De hecho, los premios obtenidos en Corrientes llegan para sumarse a una vitrina bastante nutrida. Con ejemplares emblemáticos de la raza como Midas, Dominga y Domingo, ya obtuvieron grandes campeones en la nacional Braford y en la rural de Palermo, y además ganaron el World Braford Champion con un toro en 2018 y con una vaca en 2020.

“Utilizamos las exposiciones para mostrar lo que estamos haciendo y luego tratamos de canalizar nuestras ventas en el remate anual de octubre en nuestra cabaña, más allá de las ventas particulares a los centros de genética. En el remate de gala de octubre rematamos nuestras mejores hembras, unas 20 vacas de elite, y otras 50 son vendidas directamente”, dice Lauret.

“Utilizamos las exposiciones para mostrar lo que estamos haciendo y luego tratamos de canalizar nuestras ventas en el remate anual de octubre en nuestra cabaña”

Luego aclara que no solo buscan cucardas sino también enfocarse hacia nuevos mecanismos de mejora.

“Ciencia aplicada, innovación, tecnologías de reproducción, clonación. Somos una empresa familiar, trabajamos en equipo con mucho compromiso y usamos la biotecnología como apuesta permanente a la mejora continua. La venta en sí no termina cuando se entrega un embrión, en todos los casos seguimos conectados, sugiriendo y creciendo con nuestros clientes y amigos”, concluyó Lauret.

En base a texto y foto de Clarín Rural

 

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