Un ciberataque a sus sistemas informáticos llevó a que la empresa debiera suspender sus faenas en plantas de Australia, Canadá y Estados Unidos. Ahora su nuevo CEO en las operaciones de América del Norte reconoció que debieron pagarle U$S 11 millones a los hackers, “para evitar cualquier riesgo posible para nuestros clientes”.
JBS, la mayor empresa de proteínas animales del mundo y que tiene su sede central en Brasil, había denunciado el pasado 31 de mayo que había sido víctima de un ataque cibernético, que duró un par de días, pero ahora reveló la división de la compañía en Estados Unidos confirmó que había pagado un rescate.
“Fue una decisión muy difícil para nuestra compañía y para mí personalmente”, dijo Andre Nogueira, el director general de JBS USA al ser consultado por la agencia Associated Press (AP), según publicaron varios medios en dicho país.
“Fue una decisión muy difícil para nuestra compañía y para mí personalmente”, dijo Andre Nogueira, el director general de JBS USA al ser consultado por Associated Press
“Sin embargo, sentimos que esta decisión se debía tomar para evitar cualquier riesgo posible para nuestros clientes”, añadió.
JBS estableció que la mayoría de sus instalaciones estaba en funcionamiento en el momento en el que realizó el pago del rescate, pero que decidió hacerlo para evitar cualquier imprevisto y asegurarse de que no se filtraran datos.
Según AP, el FBI ha atribuido el ataque a REvil, un grupo de hackers que opera en Rusia y que ha llevado a cabo algunas de las extorsiones con ransomware más grandes de las que se tenga registro en los últimos meses.
El FBI dijo que trabajará para llevar al grupo ante la justicia y pidió a cualquiera que sea víctima de un ciberataque que contacte a la agencia inmediatamente.
El ataque tuvo como objetivo los servidores que soportan las operaciones de JBS en América del Norte y Australia. La producción se vio interrumpida o distorsionada durante varios días.







