Montes del Plata tiene seis áreas de alto valor de conservación y desarrolla programas y monitoreos para el cuidado de la flora y la fauna nativas. Además, adhiere a las principales certificaciones de manejo forestal sostenible.
Montes del Plata tiene seis áreas de alto valor de conservación (AAVC) y desarrolla programas y monitoreos para el cuidado de la flora y la fauna nativas. Además, adhiere a las principales certificaciones de manejo forestal sostenible.
En esta edición del podcast Bien Plantados, titulada Producir y conservar, el Ing. Agr. Horacio Giordano, coordinador de Medio Ambiente de Montes del Plata, explicó cómo se definen dichas áreas y cómo conviven la producción y la conservación.
“Las AAVC que tenemos dentro de la empresa son aquellas que tienen una singularidad, una particularidad ambiental y por su presencia de flora y fauna nativas. Por ejemplo, tenemos un bañado muy importante, que monitoreamos desde el año 1996, uno de los seguimientos más amplios y antiguos que tiene el país. Allí hemos encontrado más de 250 especies de aves, un número muy alto si se tiene en cuenta que Uruguay tiene aproximadamente unas 400 especies de aves continentales (las que viven dentro del territorio)”, explicó.
“También tenemos palmares. Parecen algo simple pero esos palmares de 10 a 12 metros de altura tienen 200 años de antigüedad; o sea que el Uruguay recién estaba arrancando su independencia y los palmares ya empezaban a crecer; hoy los estamos disfrutando y es importante conservarlos”, destacó.
“Tenemos un bañado muy importante, que monitoreamos desde el año 1996, uno de los seguimientos más amplios y antiguos que tiene el país. Allí hemos encontrado más de 250 especies de aves”
El experto relató cómo se desarrolla su trabajo. “Una vez definidas las áreas en los planos, en el escritorio, vamos al campo y allí verifico las áreas de conservación. En algunos casos hay que hacer correcciones. Por ejemplo: si aparecen especies singulares, como tunas, en un pedregal, se deja sin plantar una zona alrededor para que la sombra de los árboles no afecte a esos pedregales y las especies que tienen”, explicó.
“Asimismo, tenemos las áreas de pictografías, parecidas a las de Chamangá, pero en Maestre Campo, en Durazno. Esas áreas también están protegidas porque se incorpora un concepto de paisaje protegido, que pasa por proteger las piedras y todo el paisaje que está alrededor”, agregó.
“En la zona de Tres Árboles tenemos una especie protegida de lagartija, que fue descubierta por el biólogo uruguayo Raúl Vaz Ferreira en 1959, llamada Homonota uruguayensis”. Son ejemplos concretos de biodiversidad y su conservación.
Para Giordano, el objetivo es combinar a la vez producción y conservación. “Esto no es un parque nacional, pero tampoco implica plantar por cualquier lado: hay zonas importantes para la conservación, lugares casi únicos que tenemos que proteger. Y, por otro lado, tenemos las zonas para producir y es buena la combinación: poder producir y conservar en el mismo espacio; es el concepto de sostenibilidad ambiental del que tanto hablamos y que muchas veces utilizamos mal”, remarcó Giordano.
“En la zona de Tres Árboles tenemos una especie protegida de lagartija, que fue descubierta por el biólogo uruguayo Raúl Vaz Ferreira en 1959, llamada Homonota uruguayensis”
Montes del Plata maneja unas 260.000 hectáreas, 35% de las cuales son áreas naturales (unas 901.000 hectáreas), no forestadas. “No todas ellas son de AAVC –aclaró el experto–. En dichas áreas también tenemos semilleros de pasturas naturales, porque entendemos que son ecosistemas y ecotipos singulares, que se han desarrollado en diferentes tipos de suelo y eso también lo estamos conservando; es importante mantener ese patrimonio genético que también es parte de nuestra vivencia”, señala.
