El remate fue trabajoso, pero logró más del 80% de colocación de la oferta a pesar de la proximidad del invierno, del estado de los campos y del mercado del ganado gordo.

“Quedamos muy conformes”, dijo el presidente de Lote 21, Diego de María, al finalizar la venta de las categorías de invernada, este miércoles, en el remate mensual del consorcio.

El consignatario sanducero dijo que “el remate se presentó como esperábamos, fue trabajoso, más lento, porque no hay que olvidarse que ya estamos prácticamente en invierno, que hay campos que están bastante pelados, acusando el invierno”.

Admitió que la situación no es pareja en todo el país, ya que “en el sur se están viendo situaciones más complicadas, ganados que se están empezando a exigir, más peludos”.

“Se ve una diferencia muy clara en las distintas zonas del país. Al norte del río Negro, en el litoral, donde nos toca comercializar la oferta del escritorio, vendimos 100%. Acá los campos siguen aguantando bien, llovió cuando en otros lugares no llovió, y ese factor incide”, reconoció De María.

También se refirió al mercado del ganado gordo, al que “le está costando despegar. Son factores que inciden directamente en el mercado de la reposición, y por eso esperábamos un remate bastante duro. Pero la verdad que anduvo muy bien”.

La primera jornada de la subasta concluyó con 81% de colocación, cifra que suele crecer después, porque “algún negocio se termina concretando”.

Remarcó que, en términos generales, los integrantes del consorcio “estamos todos muy conformes. El remate tuvo una particularidad, que también la esperábamos, de lotes que se iban sin vender, porque las ofertas eran muy bajas, se renegociaba con el vendedor, había acuerdo, se volvía a pasar algún lote y ahí sí se vendía”.

Señaló que “eso indica que hay una adecuación lógica del mercado. Desde que uno arregla para anotar un ganado, hasta el día del remate, pasan 15 o 20 días, y en un mercado muy volátil como este, se ajustan los valores”.

De todos modos, el presidente de Lote 21 concluyó que “el remate fue bastante ágil, terminamos con un retraso de apenas 20 minutos respecto a lo planificado. Esto también demuestra lo bien que está funcionando este sistema, que comenzamos hace un par de remates, con un poco de miedo, pero ahora nos damos cuenta de que es una herramienta está funcionando muy bien, al menos para seguir en estos momentos. Estamos haciendo remates 100% virtuales, cada escritorio rematando desde sus oficinas, y el sistema tiene una agilidad que no nos imaginábamos”.

Admitió que, si bien “le tenía un poco de recelo a las vacas de invernada, porque eran muchas, y porque va muy de la mano del precio del ganado gordo… Sin embargo, tuvimos una grata sorpresa. Cotizó apenas un par de centavos menos que en el remate pasado. Pensé que iba a estar un poco más trancada esa categoría, y no fue así”.

Escuche los comentarios de Diego de María:

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