El Ing. Agr. Guillermo Franchi, vocero de Un Solo Uruguay, firmó un editorial en El Observador Agropecuario del pasado sábado 23 de setiembre, en donde analiza los discursos de ARU y del Poder Ejecutivo en el acto institucional desarrollado una semana antes. Lo compartimos a continuación.

Está claro que algo hacemos mal cuando los reclamos son los mismos por tantos años.

Muchas cosas no se mencionaron en los discursos de la Expo Prado, pero analicemos algunas que sí.

En esa coincidencia de prácticamente todo lo expresado por los dueños de casa, con algunos matices, creemos importante remarcar las amenazas.

A veces cuesta entender por qué habiendo tantos puntos en común los mismos no llegan a donde se levanta la manito y se vota, o a donde se decide. En términos futbolísticos jugamos a la defensiva y gritamos solo para atajar penales. La respuesta puede ser que ninguno de los jugadores del cuadro pertenece al mismo club y ningún club (incluido USU) representa a la mayoría de la gente que produce.

A veces cuesta entender por qué habiendo tantos puntos en común los mismos no llegan a donde se levanta la manito y se vota, o a donde se decide

Somos férreos defensores del espíritu crítico como herramienta para avanzar. En el caso del programa de erradicación de la mosca de la bichera creemos necesario el consenso de todos los productores cuando se pretende financiar el mismo con recursos que aporta el sector. La discusión no se hubiese dado si la promesa de campaña electoral hubiese contado con un plan de financiamiento y esto no es oposición al programa, simplemente es un análisis de los recursos aportados en tantas campañas sanitarias sin ningún resultado y con transferencias de muchos millones de dólares a las mismas.

Las amenazas que no logramos que el sistema político visualice.

En la cámara de Diputados se aprobó por unanimidad una modificación de la Rendición de Cuentas (artículo 420) abriendo la banderola que nos puede volar los techos, la implementación de un impuesto directo a la exportación, no importa la alícuota actual ni importa el monto, importa el concepto, detracción, retención, mecanismos que vemos el inmenso daño que ha causado en la vecina orilla.

Las permanentes reasignaciones de recursos del sector agropecuario para otros fines, terminan lejos del destino para las que fueron creadas

Posiblemente nos enfrentemos a la cuarta sequía en cinco años y a la tercera consecutiva, algo que en un país agropecuario ya se debería haber solucionado hace décadas, aprovechando el recurso que más nos sobra, el agua, pero ni se discute una política de Estado en este sentido.

En las palabras del representante del gobierno nacional con respecto al INBA, no se trata de la edad del mismo ni si recién gatea, cuando el problema es hacia donde ha apuntado, generando una gran desazón en productores de ovinos. Parece ahora reconocerse el diagnóstico y el planteo de la captura de perros sueltos y aplicación de multas a irresponsables, algo que esperamos ansiosos ya que con la castración voluntaria íbamos a correr la pelota de atrás para siempre.

Visualizamos otra amenaza (que además nos retrotrae a erróneas consideraciones emitidas por el presidente del anterior gobierno), “la competitividad se mejora incrementando la productividad”, eximiendo al Estado de la responsabilidad de los altos costos que causa través de impuestos, tasas, aportes, tarifas públicas monopólicas, etc.

La productividad de los últimos tiempos ha sido impulsada por la demanda internacional y sus altos precios, llegando casi a un tope con el nivel de costos actuales, algunos importados pero muchos propios, y es en estos últimos dónde nada se avanzó.

La productividad de los últimos tiempos ha sido impulsada por la demanda internacional y sus altos precios, llegando casi a un tope con el nivel de costos actuales

No vamos a mejorar la competitividad teniendo las energías (combustibles y electricidad) más caras que la de nuestros competidores, ni con un tipo de cambio que permanentemente es influenciado negativamente por políticas económicas que perjudican a los sectores exportadores, tampoco sin limitar el accionar de sindicatos de las industrias exportadoras, los cuales causan perjuicios a los productores que sin beberla ni comerla son los que pagan las consecuencias, ni con una burocracia que ahoga cualquier intento de emprender o progresar.

Aplaudir lo que pasó sin prepararse para lo que viene nos encierra en un círculo vicioso que sólo le aporta leña a los detractores de los sistemas productivos.

Cuando el agua baja asoman las mismas piedras de siempre.

Foto: El presidente Lacalle premia a Pedro, cabañero del Gran Campeón Polled Hereford, de SG San Salvador

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