El consorcio cerró su remate 301 con la colocación de 17.318 reses.
Plaza Rural cerró marzo con la colocación de 30.423 vacunos, 13.105 en su remate 301 (los días jueves 13 y viernes 14) y 17.318 (95,5%) en la edición 301, realizada este martes 25, miércoles 26 y jueves 27.
“Nos dejó muy satisfechos”, afirmó el consignatario Carlos de Freitas, socio de Plaza Rural, al ser consultado por el balance final de la actividad, este jueves en Agronegocios Sarandí.
De Freitas resaltó particularmente el volumen de la oferta de terneros y la demanda que presentó el mercado, ayudada por la calidad de los lotes.
“Inició ya firmemente la zafra de terneros, con las cabezas de pariciones, que eran excepcionales”, dijo. También destacó el progreso genético de los ganados, algo que se puede observar cada año en la oferta de los remates.
Al analizar la tónica del mercado, dijo que fue “muy ágil, con mucha puja en todas las categorías”. Puntualmente sobre la última jornada, destacó que las 2.502 terneras se vendieron en un 100%, a un precio “muy bueno”, de U$S 2,59 (U$S 442 al bulto), y también destacó su calidad.
Agregó que la fila de vaquillonas de 1 a 2 años era “excepcional”, que se comercializó ágilmente a U$S 2,32 de promedio y se vendió el 92,2%.
Dijo que “fue llamativo” que los vientres preñados se colocaron a un promedio de U$S 817, contra U$S 820 que fue el precio de las vacas de invernada.

Sobre el contexto, De Freitas señaló que la oferta forrajera “es excepcional” y que el mercado del ganado gordo “está firme, reflejo de la demanda que hay del exterior por nuestras carnes”.
“A veces nos hacen los comentarios de gente que saca cuentas, que se asusta por lo que ve en este momento, pero la relación flaco-gordo está en U$S 1,25 o U$S 1,26, eso es sano, totalmente sano”, consideró.
Agregó que “lo que está pasando es que quien vende un novillo gordo, una vaca gorda a un valor muy bueno, repone un animal con esa relación, ahí cierra el negocio”. Esto “no tiene nada de especulación”, sino que “es real”, y además “con animales mucho más pesados, más desarrollados”, destacó.
De Freitas subrayó que “las terneradas están soberbias, criadas de una manera excepcional, la novillada de sobreaño también”, y que los encierros “permiten una recría rápida, que le hace mucho bien al sistema”.
Explicó que esto ocurre por dos factores, el primero es el climático, porque hay una oferta “forrajera excepcional”; y el segundo, porque hay animales con “un nivel genético y una carcasa que permite que lleguen en pocos meses a tener kilajes que sorprenden”.
Escuche a Carlos de Freitas:








