Presente primero en numerosas oportunidades como conferencista en diferentes acontecimientos, Oscar Alvarado llegó luego a Uruguay con El Tejar, de la mano del Ing. Agr. Ismael Turbán, para constituirse como la mayor empresa agrícola del país durante buena parte del Siglo XXI. Este martes 8 se cumple una década de su sorpresivo fallecimiento, y en varios medios argentinos lo recordaron con diferentes artículos. Tomamos parte de lo que escribió Héctor Huergo en el diario Clarín para compartirlo con los lectores de LosAgronegocios.uy

Oscar Alvarado, voy a evocarte. Hoy se cumplen diez años de tu partida. El 8 de setiembre de 2010, exactamente un siglo después de la instauración del Día del Agricultor. Recuerdo todo lo que pasó ese día, cuando un llamado telefónico me dio la terrible noticia del infarto en Ushuaia.

Pero también recuerdo todo lo que pasó desde que te conocí, en 1989, cuando me tocó ser jurado y entregarle a “El Tejar” el premio al Emprendedor Agropecuario del Banco Francés, en su primera edición. Fue durante la Rural de Palermo. El jurado quedó impactado por la evolución de esa distribución de carne con marca El Tejar, arrancando con una carnicería en Saladillo. Saladillo era zona de cría con algo de agricultura, marginal. La hacienda era de parientes y amigos.

Tenías apenas 29 años y ya habías creado tu empresa, juntándole la cabeza a un puñado de chicos tocados por la varita mágica del emprendedor. Eras el líder de una gran familia, el hermano mayor de ocho hermanos que te siguen extrañando y siempre lo harán, y tienen tu trascendencia por consuelo. Como todos los que te acompañaron en una gran epopeya que recién se iniciaba y nadie imaginaba a dónde iba a llegar.

Eras el líder de una gran familia, el hermano mayor de ocho hermanos que te siguen extrañando y siempre lo harán, y tienen tu trascendencia por consuelo

Oscar, desde el CREA Roque Pérez-Saladillo, comenzó a mamar la nueva tecnología. Llegaba la siembra directa. Había posibilidades de sembrar donde antes no. Era cuestión de organizarse…

Salieron a alquilar campos. De amigos, de parientes. Los precios no eran nada del otro mundo, pero se podía. Conseguir los campos. Luego, ubicar a los contratistas que les hicieran los trabajos. Las compañías que los proveyeran de insumos, dentro de lo posible, fiados. Porque crédito no había y tampoco había con qué garantizarlos. Pero la cosa arrancó. La hizo arrancar Oscar.

Recuerdo que a mediados de los 90, mi hija Luciana, recién recibida de ingeniera en Producción Agropecuaria, entró al grupo de Agribusiness del Banco de Boston. Un excelente equipo, super profesional, que había visto la veta de financiar al campo en su incipiente despegue. Luciana me llama y me pregunta:

— “¿Conocés a Oscar Alvarado?”.

–“Sí, y me cae muy bien…”, le respondí, imaginando a qué venía la consulta.

–“A mí también. El tema es que para el banco la cosa es complicada porque no tienen patrimonio. No hay campos propios, camiones, casas…”.

Bueno, fue complicado, pero les dieron algo. Y otros bancos también. Llegó la soja RR, y se hizo todavía más fácil sembrar en directa en las medialomas de Monte y toda la cuenca del Salado. Y más allá también. La expansión fue fenomenal. Crearon con El Tejar lo que Enrique Seminario dio en llamar “Los Sin Tierra”, una empresa que sembraba en campo alquilado, que había definido su negocio como estrictamente de producción, antes que de transformación y valorización de tierras. Que es otro modelo válido, pero la movida era organizarse para sembrar y cosechar de modo eficiente.

Crearon con El Tejar lo que Enrique Seminario dio en llamar “Los Sin Tierra”, una empresa que sembraba en campo alquilado, que había definido su negocio como estrictamente de producción, antes que de transformación y valorización de tierras

Con la crisis del 2002, la cosa se re complicó. La salida de la convertibilidad fue muy traumática. Los gerentes pasaron meses sin cobrar, pero se pagó hasta el último peso. Etica empresaria. “Empresa, no negocios”, repetía a menudo. Despues veremos que el rayo misterioso de la ética no solo era una visión de empresa, sino de la vida.

Se desangraron, pero la organización salió indemne. Volvieron a la carga, con más crédito que antes. Bueno, no te voy a contar toda la historia. Hacia el 2008, cuando se desencadena el conflicto con el campo, ya eran la compañía de siembras más grande del mundo. Ahora sí, los precios habían ayudado, llovía sopa y los agarró con el cucharón bien tomado del mango.

Durante la batalla de la 125, Oscar, ya encumbrado, fue uno más a la hora de salir a las rutas a defender sus ideas, su empresa y su visión de la vida. Pero ya había hecho varias cosas más allá de El Tejar.

Desde CREA generó una potente movida educacional, en la inteligencia de que había que formar mejores personas. Nació EduCREA. Fue también presidente de la entidad, donde introdujo la semilla de una vinculación más fuerte con la sociedad. Sobre todo, con los sectores más vulnerables. Se vinculó con Toti Flores, el dirigente social que llegó a candidatearse a presidente. Los unía el cordón umbilical de los valores.

Desde CREA generó una potente movida educacional, en la inteligencia de que había que formar mejores personas. Nació EduCREA

Oscar se fue antes de tiempo. Poco antes de su partida, lo encontré volviendo de Uruguay, en el Buquebús. Venía con su mujer, después de un fin de semana de descanso. Me contó que había señado un departamento en el pozo, pagando una seña, en un sencillo condominio sobre una laguna. Era el mejor momento de El Tejar. Oscar era el mayor agricultor del mundo. Su hermano Juampi me contó, hace pocos días, que fue el primer y único gustito que se había dado en 20 años de crecimiento continuo.

Hoy se puede dar otro gusto, desde donde nos está mirando. Todo su staff de El Tejar ocupa posiciones de relevancia en distintas empresas y organizaciones del sector. Cuando El Tejar cerró, todos consiguieron trabajo en un par de meses. Sus hermanos avanzan con distintos emprendimientos. Y todos lo recordaremos siempre por su gran legado: Emprender con valores.

Te saludo, Oscar, en el Día del Agricultor.

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