El alto precio de la hacienda de reposición impide contar con recursos para poblar esos predios.

“El mercado de campos ganaderos es el que está más quieto, muy por debajo del forestal y agrícola”, dijo a Agronegocios Sarandí el consignatario Fernando Indarte, director de Indarte & Cía.

El empresario señaló que “hay una relación histórica entre el producto ganadero y una hectárea de tierra. Si comparamos el precio del novillo gordo y el precio de una hectárea, se ve que con muy pocos novillos se compra una hectárea”.

“Pero no se ve eso en el mercado. No se ve gente vendiendo haciendas para comprar un campo. No es algo sencillo, porque hay que desarmar una explotación, que es lo que el productor sabe hacer. No es algo para que lo haga todo el mundo, sino alguien puntual, tal vez quien tenga algún campo arrendado, tome la decisión de no seguir arrendando, venda su hacienda y con eso compre un campo”, agregó.

Arrendamientos

Indarte indicó que lo mismo ocurre en el mercado de los arrendamientos, donde los campos ganaderos tienen precios muy altos en kilos de productos, y para poblar un campo ganadero se requiere un alto desembolso de dinero, lo que hace difícil el negocio.

“No es tanto lo que cuesta el arrendamiento del campo, sino la inversión que requiere poner a funcionar ese campo”, resumió.

El operador recordó que “hace poco hicimos una licitación para arrendamiento, y el 90% de las ofertas fueron de agricultores, porque era un campo donde se podía hacer un porcentaje muy alto de agricultura. No hubo tanta demanda de ganaderos, porque para la ganadería se requiere hacer pasturas, conseguir el ganado, es una inversión muy grande. Por eso los campos ganaderos son difíciles de arrendar”.

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