Los precios de las haciendas fueron el factor más importante, pero también ayudaron el clima, los costos, el dólar y la alta productividad.
Los resultados del ejercicio ganadero 2018/19 fueron “sorprendentes”, destacó en Agronegocios Sarandí el director general del Instituto Plan Agropecuario, Ing. Agr. Carlos Molina. Las carpetas verdes, que incluyen estos datos, se presentan este miércoles en la sede de la institución.
“El ejercicio nos ha sorprendido por sus resultados. En enero y febrero hicimos una proyección, y esperábamos una mejora, porque el verano fue muy bueno, hubo buena disponibilidad de pasturas, se superó el problema climático del año anterior, los precios y el dólar acompañaban, pero el segundo semestre fue completo, y se amplificó todo esto; fue muy amigable para las empresas ganaderas y nos sorprenden los resultados de las empresas que monitoreamos desde el año 2001”, destacó Molina.
Agregó que, en términos generales, “los resultados son bastante superiores a los que se habían registrado en el ejercicio 2017/18, teniendo en cuenta que este fue un año muy pobre, por diferentes motivos”, en ese sentido señaló los problemas climáticos, de costos, un dólar poco amigable y problemas de productividad por la seca.
Pero señaló que “comparando con el promedio general, la sorpresa fue bastante grande igual, por suerte”.
Señaló que la variable determinante “fue el precio de comercialización de la hacienda, del ganado gordo y de la reposición, de todas las categorías. Y además el precio jugó en la valorización de los stocks, que es algo que el productor no lo ve en el bolsillo, pero esa diferencia de inventario es un resultado que económicamente juega”.
En tal sentido, agregó que “el simple hecho de tener vacunos en el campo, con más kilos que el año anterior, porque las haciendas tienen un estado totalmente distinto al de junio de 2018, hay más kilos de ganado, más dotación y más valor individual. Eso será líquido el día que el productor lo venda, pero eso juega en el resultado económico, ingreso de capital, producto bruto, en la relación insumo-producto juega”.
También destacó que “fue uno de los mejores ejercicios en términos de moneda corriente”, pero aclaró que eso “no quiere decir que fue para todos, ni que todos los problemas que los productores tenían quedan resueltos. Eso sigue estando. Hay productores con U$S 200 de ingreso de capital por hectárea y otros con U$S 4. El escenario es parecido para todos, pero las situaciones son muy diferentes. Hay problemas financieros, de endeudamiento, de gestión de los procesos”.
Por último, indicó que “el de los costos fue otro astro que se alineó, porque el dólar creció 13% aproximadamente respecto al peso, más que la inflación, y así el productor pudo licuar costos en pesos. Además, no hubo sequía y el productor no incurrió en esos costos. Por lo tanto, respecto al año pasado los costos son mejores, aunque no respecto al promedio, porque sigue habiendo costos altos”.
Puntualizó que “hay costos de producción de U$S 90 a U$S 100 por hectárea, lo que es bastante decir. Si uno mira la serie de 18 ejercicios, es un costo alto”.
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