En entrevista con Agronegocios Sarandí, el director de Recursos Naturales del MGAP consideró que los planes de uso y manejo de los suelos fueron “algo disruptivo”; también se refirió a distintos temas como las buenas prácticas agrícolas, los recursos acuáticos, la forestación y bosque nativo, y las pasturas naturales, entre otros.
El Ing. Agr. Martín Mattos Carrera, director de Recursos Naturales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), realizó para Agronegocios Sarandí un profundo análisis sobre el manejo responsable de los suelos, y la necesidad de que todos los actores incorporen el tema de la sustentabilidad como elemento diferencial.
En el comienzo hizo referencia a la evolución del manejo de los suelos y la importancia de la presentación de planes de uso. En este sentido, recordó que en “Uruguay, desde hace muchísimos años (la primera ley de suelos es de 1968), ha tenido un equipo dentro del MGAP, la Facultad (de Agronomía), en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en muchos ámbitos, que sabe muchísimo y nos destaca en el mundo como un país que tiene clara la importancia del suelo”.
Y destacó que, “más allá de las buenas intenciones, encontrar una forma de fiscalizar que sea simple, escalable, pasa a ser importante”.
Mattos dijo que “hasta el día de hoy algunos están a favor, otros en contra” de los planes de uso y cuidado de los suelos, pero “no tengo dudas que fue algo disruptivo”. Señaló que “el tema de la libertad de la propiedad privada fue la cuestión, pero al declararse como interés nacional, no es que yo te diga que tienes que hacer sino que tienes ciertas limitantes en cuanto a tolerancia de erosión. Hoy el porcentaje de omisos –que no presenta planes– es muy bajo; estamos hablando del 4%”.
Buenas prácticas
Detalló que se fiscaliza la presentación de los planes, así como los incumplimientos –los planes se pueden modificar pero deben estar informados–. “Lo más grave es ser omiso a la presentación del plan, que se ha logrado incluir en la cultura. Las malas prácticas, que pueden ser la no remoción del suelo, la rotación y especialmente la especificación de los desagües o el escurrimiento natural. Que esos desagües no estén quemados, que no estén laboreados. El laboreo a favor de la pendiente o no, el pasaje de maquinaria. Hay que insistir mucho con las buenas prácticas”, afirmó.
Enfatizó que “tener cubiertos los suelos todo el año es una de las mejores buenas prácticas, porque el mayor erosivo es la lluvia”.
Consultado sobre los efectos de la sequía, Mattos dijo que “te genera fracaso de producción por lo que no generas casi canopeo, no generas rendimiento, materia seca y los suelos quedan absolutamente desnudos, incluso el desarrollo radicular pasa a ser escaso. Todo es peor desde el punto de vista de lo que después queda para mineralizarse en esa vida biológica del suelo”.
La forestación como “gran ejemplo”
Sobre el crecimiento del área forestal y su impacto en los suelos, el ingeniero agrónomo dijo que “vos podes estar de acuerdo o no con la actividad forestal, pero es un gran ejemplo de desarrollo de un sector, que era cero en 1987 cuando se hizo la ley. Tuvo distintas etapas, cuando no había un solo árbol se hicieron aquellos proyectos regionales, los proyectos de celulosa, de madera sólida. Se hizo un estudio en profundidad y se determinaron los suelos de prioridad forestal, incluso con una visión de desarrollo, por ejemplo el norte del país”.
Agregó que “al principio se empezaron forestando entre 40.000 y 60.000 hectáreas por año, eso era para un inicio y favorecer números que aportaran a la industria. Pero después, incluso, se fueron sacando suelos. Hoy por hoy quedan los suelos de prioridad, suelos superficiales de pedregosidad, y ahora se suman los suelos erosionables y suelos limitantes”.
Consultado la preservación del monte nativo, tema que pasará del MGAP a la órbita del Ministerio de Ambiente, comentó que “es un lindo debate, que empezó con el traslado de fauna y flora”, pero “hay cuestiones que son bien distintas”. Puntualizó que “nosotros (el MGAP) somos el ministerio de la producción, que tenemos que encargarnos de esas cosas desde el punto de vista de sustentabilidad. Es un fino equilibrio entre los factores económicos sociales y ambientales, todos ponderados de igual manera. Pero son temas de crecimiento, que son buenos para madurar”.
Agregó que “en lo que no estoy de acuerdo es que haya dos organismos del Estado que tengan las mismas competencias”, algo que “pasa bastante”. Planteó que “tiene que venir una estrategia país, pero tenemos bastante por evolucionar, nosotros y otros países”.
Los proyecto de ley
En otro orden, Mattos comentó que en la Dirección General de Recursos Naturales está la Mesa de Ganadería sobre Campo Natural. “De las 16 millones de hectáreas, el país tiene 1 millón de monte nativo, 1 millón hectáreas forestales artificiales, 2 millones y medio de pasturas y praderas, 1,7 millones de agricultura y quedan 10 millones de hectáreas de campo natural, que es lo que hay que preservar”.
«Quedan 10 millones de hectáreas de campo natural, que es lo que hay que preservar”
Recordó que “hay dos proyectos de ley presentados en la Comisión de Ganadería de Diputados para la conservación del campo natural, que es muy loable, y estamos todos de acuerdo en la protección. No sé si realmente hay que regular eso o hay que masticarlo un poco más y ver si por el lado de las buenas prácticas puede ser un sostén de buenos planes de uso”.
El agua como recurso
Con relación al manejo del agua y a las prioridades que deben sustentarse, Mattos precisó que “primero que nada el Uruguay tiene que enfocar el tema como un recurso. Mattos (el ministro de Ganadería) estuvo en China reunido con el Ministerio de Recursos Hídricos. El año pasado ellos vinieron. Ellos ven el agua como un recurso potencial y obviamente con un cuidado especialísimo porque tienen una escasez mucho más grande que la nuestra, pero si (lo ven) con un potencial de desarrollo”.
Agregó que en Uruguay la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua) es la que maneja los stocks y los permisos de uso primario del agua pública. “Nosotros, desde el punto de vista Recursos Naturales y el MGAP somos los que vemos cuál es la rotación a regar, qué cantidad de agua llevan esos cultivos. También está la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea), que es la que fiscaliza la calidad del agua. Luego la OSE, que proporciona el agua potable. Entonces son varias las instituciones que trabajamos con el mismo recurso y con diferentes usos”, describió.
Indicó que “tenemos unos 1.300 o 1.400 milímetros de lluvias por año. Tenemos topografía que nos permite hacer reserva, embalses para poder reservar. Aguas superficiales con distintos volúmenes y acuíferos que no son habitualmente utilizados para riego agrícola, pero sí para la granja. Tenemos el recurso, tenemos el Estado que tiene una ley de riego desde hace relativamente poco. Nos faltan acuerdos ambientales desde el punto de vista de definiciones”.
“El riego tiene que ser rentable”
Mattos destacó que “después tenemos los productores que tienen que reconvertirse. En la granja hoy el 90% riega y en la actividad agrícola ganadera no hay una demanda altísima por el riego. Con esto quiero decir que no solo porque el Estado haga obras o una buena ley, necesariamente va a aumentar el área de riego. El riego tiene que ser rentable para el productor”.
«No solo porque el Estado haga obras o una buena ley, necesariamente va a aumentar el área de riego»
Señaló que “como Uruguay es un país donde llueve, no es un país árido, no es un desierto, el riego siempre es suplementario. Algún año riegas 350 milímetros y otros 150 milímetros, y un año como este no puedes terminar de regar. Es un lugar complejo para regar”.
Remarcó que “están pasando cosas como la baja del costo de energía, el valor de las cuestiones ambientales, el valor del agua, de los alimentos. Todas esas cosas deberían hacer que tengamos sistemas de riego más estables e integrados entre rubros. Incluso más integrados entre dueños de campos, quienes hacen la actividad agropecuaria”.
Viaje a China
El Ing. Agr. Martín Mattos concurrirá a China al Congreso Mundial de Agua. “Tenemos el primer compromiso Acuerdo de Cooperación sobre recursos hídricos entre Uruguay y China. Luego de la presencia del ministro (Fernando Mattos) y del subsecretario (Ignacio Buffa) quedó para firmarse el acuerdo en setiembre”.
También informó que visitará distintas obras y productores. China “es un país enorme, en el sur llueven 800 milímetros por año, al contrario de lo que sucede en el norte, se las ingenian para llevar agua hacia esa zona a través de grades obras de ingeniería”.
Responsabilidad en el déficit hídrico
Sobre el debate acerca de la responsabilidad o no del agro en el déficit hídrico, Mattos dijo que “todos tenemos responsabilidades. Los productores agropecuarios trabajamos con los recursos naturales, suelo, agua, campo natural, árboles. Todo lo que hacemos está en un equilibrio de la biología que tenemos que tratar de cuidar; pero no quiere decir no tocar”.
Agregó que “estamos en un país pobre, donde lamentablemente todavía tenemos gente revisando contenedores y la actividad agropecuaria es esencial. Lo vivimos en la pandemia que frenó todo menos la actividad agropecuaria. Este año va a ser el polo opuesto porque anduvo todo más o menos bien, menos la actividad agropecuaria por la sequía que va a dejar una secuela importante”.
Finalmente, resaltó que “debemos tener una actividad profesional sustentable e incorporar, comparto el concepto del exministro Peña, la dimensión ambiental en la actividad productiva, no porque antes no se supiera sino porque ahora la podemos valorar, la podemos vender, mostrar que hacemos las cosas bien”.
Consideró que “los feedlot, los tambos, la agricultura, todas las actividades tienen que preocuparse de hacer las cosas de una forma sustentable. Creo que el productor lo está teniendo claro con sus propios hijos, el tema está arriba de la mesa y todos tienen claro las cuestiones ambientales y de sustentabilidad. Todos los participantes tenemos claro la importancia de cuidar los recursos naturales”.








