Por José Manuel Mesa Cacheiro
Los números cambiaron. Cuando un ternero vale alrededor de 800 dólares, la alimentación de la vaca de cría y la asignación del forraje pasan a ser decisiones económicas centrales.
Para destetar terneros más pesados, la vaca debe llegar al parto en buena condición corporal, alrededor de 5 en la escala de 1 a 8
Esa condición se construye durante la gestación, especialmente en los meses anteriores al parto. No alcanza con abrirle la portera de la pastura una vez parida porque, si llega flaca, comienza la lactancia corriendo de atrás.
Un automóvil común consume aproximadamente entre 7 y 9 litros para recorrer 100 kilómetros.
Una vaca de 450 a 500 kilos, recién parida, necesita comer alrededor de 11 a 13 kilos de materia seca por día
Así como nadie espera que un vehículo recorra 100 kilómetros con dos litros, tampoco se puede pretender que una vaca produzca leche, mantenga su condición, críe un ternero pesado y vuelva a preñarse comiendo la mitad de lo que necesita.
Por eso está cambiando nuestra forma de mirar la cría.
Durante muchos años las pasturas se reservaron para otras categorías y la vaca comía lo que quedaba.
Ahora tendremos que acostumbrarnos a ver vacas paridas en los mejores potreros
No es un lujo ni pasto mal utilizado, es asignarlo donde puede generar mayor retorno.
El pasto es la nafta del sistema, la leche es pasto transformado y un ternero pesado es, en buena medida, consecuencia de una madre bien alimentada.
Allí se producen los kilos de hoy y comienza a construirse el ternero del año siguiente.
El Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro es delegado de la Comisión Nacional de Fomento Rural en la Junta Directiva de INAC y también asesor privado de productores.









