El gobierno del estado brasileño de Rio Grande do Sul publicó el informe final sobre las pérdidas productivas registradas el mes pasado a causa del desastre climático y humanitario provocado por lluvias torrenciales que promovieron grandes inundaciones.

La superficie de soja afectada por el evento fue estimada en 1.490.505 hectáreas y las pérdidas de producción ascienden a 2,714 millones de toneladas.

“La nueva estimación de producción estatal, descontando las pérdidas estimadas, debería totalizar 19,532 millones de toneladas y la productividad se reduciría a 2.923 kg/ha”, señala el informe que publicó el portal Valor Soja de Argentina.

Inicialmente se preveía, a fines de 2023, una cosecha de soja en Rio Grande do Sul de 22,246 millones de toneladas con una productividad media de 3.329 kg/ha.

El área de maíz afectada suma 113.700 hectáreas, lo que resulta en pérdidas de producción de 354.189 toneladas. La nueva proyección ajustada a nivel estadual ahora es de 4,848 millones de toneladas con un rinde medio de 5.966 kg/ha.

Por otra parte, se perdieron más de 720.000 toneladas de silo de maíz.

“En zonas donde los suelos son más susceptibles a la erosión y tienen poca capacidad de absorción de agua, las consecuencias pueden ser devastadoras”

En cuanto al arroz, antes del desastre se había logrado cosechar 810.272 hectáreas (90% del total) con una producción de 6,824 millones de toneladas. Entre lo que no se pudo recolectar y los daños por silos inundados, se estima una pérdida total superior a las 160.000 toneladas de arroz.

“Los suelos se vieron muy afectados por lluvias e inundaciones extremas. En zonas donde los suelos son más susceptibles a la erosión y tienen poca capacidad de absorción de agua, las consecuencias pueden ser devastadoras”, indicó el informe.

Un total de 405 municipios registraron pérdidas de fertilidad y de suelos por erosión hídrica en un área de 2.706.683 hectáreas.

“Ante este preocupante escenario, es imperativo adoptar medidas efectivas de mitigación y prevención, como la implementación de prácticas de conservación del suelo”, estableció el informe.

El documento no hace mención al impacto que las inundaciones podrían llegar a tener en la siembra de trigo en Rio Grande do Sul, estado que, en condiciones normales, es el mayor productor del cereal en Brasil.