La gestión de los procesos y la información como base de la credibilidad internacional, señaló en esta nueva columna el Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro, delegado de la Comisión Nacional de Fomento Rural en la Junta Directiva de INAC.

“No sirve de nada ir en el mismo barco… si no vamos en la misma dirección.”

En el Uruguay de hoy, el tema de los residuos en carne dejó de ser solo técnico para transformarse en un asunto de gestión y de funcionamiento del sistema.

No se trata de falta de conocimiento, sino de cómo se hacen las cosas y, especialmente, de cómo circula la información

Los episodios que aparecen rara vez responden a una única causa.

Son, en general, el resultado de una secuencia de decisiones: registros incompletos, información que no acompaña al animal, antecedentes que no se transmiten o decisiones que se toman sobre supuestos. En ese contexto, el riesgo deja de ser individual y pasa a ser sistémico.

Y ahí está el punto central. Los mercados no evalúan partes, evalúan el resultado final. Cuando aparece un desvío, no se interpreta como un hecho aislado, sino como una señal sobre el funcionamiento del sistema.

El impacto no es solo económico: es sobre la confianza. Y la confianza, en los mercados internacionales, se construye en el tiempo y se puede deteriorar rápidamente

Uruguay cuenta con fortalezas reconocidas: producción a pasto, estatus sanitario y sistemas de trazabilidad. Sin embargo, el contexto global ha evolucionado. Hoy no alcanza con hacer bien las cosas; es imprescindible poder demostrarlo de manera consistente y verificable.

Por eso, el punto crítico no está en la normativa ni en los controles, sino en la gestión cotidiana del sistema. Registros rigurosos, información que acompañe correctamente y decisiones basadas en datos son la base para reducir riesgos y fortalecer el funcionamiento del conjunto.

El desafío es colectivo. Productores, técnicos, intermediarios e industria forman parte del mismo entramado.

Compartir un sistema no garantiza resultados; los garantiza la coherencia y consistencia con la que cada uno actúa dentro de él

En este sentido, la experiencia de países como Estados Unidos o Australia resulta ilustrativa. Cuando la responsabilidad es clara y no se diluye, el sistema se ordena. El que genera el problema responde, y eso no solo corrige desvíos, sino que alinea conductas, mejora la gestión y fortalece la confianza.

Lo que está en juego excede cualquier episodio puntual. Se trata de la reputación del país, del acceso a los mercados más exigentes y del valor de la carne uruguaya. Y en esos mercados, el margen de error es cada vez menor.

Este no es un desafío del futuro. Es un tema de hoy. Y Uruguay dispone de las condiciones necesarias para afrontarlo.

La diferencia estará en la capacidad de gestionar mejor, de integrar la información y de actuar con responsabilidad en cada eslabón del sistema

Porque, en definitiva, la confianza no se explica: se respalda con hechos.

Y en ese camino, la institucionalidad tiene y tendrá, un rol clave para acompañar, ordenar y sostener ese proceso.

Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro