El sector espera el resultado de la investigación antidumping en Brasil, el segundo destino exportador del país.

La cadena láctea uruguaya tuvo un abril con 4% menos de exportaciones que en igual mes del año pasado. Según el informe mensual del Instituto Nacional de la Leche (Inale), las exportaciones de productos lácteos del país descendieron 4% en abril de 2026 respecto al mismo mes del año anterior.

El dato se enmarca en un cuadro más amplio de contracción: las exportaciones totales de Uruguay totalizaron US$ 944 millones en el mes, con una caída interanual del 12%, explicada principalmente por menores ventas de celulosa y carne bovina.

Aunque el acumulado enero-abril aún crece 4% respecto a 2025, los productos lácteos se ubicaron con ventas por US$ 64 millones, sin variación porcentual en valor respecto al año anterior.

Uruguay, el segundo exportador mundial de lácteos en términos relativos a su producción, cierra así uno de sus cuatrimestres más tensos en años recientes: con el mercado internacional dando señales bajistas y su principal socio regional, Brasil, cuestionando la legitimidad de sus precios.

Un inicio de año lento

El retroceso de abril no sorprende al sector. En el primer trimestre de 2026 se exportaron 56.668 toneladas de productos lácteos, a un valor medio de US$ 3.694 por tonelada, con una contracción del 5% en volumen respecto al mismo período de 2025.

La explicación detrás de ese arranque moderado fue, en gran parte, estratégica: los embarques de enero y febrero correspondían a negocios concretados a fines de 2025, cuando se registraron los precios más bajos del ciclo, y en ese entonces las operaciones fueron escasas, bajo el entendido de que se esperaba una moderada recuperación de valores en los meses siguientes, algo que efectivamente ocurrió.

La recuperación fue visible en Global Dairy Trade (GDT), la plataforma de subastas de Fonterra, que opera como referencia global para el comercio lácteo. La leche en polvo entera pasó de un piso de US$ 3.161 por tonelada en la segunda subasta de diciembre de 2025, a un tope de US$ 3.863 en la primera de marzo de 2026, lo que significó una recuperación del 22%.

GDT cambió de tendencia en abril

Sin embargo, esa recuperación no se sostuvo. La subasta del GDT del pasado 21 de abril confirmó un giro bajista. El índice general registró una caída del 2,7%, con la leche en polvo entera también a la baja, luego de un inicio de año con seis incrementos seguidos. La subasta anterior, del 7 de abril, ya había mostrado una reducción del 3,4%, ubicando el promedio en US$ 4.228 por tonelada.

Estas fluctuaciones tienen particular relevancia para el mercado uruguayo, dado que aproximadamente el 80% de la producción láctea del país, una vez industrializada, se destina a la exportación.

La lectura de los analistas financieros es cauta. Rabobank, en su informe trimestral de 2026, sostiene que el mercado global atraviesa un “delicado equilibrio”, marcado por una oferta que todavía supera la capacidad de absorción de la demanda, y advierte que los movimientos alcistas de GDT no eran “estructuralmente sostenibles”.

El banco proyecta que el crecimiento de la producción mundial comenzará a desacelerarse recién hacia el segundo semestre.

El frente diplomático-comercial en Brasil

Si el contexto internacional ya era exigente, el frente diplomático-comercial con Brasil agrava el panorama. Las autoridades brasileñas abrieron una investigación antidumping contra las importaciones de leche en polvo provenientes de Uruguay y Argentina, a instancias del sector productor local, que alega competencia desleal. El proceso involucra a las principales firmas exportadoras uruguayas: Conaprole, Estancias del Lago, Claldy y Alimentos Fray Bentos.

El vicepresidente de Conaprole, Alejandro Pérez Viazzi, no dejó dudas sobre la posición de la cooperativa. En entrevista con Agronegocios Sarandí: afirmó que “no hay ningún argumento técnico para la acusación de dumping”, y que la cooperativa aguarda con “tranquilidad” el resultado de las gestiones políticas y diplomáticas que se están realizando ante las autoridades brasileñas.

El directivo reconoció que el proceso tiene una dimensión que excede lo técnico. Según Pérez Viazzi, la acusación tiene “un componente político”, y tiene su origen en las exportaciones que realizaron Uruguay y Argentina en 2023, cuando Brasil atravesó una sequía y debió aumentar sus importaciones de leche en polvo.

