El Taller de Evaluación de Gestación en Vacunos presentó un promedio de 81,1% sobre 303.727 vientres evaluados; datos de los últimos cinco años permiten afirmar que el manejo técnico está rompiendo la dependencia del clima.

Durante 24 años un grupo de médicos veterinarios distribuidos por todo el país ha levantado datos de preñez en rodeos bovinos, los ha procesado y los ha presentado una vez al año en una jornada que se ha convertido en el termómetro más preciso de la cría vacuna uruguaya.

Este martes, en la Sociedad Rural de Durazno, se celebró la edición 24a de ese encuentro. El promedio nacional de preñez fue del 81,1%, calculado sobre ecografías realizadas a 303.727 vacas y vaquillonas. Es el cuarto año consecutivo por encima del 80%.

El Dr. Emilio Machado, médico veterinario integrante del grupo desde la primera hora y responsable del análisis final de la jornada, resumió en entrevista con Agronegocios Sarandí el significado de ese dato: “Cuatro años por encima del 80% no es una cuestión del azar. Es una medida de la participación humana”.

El Dr. Emilio Machado en el 24° Taller de Evaluación de Diagnósticos de Gestación Vacuna, en Durazno (Foto: x.com/estrategia960)

Del dato aislado a la base de datos

Durante los primeros años del taller cada veterinario llegaba con su información, y el resultado nacional era una foto anual, útil pero limitada: mostraba dónde estaba la preñez ese año, pero no permitía responder preguntas más exigentes sobre por qué estaba ahí, ni qué factores explicaban los resultados de un establecimiento respecto a otro.

Hace cinco años eso cambió. Los datos comenzaron a volcarse en una base única, centralizada y estructurada. El volumen acumulado supera 1,4 millones de vacas en el histórico de los últimos cinco años. Y con ese volumen llegó algo que los análisis previos no podían dar: solidez estadística suficiente para encontrar ecuaciones de asociación, no solo para describir lo que pasaba, sino para explicarlo.

“Cuatro años por encima del 80% no es una cuestión del azar. Es una medida de la participación humana”

“Fue necesario construir una base de datos de cinco años y mantener esa prolijidad en la recolección, y ese compromiso en aportar el dato”, señala Machado. El crédito de esa construcción es colectivo: el núcleo histórico de veterinarios que sostiene el taller, los colegas que se han ido sumando a lo largo de los años volcando su información, y la ingeniería agrónoma Graciela Quintans, exinvestigadora del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), quien hace 24 años nucleó al grupo y a quien Machado define como “una llama que hemos sabido mantener”.

El manejo como amortiguador del clima

El hallazgo central que esta edición del taller permitió confirmar con datos robustos es uno que el grupo venía intuyendo desde hace años: existe una relación inversa entre el nivel de manejo aplicado en un rodeo y la sensibilidad al efecto del clima sobre la preñez.

En términos prácticos, significa que los productores que aplican prácticas de manejo reproductivo —diagnóstico de actividad ovárica, destete temporario, destete precoz, entre otras herramientas— logran estabilizar su porcentaje de preñez frente a años de adversidad climática. El efecto del manejo, explicó Machado, no es tanto subir el techo de la preñez como impedir que ese techo se derrumbe cuando el clima es adverso.

“El manejo actúa como un amortiguador. No permite que la preñez baje cuando el clima se deteriora”, describió. Lo que este año reveló el análisis es que ese principio funciona de manera medible y consistente a escala nacional.

“El manejo actúa como un amortiguador. No permite que la preñez baje cuando el clima se deteriora”

El año 2026 ofreció un escenario ideal para probar esa hipótesis: el clima no fue homogéneo en el territorio. El sur del país —particularmente Colonia, Soriano y Durazno— sufrió un déficit hídrico significativo, medido a través del índice de verde en el peor mes de cada establecimiento. El norte, en cambio, tuvo condiciones ambientales considerablemente mejores, especialmente en el corredor que va de Tacuarembó a Artigas, pasando por Salto y Paysandú.

Lo notable es que la preñez se mantuvo en ambas regiones. Pero la razón fue diferente en cada caso. “En el sur, al tener un poquito más alta la presión de manejo, logró mantener la preñez a pesar del clima adverso. En el norte, al tener mejor clima, aunque un poco menos de manejo, también logró mantenerla”, explicó Machado.

Los números que respaldan esa diferencia son elocuentes. Soriano y Colonia, los departamentos que enfrentaron el golpe ambiental más duro, entraron a la base de datos con  93% de cobertura de manejo. A medida que se incorporaron los datos del norte, con menor presión de manejo —entre 65% y 67%—, el porcentaje de preñez fue ajustándose levemente a la baja. Pero la muestra ya se estabilizó en torno a los 120.000 animales, y desde allí el promedio osciló entre 80% y 81,3%, hasta cerrarse en el 81,1% final.

La cría no está estancada

Uno de los debates recurrentes en el sector —y que motivó, entre otras cosas, el diseño del programa Procría— ha sido si la cría vacuna uruguaya está estancada. Sin embargo, los datos del taller contradicen ese relato.

“La curva de crecimiento del porcentaje de manejo en los rodeos es constante en los últimos cinco años, tanto en el norte como en el sur”, señala Machado.

La diferencia entre regiones existe —el sur muestra un mayor porcentaje de vacas sometidas a manejo— pero la tendencia es la misma en ambas: hacia arriba.

“La curva de crecimiento del porcentaje de manejo en los rodeos es constante en los últimos cinco años, tanto en el norte como en el sur”

Y esa extensión de prácticas de manejo es, precisamente, lo que está detrás de los cuatro años consecutivos por encima del 80% de preñez a nivel nacional.

“Cuatro años por encima del 80% refleja directamente que esas prácticas se han ido extendiendo”, dijo el médico veterinario. Y agregó que “la preñez nacional, en realidad, es la suma de la estabilidad de todos esos productores que hacen manejo”.

La consecuencia práctica de esa estabilidad es también visible en los datos: el “serrucho” que históricamente caracterizaba la producción de terneros —años buenos seguidos de caídas pronunciadas cuando el clima empeoraba— está desapareciendo. La variación entre años se achica. El sistema se vuelve más predecible.

El problema pendiente: las pérdidas

Uno de los temas que convocó mayor atención en el taller fue el de las pérdidas entre el diagnóstico de preñez por ecografía y el destete. Las cifras que manejan los establecimientos que participan del taller muestran una dispersión llamativa: hay rodeos con pérdidas de 1% a 3%, y hay otros con 12% o 15%.

Uno de los temas sanitarios que más preocupa al equipo de veterinarios en este momento es la Neospora, un parásito protozoario que en los establecimientos donde trabaja Machado ha sido el principal responsable de pérdidas gestacionales en los últimos años. Para abordar el tema, el taller incorporó la presencia de un especialista argentino en la materia.

Este año, además, el taller incorporó por primera vez un formulario web con un campo específico para el registro de enfermedades en los rodeos, y está elaborando un nuevo índice de manejo con subíndices específicos —uno de ellos dedicado al seguimiento de pérdidas—, que comenzará a funcionar el próximo mes.

Escuche la entrevista completa con el Dr. Emilio Machado: