Nueva Zelanda aprobó por ley, semanas atrás, una ambiciosa reforma del mercado de derechos de emisión nacional, para mitigar los efectos del calentamiento global incluyendo, por primera vez, al sector agropecuario.

El nuevo mecanismo entraría en vigor en el 2025 y, para conseguirlo, el Ministerio de Cambio Climático ha llegado a un acuerdo con los productores para reducir las emisiones de metano que generan los rumiantes, el 35% de los gases de efecto invernadero del país.

La normativa otorga a los productores un plazo hasta el 2022 para crear un sistema de control de emisiones de los establecimientos y que sean los propios productores los que analicen de qué forma pueden reducir emisiones en su actividad.

Vencido ese plazo, si el sistema no funcionara, estas explotaciones pasarían al plan B que consiste en que las fábricas transformadoras que les compran la materia prima fijen un precio en función de las emisiones de sus productos.

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