Lo que resulta aún más llamativo es el historial del expediente: en dos oportunidades —agosto y noviembre de 2025— el propio Departamento de Defensa Comercial de Brasil (Decom) había concluido que no existían argumentos técnicos suficientes para avanzar con la investigación, y fue la intervención del vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, quien ordenó reactivar el proceso.

Autoridades de Uruguay y Brasil reunidos en Brasilia

Pérez Viazzi cuestionó además la proporcionalidad de la acusación en términos de mercado: “Brasil es nuestro cliente natural, es deficitario gran parte del año en productos lácteos. Representamos apenas el 1% de la leche en Brasil. Nunca podemos hacer daño con ese volumen”, señaló.

En caso de que Brasil confirme el dumping y aplique aranceles, el recargo sería del 10% dentro del Mercosur, lo que impactaría directamente en el precio pagado al productor, el volumen exportable y el empleo en toda la cadena láctea. En ese escenario, Uruguay y Argentina tienen previsto recurrir a la Organización Mundial del Comercio.

Brasil es el segundo mercado de exportación de Conaprole, que absorbe aproximadamente el 20% de sus ventas externas.

Más allá del expediente antidumping, la amenaza se extiende. En el Congreso de Brasil avanza un proyecto de ley que prohibiría el uso de leche en polvo importada por la industria alimentaria, una medida que afectaría directamente a los clientes industriales que Conaprole tiene en ese país.

Remisión récord y la paradoja del crecimiento

En plena tormenta comercial, Conaprole atraviesa simultáneamente uno de sus mejores momentos productivos. La remisión a planta en abril cerró cerca de un 16% por encima del mismo mes de 2025, con 550.000 litros diarios adicionales respecto al año anterior.

Pérez Viazzi explicó el origen de ese dinamismo: “Tuvimos un buen año climático, un precio razonable y márgenes también razonables en insumos. Eso permite reacomodar muchas cosas dentro del tambo y generar buenas condiciones de producción”.

El crecimiento tiene su propia lógica exportadora: en el último año y medio la cooperativa creció en casi 200 millones de litros, y como el mercado interno ya opera con alto nivel de consumo, cada litro adicional va directamente a la exportación. El riesgo, claro, es que ese mayor volumen necesite salida y Brasil cierre su puerta.

En materia de precios al productor, la cooperativa apuesta a la estabilidad. Pérez Viazzi confirmó que el precio de abril se mantiene sin cambios y que el objetivo es sostenerlo hacia el cierre del ejercicio: “Si los negocios se concretan con un mejor valor, puede haber una reliquidación, pero no queremos subir ahora para tener que bajar en la primavera”.

Diversificación: Indonesia sí, China todavía no

Ante la fragilidad de la dependencia de un único mercado, la cooperativa trabaja en la apertura de nuevos destinos. Pérez Viazzi destacó la apertura reciente del mercado indonesio como una oportunidad con “potencial enorme”, aunque aclaró que aún están trabajando para concretar las primeras exportaciones.

El caso de China es más complejo. El gigante asiático fue el principal destino de Conaprole en 2021 y 2022, pero Pérez Viazzi dijo que no hay novedades de recuperación: “Lo perdimos y tuvimos que salir a buscar nuevos rumbos”.

La cooperativa exporta actualmente a más de 60 países y cuenta entre sus clientes con siete de las 10 multinacionales alimentarias más grandes del mundo.

La diversificación, en todo caso, tiene un horizonte más largo. La industria transformadora uruguaya apuesta por quesos y mantecas de mayor valor agregado, que puedan compensar la caída en los ingresos por leche en polvo, la commodity que más sintió el impacto de la baja de precios internacionales.

En ese proceso de reposicionamiento también hay un capítulo europeo. El acuerdo Mercosur-Unión Europea, vigente desde mayo de 2026, prevé cuotas de hasta 30.000 toneladas de queso y 10.000 de leche en polvo con aranceles reducidos o eliminados en plazos de cinco a 10 años. Pero esa oportunidad no viene sola: el tratado reconoce 349 Indicaciones Geográficas europeas —Parmigiano Reggiano, Gruyère, Roquefort— limitando su uso por productores de la región y reforzando la posición comercial de los productos europeos en el mercado brasileño.