La productividad será inferior al mínimo requerido para cubrir los costos del cultivo, salvo excepciones.
El rendimiento promedio de la soja en la presente campaña se estima en unos 1.500 kilos por hectárea, o incluso un poco menos, comentó en Agronegocios Sarandí el ingeniero agrónomo Diego Guigou, responsable agrícola de Agronegocios Del Plata (ADP).
Si bien puntualizó que “es muy difícil estimar rendimientos”, porque es difícil estimar el peso de 1.000 (granos), señaló que en las zonas más afectadas por la falta de lluvias se van a cosechar menos de 1.000 kilos por hectárea. Así como también hay otras, como la región de Caraguatá (Tacuarembó), donde se espera una “muy buena” cosecha, con un promedio superior a 2.500 kilos por hectárea.
Rendimientos por debajo de los costos
La zafra fue menos costosa de lo que se había presupuestado, porque el déficit hídrico limitó la presencia de plagas y no hubo que utilizar fungicidas ni insecticidas, explicó Guigou. Aunque indicó que sí hubo que ocuparse de combatir arañuelas y trips, plagas que están más presentes en campaña secas.
“La mayoría de las sojas recién están virando, están cambiando de color a amarillo”
Tras realizar esas puntualizaciones, indicó que el rinde de equilibrio de la soja de primera se ubicaba en el eje de 2.500 kilos por hectárea, mientras que la soja de segunda estaba entre 1.700 y 1.800 kilos por hectárea, al compartir renta con otro cultivo.
El ingeniero agrónomo señaló que algunas sojas de ciclo corto, bajo riego, ya fueron cosechadas, pero para que inicie el grueso de la cosecha faltan unos 20 o 25 días. “La mayoría de las sojas recién están virando, están cambiando de color a amarillo”, indicó.
Falta de lluvias
Guigou señaló que la zona más agrícola “tuvo un peaje muy fuerte”, por la falta de lluvias. En la zona de Dolores, la lluvia previa a los eventos recientes fue el 10 de enero, indicó, y eso provocó que los cultivos pasaran por un momento complicado.
“Los cultivos se habían logrado bien, sojas y maíces estaban muy bien sembrados, en fecha, pero después todo ese estrés de falta de agua, sumado al estrés térmico, golpeó”, dijo.
El ingeniero agrónomo consideró que las recientes lluvias van a “aportar un poco en el llenado del grano” de las sojas que aún estaban en ese proceso, aunque otras se encontraban “bastante más complicadas”.
“Estamos esperando el momento de entrar a cosechar y pensar un poco en el invierno”
En la zona de Young y Paysandú, y también en la región de Kiyú (San José), “donde agarramos algunas aguas muy buenas”, la soja “está muy linda”, dijo.
De todos modos, el cultivo, en términos generales, “va a tener producciones bajas, que seguramente no van a alcanzar para cubrir los costos”, confirmó. “Estamos esperando el momento de entrar a cosechar y pensar un poco en el invierno”, dijo.
Escuche la entrevista completa con Diego Guigou:








