El índice de precios de la carne de la FAO registró un promedio de 128 puntos en agosto, lo que representa un aumento de 0,7 puntos (0,6 %) con respecto a julio y de 5,9 puntos (4,9 %) con respecto al año anterior, marcando un nuevo máximo histórico.

De acuerdo a lo reportado por los servicios técnicos de la entidad, este aumento se debió a la continua elevación de los precios de la carne de bovino y ovino, que compensó con creces la estabilidad de las cotizaciones de la carne de cerdo y la disminución de los precios de la carne de aves de corral.

Los precios internacionales de la carne de bovino alcanzaron un nuevo máximo histórico, impulsados ​​por la fuerte demanda de Estados Unidos, que impulsó las cotizaciones australianas.

En tanto se mantiene firme la demanda de importaciones de China, que mantuvo estables los precios de exportación brasileños a pesar de la reducción de las ventas a los Estados Unidos tras la imposición de aranceles adicionales.

Los precios de la carne de ovino, a su vez, aumentaron por quinto mes consecutivo, reflejando la escasez de suministros de exportación en Oceanía, con mayores volúmenes dirigidos a mercados más lucrativos, en particular el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América.

Los precios mundiales de la carne de cerdo se mantuvieron prácticamente estables en un contexto de equilibrio entre la demanda y la oferta mundiales.

En cambio, las cotizaciones de la carne de aves disminuyeron, presionadas por la abundante oferta exportable de Brasil.

Aunque Brasil declaró sus granjas avícolas comerciales libres de influenza aviar de alta patogenicidad a mediados de junio, las restricciones a las importaciones mantenidas por algunos de los principales socios comerciales continuaron afectando la demanda.