En el discurso del acto de cierre de la Expo Prado 2020, el presidente de la institución, Ing. Agr. Gabriel Capurro, realizó un discurso con un fuerte contenido social.

Este sábado se realizó el acto de clausura de la Expo Prado 2020, con la presencia del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, y varias otras autoridades del gobierno nacional. 

Allí el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) realizó un discurso con un importante contenido social, donde destacó que en el proyecto de ley del Presupuesto Nacional el gobierno no apela a aumentar o crear nuevos impuestos para ajustar las cuentas públicas. 

Capurro dijo que la ARU comparte el mensaje del Poder Ejecutivo de no subir ni crear impuestos en el Presupuesto, apuntando a una mejora de la eficiencia en el manejo de los recursos públicos. “Es el primer ejemplo de hacer un ajuste fiscal sin aumentar o crear impuestos, empezando por casa, predicando con el ejemplo, es un antecedente histórico para el Uruguay”, remarcó. 

Emergencia sanitaria

El productor, que realizó su último discurso como presidente de la institución, ya que el próximo año será otro socio el que ocupará el cargo, comenzó su alocución comentando el “legítimo orgullo de cómo el presidente de la República lideró la emergencia sanitaria y la conducción del país”. 

También valoró el aporte del grupo científico asesor, de autoridades y funcionarios de la salud, así como a las demás autoridades de gobierno. 

Admitió que toda esta situación “genera problemas de pobreza, desigualdad y distribución de la riqueza, temas que afectan la convivencia en armonía de la sociedad y que deben atenderse, porque influyen en las posibilidades de desarrollo de los países, y nos debe afectar a todos”. 

Señaló que a veces los debates se carga mucho de ideología, pero señaló que hay propuestas que “lejos de conducir al bienestar conducen a la pobreza compartida, como pasa en países de la región. Son temas que deben atenderse y requieren de un análisis profundo”. 

Remarcó que la ARU siempre estuvo preocupada por la desigualdad, la pobreza y la distribución de la riqueza. Recordó que hay documentos de la época de fundación de la institución (1971) que lo demuestran.

Hizo referencia a que en 1969, dos años antes de la fundación de ARU, José Pedro Varela decía que “Montevideo progresa con una rapidez extraordinaria, mientras la campaña se empobrece”. 

Y agregó que la ARU se fundó “para tratar de mejorar la equidad entre la población rural y la de Montevideo. Es un problema que sigue, que el presidente actual lo conoce y le preocupa”. 

Señaló a referentes en la materia, como Juan Ramón Gómez y Luis de la Torre, los primeros presidente de ARU, así como al Dr. Alberto Gallinal, el fundador de Mevir, que puso el esfuerzo de su tarea y también parte de su capital para erradicar la vivienda insalubre rural. 

Además, recordó que cuando ARU cumplió 100 años, el presidente Mario Capurro (su tío y padrino) “dijo que es la Nación la que debe asumir el compromiso, gobernantes y gobernados, sin sectores privilegiados, de proteger a los más débiles, buscando equilibrio en distribución de la riqueza, haciendo justicia y alentando a quienes más se esfuerzan”. 

Gabriel Capurro admitió que “en una pandemia repentina y global los recursos no alcanzan”, y que desigualdad y pobreza están fuertemente relacionadas, aunque “se hace mucho énfasis en la desigualdad y poco en la pobreza, pero nos da la impresión de que es a la inversa”. 

Sostuvo que “si bien la desigualdad extrema no es deseable, todas las personas somos distintas, con distintos objetivos. Nos gustaría ganar lo mismo que Suárez, Messi o Cavani, pero no somos ellos. Estamos hablando de la desigualdad desde el punto de vista de los ingresos”. 

En tal sentido, dijo que “desde lo político es más fácil de atacar, y es más popular. Desde Jesús Cristo hasta hoy estamos de acuerdo en que los que más ganan tienen que ayudar a los que menos tienen. Pero como es un tema de sensibilidad social, sin equilibrio es fácil de caer en el populismo y las políticas impositivas castigan a los que más arriesgan, trabajan, se esfuerzan, y terminan perpetuando la pobreza, haciéndola dependiente del Estado cuando se entrega dinero sin contrapartidas de ningún tipo”.

Foto: Ariel Colmegna

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