Bañados, palmares, pedregales, pasturas naturales y demás; en los campos de Montes del Plata hay un amplio abanico de ecosistemas y paisajes.
Y también tratan de constituir y ampliar los denominados Corredores Biológicos. “Son espacios por donde la flora y la fauna se pueden dispersar y pasar de un ecosistema al otro. Por esos corredores y lugares se desplaza la fauna, y están conectados con otros corredores secundarios que son los ríos y los arroyos. El 98% de nuestras AAVC están dentro de los corredores biológicos, lo que permite mantener una ‘plasticidad genética’ que es importantísima para enfrentar el cambio climático”, afirmó Giordano.
Por ley y por convicción
“La empresa está comprometida con la conservación y también hay exigencias legales. Por un lado, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) exige que superficies forestales de más de 100 hectáreas estén autorizadas por dicha dirección y, además, todas las plantaciones forestales deben tener un proyecto aprobado por la Dirección Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca”, describió el experto.
A su vez, Montes del Plata adhirió en forma voluntaria a certificaciones FSC® (Forest Stewardship Council ® FSC-C016979 – sigla en inglés del Consejo de Administración Forestal) y PEFC (sigla en inglés del Programa para el Reconocimiento de Certificaciones Forestales).
“Esto implica que una vez al año venga una auditoría, audite toda la empresa, nos corrija y nos diga las cosas que estamos haciendo bien, y las que estamos haciendo mal, y cómo podemos mantener la sostenibilidad de la producción. Estas certificaciones después se destacan en el producto final: los sellos FSC® y PEFC aparecen –por ejemplo– en envases de un jugo o en el papel de impresión”, destacó el Coordinador de Medio Ambiente de Montes del Plata.
“También tenemos semilleros de pasturas naturales, porque entendemos que son ecosistemas y ecotipos singulares, que se han desarrollado en diferentes tipos de suelo y eso también lo estamos conservando”
“Todo este trabajo no lo hace la empresa sola. Tenemos los técnicos y disponemos de campos, pero se trabaja con una cantidad de técnicos independientes, de la Universidad de la República y sus diversas facultades. Es una construcción colectiva, entre la academia y la empresa que desarrolla estos modelos productivos sostenibles”, remarcó Giordano.
Montes del Plata también es responsable de un área de conservación llamada Bioparque M’Bopicuá, en el departamento de Río Negro, donde se crían especies autóctonas con dos grandes objetivos: “El primero es la educación a nivel de las escuelas y liceos, cuyos alumnos recorren el Bioparque todos los años. El segundo es reproducir especies nativas para ser hacer liberadas en la naturaleza y acciones para recomponer poblaciones. Por ejemplo, se han liberado ñandúes, que en Uruguay pueden parecer comunes pero en Brasil no hay más, y están declarados como amenazados a nivel mundial”, explicó el coordinador ambiental de la empresa.
“Se han liberado ñandúes, que en Uruguay pueden parecer comunes pero en Brasil no hay más, y están declarados como amenazados a nivel mundial”
“En estos veinte años también se han liberado yacarés y pecaríes de collar, que en Uruguay no había, estaba extinto desde hace 100 años. Primero investigamos cuál era su hábitat natural y luego analizamos si en los campos de la empresa había lugares adecuados para ellos. Allí hicimos la liberación y luego los comenzamos a monitorear con ‘cámaras trampa’ (sacan fotos cuando hay movimiento). Hace más de dos años que estamos haciendo el seguimiento de la especie, para ver cómo se va adaptando. Y empezaron a aparecer crías, lo que permite interpretar que se está adaptando al lugar. Lo mismo sucedió con la liberación de coatíes en 2010”, señaló con alegría Horacio Giordano.
“Me considero un privilegiado al poder trabajar en estas áreas; soy ingeniero agrónomo forestal y tengo una maestría en medio ambiente; este trabajo me permite desarrollarme técnicamente y vocacionalmente”, concluyó.
Escuche esta edición del podcast Bien Plantados:








