Procampo, Agroenfoque y Lanafil se unieron para llegar al productor con un portafolio que incluye “casi todo lo que precisa para hacer agricultura”, destacó el gerente general de la nueva compañía, el ingeniero químico Juan Alzugaray.

Hace algunas semanas se anunció la creación de Raizar Agro, a través de la fusión de tres empresas: Procampo, dedicada al rubro semillerista; Agroenfoque, que opera con fertilizantes; y Lanafil, que comercializa agroquímicos.

“Son empresas con formas de trabajar parecidas, respetando la cadena de distribución, que se basan mucho en la confianza, en la palabra. Y vimos que había un potencial importante ahí, de complementar la oferta, de llegar a la cadena y al productor con una oferta que fundamentalmente es casi todo lo que precisa para hacer agricultura: genética, nutrición y protección”, destacó en entrevista con Agronegocios Sarandí el gerente general de Raizar Agro, el ingeniero químico Juan Alzugaray.

El ejecutivo comentó que “un tema importante fue: quién se queda con qué parte, porque nadie quería perder el control”. Y que la construcción del 50% para Lanafil y 50% para Procampo y Agroenfoque “fue bien trabajosa”, pero finalmente se llegó “a buen puerto”.

“nos repartimos la nueva empresa conforme a lo que creíamos que era el valor de cada una”

Destacó que “es novedoso” que la fusión no incluyó “ninguna compra, ni ninguna venta; no hubo un peso en el medio”. Sino que “nos repartimos la nueva empresa conforme a lo que creíamos que era el valor de cada una”.

Entre las tres compañías facturan U$S 50 millones al año.

En cuanto a las características de cada una, detalló que Lanafil “aporta la cartera más diversa del mercado de agroquímicos”, al contar con unos “180 registros”, cifra que representa “prácticamente 50% más que la segunda empresa del mercado”.

Agroenfoque se dedica a especialidades nutricionales, y no trabaja con commodities. “Ahí hay mucho para crecer, en la medida que logremos que el agricultor nos escuche y nos acepte una propuesta diferencial de nutrición”, consideró.

Y Procampo tiene una propuesta de genética, “donde tenemos mucho para crecer”, dijo, ya que la empresa se focaliza en semillas forrajeras y de maíz, y “hay muchas especies en las que todavía no estamos”.

Costos por la guerra

La guerra en el golfo Pérsico generó una gran suba y volatilidad en el mercado petrolero y sus derivados. En este marco el precio de la urea prácticamente se ha duplicado. “Está a U$S 800, cuando hasta hace poco la estábamos comprando a U$S 450, U$S 460”, dijo Alzugaray. Y agregó que “esto tiene efectos sobre toda la cadena de producción de alimentos del mundo”.

En los precios de los agroquímicos también hubo subas, aunque “a menor escala”, señaló. Explicó que los fabricantes chinos dependen de solventes de Irán, así como de productos intermedios para producir las moléculas, que también se producen en esa región del mundo.

“Cuando uno está en una industria y sabe que sus clientes están sufriendo, no está contento”

Planteó los ejemplos del 2,4-D, un herbicida de los más utilizados en la industria, del Clethodim y el S-Metolaclor, que “son productos cuya dependencia de ingredientes derivados del petróleo ronda entre el 60% y 80%”.

El gerente general de Raizar Agro reconoció que el “escenario complejo”, ya que a nivel local “la cosecha no va a ser buena” y la estructura de costos “está complicada”.

Señaló que en algunos casos, como el arroz, “los precios no ayudan nada”, y a esta situación se suma esto el salto de los precios de los insumos, que “complejiza la situación”.

“Cuando uno está en una industria y sabe que sus clientes están sufriendo, no está contento”, afirmó.

Biológicos

Consultado sobre la actualidad y el futuro del mercado de productos biológicos para la agricultura, Alzugaray respondió que “hace un tiempo firmamos un acuerdo de exclusividad para distribuir a Koppert en Uruguay”.

Explicó que Koppert es una compañía holandesa, y “desde mi punto de vista es la principal empresa del mundo en materia de biológicos”.

“Cuando hablamos de biológicos hablamos de un rango muy importante de cosas. Para separar, los inoculantes son biológicos, pero nuestra apuesta es a los biopesticidas”, señaló el ejecutivo.

“En biológicos todavía no existen, a nivel mundial, soluciones de herbicidas, siguen siendo químicos, por eso la adopción en Uruguay será más lenta”

“Entendemos que es algo que va a tener que irse adoptando. Y la combinación de control químico con control biológico es algo que el sector necesita. La reducción, en cierta medida, del uso de los químicos y la mayor utilización de productos biológicos”, consideró.

Pero realizó “una salvedad”. Indicó que Uruguay es un país donde la mayor familia de pesticidas que se utiliza es la de herbicidas. “Se utilizan muchos más herbicidas que fungicidas o insecticidas, en términos generales. Y en biológicos todavía no existen, a nivel mundial, soluciones de herbicidas, siguen siendo químicos, por eso la adopción en Uruguay será más lenta”, planteó.

Durante la entrevista Alzugaray también repasó su trayectoria profesional, en la que se desempeñó en diversos rubros del agro, desde la caña de azúcar en Chile, pasando por John Deere en Brasil, la industria frigorífica y la maltería, hasta llegar a Lanafil en Uruguay.

Vea la entrevista completa: