El gerente de Operaciones de Saman, Ing. Agr. Raúl Uraga, dijo en Agronegocios Sarandí que el objetivo es que la mayoría de los productores logre cerca de 10.000 kilos por hectárea.
Uno de los principales objetivos que se propone la cadena arrocera es el de achicar la brecha productiva, y que la mayoría de los agricultores del rubro produzcan, en promedio, cerca de 10.000 kilos por hectárea, manifestó este jueves, en entrevista con Agronegocios Sarandí, el gerente de Operaciones de Saman, Ing. Agr. Raúl Uraga.
Agregó que para lograr ese objetivo no siempre hay que invertir más, sino aplicar medidas de manejo. Tras participar del XVI Taller de análisis tecnológico-productivo de la zafra de arroz, organizado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), destacó que el rendimiento promedio de la zafra 2019/20 fue de 8.500 kilos por hectárea, el segundo mayor en el ranking del cultivo en el país.
Esto ocurrió a pesar de los contratiempos que tuvieron los productores en el memento de la ventana óptima de siembra, en octubre, por la ocurrencia de lluvias con registros históricamente altos en Tacuarembó y en parte de la zona Este.
Sin embargo, luego hubo muchos días de muy buena luminosidad, no solo en enero, como suele ocurrir, sino también en febrero y marzo, lo que permitió recuperar el potencial de rendimiento de los cultivos, que luego se confirmó.
Uraga destacó que hubo productores que alcanzaron los 10.000 kilos por hectárea, e incluso hubo casos que lograron 12.000 kilos de arroz seco, igualando rendimientos de parcelas experimentales.
En tal sentido, remarcó la importancia del recambio genético, que es una de las principales variables de aumento continuo del crecimiento de los rindes. Mencionó la variedad INIA Merin que, a pesar de haber sido desarrollada recientemente, fue la más sembrada en la zafra que acaba de concluir.
A propósito, destacó que la extensión en el sector arrocero funciona muy bien, y que por eso las nuevas tecnologías y variedades son adoptadas rápidamente por los productores.
El buen resultado de la zafra, además de una mejora en los precios y las colocaciones del arroz uruguayo en el exterior, son un cúmulo de noticias que el rubro hace tiempo no recibía.
La pandemia del Covid-19 generó aumentos de precios, incertidumbre y volatilidad en los mercados, y eso hizo que varios países demanden el arroz de Uruguay, al ser un proveedor confiable y seguro de alimentos; y la industria está aprovechando esta situación, confirmó Uraga.
Si bien todo esto redunda en una mejor ecuación del negocio, el integrante de la industria molinera no cree que esto atraiga a más productores al rubro. Siendo conservador planteó que, si este escenario se sostiene, aspiran a que al menos se frene la caída del área del cereal en Uruguay.
La zafra 2019/20 tuvo la de menor área de las últimos dos décadas, y los productores que permanecen en el rubro son 362, la mitad de los que se dedicaban a cultivar arroz hace 20 años.
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