La estimación fue efectuada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), cuyos analistas señalaron que “a la intensa sequía que venía sufriendo gran parte del área agrícola nacional se sumó el efecto de una serie de heladas tardías. La de esta campaña será la menor producción del cereal desde 2015.
En conferencia de prensa realizada este miércoles 26, la entidad señaló que ese valor “representa medio punto menos de crecimiento para la economía argentina en 2023. Además, en concepto de costos de un volumen de trigo que no se llegará a cosechar, los productores perderían 650 millones de dólares”.
La entidad rosarina explicó que solo en la zona centro triguera el área perdida se duplicó respecto a la última estimación y ya alcanza las 400.000 hectáreas.
solo en la zona centro triguera el área perdida se duplicó respecto a la última estimación y ya alcanza las 400.000 hectáreas
También informaron que el rinde promedio cae de 18 a 15 quintales por hectárea en la región, y la producción, de 2 a 1,3 millones de toneladas. A nivel nacional, con los rindes promedio más bajos desde la campaña 2008/09, el volumen de trigo estimado es de 13,7 millones de toneladas, 10 millones de toneladas menos que en la campaña 2020/21 y la menor producción desde 2015.
Para la BCR, en este escenario se espera una ajustada situación de stocks tras el empalme de la cosecha 20/21 con la 21/22.
Según detallaron los técnicos de la entidad, las exportaciones rondarán los 8,9 millones de toneladas -las más bajas desde 2016-, la molienda será de 5,5 millones de toneladas -el volumen más bajo desde 2017-, y el stock final será de apenas 1,3 millones de toneladas.
“Podría ser peor, pero nos salva que venimos con un stock holgado gracias a las históricas 23 millones de toneladas que se cosecharon en la última campaña -explicaron-. Estamos desacumulando stocks”.
Los técnicos de la Bolsa rosarina detallaron que en campo propio las pérdidas por no poder trillar el cereal sembrado son de 600 dólares por hectárea, y en campo alquilado llegan a 800.
en campo propio las pérdidas por no poder trillar el cereal sembrado son de 600 dólares por hectárea, y en campo alquilado llegan a 800
En total, las 400.000 hectáreas que no serán cosechadas en la zona núcleo suman 300 millones de dólares de costos desperdiciados. Sumando a esa pérdida la caída de rindes, los productores de la región están perdiendo 650 millones de dólares, que generarán un considerable estrés financiero de cara a la siembra de gruesa.
La pérdida de producción de trigo en la Argentina ya se estima en 5,4 millones de toneladas, que representan 1.900 millones de dólares.
En un contexto global incierto, con merma de stocks en los principales países productores y con Rusia ocupando un lugar central en el mercado, Argentina exportaría cereal por un valor de 3.000 millones de dólares en la presente campaña, una caída de 1.500 millones de dólares -35 por ciento- en comparación con la campaña 2020/21.
En base a reporte de Lucas Villamil, en Clarín







