La guerra, la siembra en EEUU y las negociaciones entre Washington y Beijing serán determinantes en esta semana; el trigo seguirá siendo el cereal más sensible a las noticias geopolíticas.
En el actual contexto global, son cinco los factores que mueven los mercados de granos, según señalan varios analistas.
El primero es la guerra entre Irán y Estados Unidos/Israel. El cierre del Estrecho de Ormuz hace que el petróleo esté en cotizaciones máximas en cuatro años, con un encarecimiento de los fertilizantes y de los fletes.
El economista senior de Rabobank, Oscar Tjakra, advierte que la guerra es inflacionaria para los alimentos, principalmente a través de la energía, los fertilizantes y las disrupciones logísticas, con efectos amplios, globales y rezagados.
El segundo factor es China. El mercado sigue apostando a una eventual reactivación de las compras chinas de soja y maíz estadounidenses. La posible cumbre Trump-Xi actúa como un piso implícito para los precios.

El tercero es el clima en Estados Unidos. Las perspectivas meteorológicas apuntan a temperaturas por debajo de lo normal y precipitaciones escasas para la mayor parte del Medio Oeste durante las próximas semanas, lo que podría limitar el desarrollo temprano de los cultivos.
El cuarto fundamento son los fondos especulativos. En contextos de incertidumbre geopolítica e inflación los fondos aumentan su exposición a commodities como cobertura, lo que amplifica los movimientos de precios más allá de los fundamentos.
Y el quinto es el dólar, que se fortalece levemente como activo refugio ante la tensión global, lo que en teoría debería presionar a la baja las commodities denominadas en esa moneda, pero el efecto geopolítico alcista lo supera ampliamente por ahora.
Comienzo de semana
El mercado entrará en la semana del 4 de mayo con la atención puesta en tres frentes: la evolución del conflicto en Medio Oriente y cualquier señal sobre el Estrecho de Ormuz; el ritmo de siembra de maíz y soja en Estados Unidos; y los avances —o retrocesos— en las negociaciones comerciales entre Washington y Beijing.
El trigo seguirá siendo el cereal más sensible a las noticias geopolíticas. La soja operará en un rango acotado, mientras que el mercado aguarda señales más concretas sobre la demanda china. El maíz dependerá en buena medida del clima en el cinturón maicero de Estados Unidos.

El gran factor: la guerra en Irán
El elemento dominante de los mercados agrícolas globales desde finales de febrero es el conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán. Este factor explica, en buena medida, los movimientos de prácticamente todos los commodities durante la semana.
El petróleo Brent tocó máximos de cuatro años durante la semana, superando los U$S 114 por barril en sesiones de alta tensión, antes de retroceder al entorno de los U$S 108 a U$S 110 al cierre de este viernes, en medio de señales mixtas sobre posibles negociaciones de paz.

El estrecho de Ormuz sigue efectivamente cerrado por el bloqueo conjunto de Estados Unidos e Irán, lo que la Agencia Internacional de Energía calificó como un shock de suministro sin precedentes. Por ese corredor circula cerca del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo y aproximadamente el 20% del gas natural licuado.
La conexión entre energía y granos es directa y múltiple: el petróleo caro encarece los fertilizantes, los fletes marítimos y los costos de producción, a la vez que mejora la competitividad de los biocombustibles y, con ello, la demanda de soja y maíz como insumos energéticos.
Soja sostenida cerca de máximos
La soja cerró la semana con el contrato de julio en torno a U$S 439 por tonelada, cerca de sus máximos de las últimas semanas.
El mercado opera bajo la influencia de varias fuerzas simultáneas. Por el lado del soporte, el vínculo con el petróleo a través del aceite y el biodiesel continúa siendo el principal factor alcista.
Analistas como Mariela Brandolin señalan que cuando el petróleo sube, la soja tiende a acompañarlo a través del aceite y su relación con el biodiesel: un crudo más caro mejora la competitividad de los biocombustibles y fortalece la demanda de aceite de soja.

A esto se suma la expectativa de un acercamiento comercial entre Washington y Beijing. Los operadores son reacios a presionar demasiado a la baja ante la perspectiva de una reunión entre Trump y Xi Jinping que podría resultar en mayores compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
Por el lado de la presión bajista, las exportaciones de soja de la cosecha vieja acumulan su ritmo más lento en siete años, un 25% por debajo del año anterior, lo que limita el potencial alcista en los contratos cercanos.
Maíz: máximos anuales y toma de ganancias
Durante la semana, el maíz de diciembre alcanzó nuevos máximos antes de ceder terreno por toma de ganancias de fin de mes, en lo que los analistas describieron como una corrección saludable.
Los mercados recibieron soporte del flujo de fondos y de la compra especulativa vinculada a la prima de riesgo por la guerra, las expectativas de inflación y los altos precios de la energía.

El maíz también se beneficia de su relación con el etanol: un petróleo caro hace más rentable el bioetanol y aumenta la demanda de maíz como materia prima. La siembra temprana de maíz en Estados Unidos ha progresado a buen ritmo, y los pronósticos de clima más seco para el cinturón maicero de Estados Unidos durante este fin de semana aliviaron parte de los temores del mercado.
Trigo: el gran protagonista de las últimas semanas
El trigo es el cereal que más ha capturado la atención de los operadores. El trigo duro de invierno (HRW) llegó a registrar máximos de 22 meses en sesiones recientes, antes de ceder terreno por toma de ganancias.
Las razones son múltiples. El analista Randy Martinson, de Martinson Ag, explicó que el mercado del trigo está incorporando una prima de riesgo asociada al clima y a los problemas de producción global, además de las preocupaciones geopolíticas, y podría continuar arrastrando al maíz al alza.

En el plano de la oferta global, la consultora rusa IKAR recortó en 1 millón de toneladas su estimación de producción de trigo de Rusia para 2026, citando importantes perturbaciones climáticas, y también redujo sus proyecciones de exportación.
Colza Matif: presionada por abundancia de oleaginosas
La colza en París opera en un rango de consolidación. Los futuros de colza en Euronext se mantienen entre 490 y 521 euros por tonelada, con una curva relativamente plana, que indica que el mercado no percibe riesgos adicionales significativos para los contratos más lejanos.

Los fundamentos muestran que el complejo oleaginoso global enfrenta altos volúmenes de producción y existencias finales crecientes, particularmente para la soja en Sudamérica, lo que limita estructuralmente los rallies alcistas en la colza.
Sin embargo, el soporte viene de la demanda de biodiesel y HVO (aceite vegetal hidrotratado), que se mantiene firme gracias a los elevados precios del petróleo.








