El jefe de Acceso e Inteligencia de Mercados del INAC analizó los avances en el relacionamiento comercial entre ambos países, así como el panorama de acuerdos internacionales.

El Ec. Alvaro Pereira Ramela, jefe de Acceso e Inteligencia de Mercados del Instituto Nacional de Carnes (INAC) se refirió a la habilitación de Corea del Sur para el ingreso de carne picada de Uruguay. En diálogo con Agronegocios Sarandí destacó la fortaleza del sistema sanitario uruguayo para el avance e ingreso a mercados y sostuvo que sería “absolutamente ideal que Uruguay y Corea se encuentren en el Acuerdo Transpacífico. También habló de los mercados como China y Japón, además del reciente tratado firmado entre Nueva Zelanda y la Unión Europea.

El economista comentó que la habilitación de la carne picada “genera bastante sorpresa y en realidad la impresión en general es que si a uno lo habilitan para la carne ovina la carne picada está incluida. Lo cierto es que es así en la gran mayoría de los países, pero Estados Unidos y Corea manejan un nivel de exigencia y detalle mayor, entonces a uno lo van habilitando de a productos”.

Gran oportunidad de valorización

Pereira recordó que “el primer paso que dimos con Corea fue en el 2018: la apertura para cortes anatómicos sin hueso, claramente definidos. Cuando hablo de cortes anatómicos se puede pensar en una bola de lomo, un bife ancho, una colita de cuadril, un producto que uno ve y es un plano muscular, claramente identificable. Eso es el 50% o 60% de lo exportado a Corea y esa habilitación se termina ampliando en 2022, cuando conseguimos integrar en la lista de productos el bloque trimming, bolsas de carne que viene cortada en pedazos más pequeños, del tamaño de la palma de una mano”. 

Consideró que “es una gran oportunidad de valorización. Para la industria es muy conveniente exportar ese producto porque se puede transformar luego en algo muy valioso, posteriormente procesado. Esa habilitación, que representaba entre el 15% y 20% del mercado coreano se consiguió el año pasado”.

“Para la industria es muy conveniente exportar ese producto (trimming) porque se puede transformar luego en algo muy valioso, posteriormente procesado”

Señaló que la habilitación de la carne picada “es otro paso que demuestra la fortaleza de nuestro sistema sanitario. Nos seguimos acercando a las autoridades coreanas que manifiestan su satisfacción. Los próximos pasos serían acceder con hamburguesas o productos de mayor procesamiento, que es una oportunidad importante. Y por otro lado, poder acceder con carne con hueso, que son los grandes productos que Uruguay no puede exportar a Corea y tenemos optimismo, en la medida en que se pueda avanzar con otros productos como por ejemplo la carne picada”.

La barrera de los altos aranceles

Sobre los altos aranceles que tenemos con Corea, que generan problemas comerciales, Pereira dijo que “vemos que el comercio con Corea hoy en día está limitado a un conjunto acotado de productos que se incorporan bien a la economía coreana, por ejemplo la aguja. Y después, por otro lado, productos que vienen con muy alto valor, con un conjunto de certificaciones valiosas para el consumidor coreano: típicamente orgánico, bienestar animal, carbono neutro”. 

“La oferta de carne doméstica es con un tenor graso alto y, por otro lado, el 90% de las importaciones de Australia y Estados Unidos es de carne a granos. Es decir que el producto a pasto demuestra otros atributos y es muy bien recibido. Pero para nosotros Corea no deja de ser un mercado muy pequeño y la razón principal es el arancel”, puntualizó.

“El producto a pasto demuestra otros atributos y es muy bien recibido (en Corea)”

Aclaró que “hoy en día Uruguay está con un arancel del 40% y la competencia está trabajando en el eje del 20%, entonces es muy difícil que en procesos agregados de valor Uruguay pueda competir”. 

“Con Corea las expectativas que se puede tener en materia arancelaria son dos. Por un lado está abierta la negociación Mercosur–Corea (que ha avanzado con lentitud). Por otro lado sería que Corea y Uruguay se encuentren en el Transpacífico. Uruguay ha solicitado formalmente su incorporación y Corea está haciendo ajustes normativos, para el día de solicitar la incorporación en el Transpacífico ya tener todo pronto. Entonces es posible que en algún momento Uruguay y Corea se encuentren ahí, lo que sería absolutamente ideal”, comentó.

Ambiente muy propicio con China

Consultado sobre los productos del tracto digestivo cuya comercialización se está analizando con China, Pereira indicó que “es interesante destacar una reunión que tuvimos con distintas autoridades de la Aduana de China, en el marco de la feria en Shanghái en mayo”. 

Destacó que “para las autoridades chinas Uruguay es el país que menos dolores de cabeza les da y más satisfacción tienen. Manifiestan total conformidad con las autoridades sanitarias uruguayas, destacadas como muy confiables. También es con el que tienen menos problemas en general. En ese sentido hay un ambiente muy propicio para aspirar a más”. 

“para las autoridades chinas Uruguay es el país que menos dolores de cabeza les da y más satisfacción tienen”

Agregó que “hubo conversaciones técnicas al más alto nivel con los productos del tracto digestivo y otras especies, como carne aviar y carne caballar. Hubo un acercamiento importante y se espera que muchas de estas habilitaciones se puedan concretar a corto plazo”.

Acerca de lo extraño que puede significar que nos autoricen a entrar con animales en pie y haya trabas para productos animales, Pereira admitió que “es bastante curioso”. Sin embargo, explicó que Uruguay “no es víctima de una discriminación en este sentido”, porque la gran mayoría de los competidores están sujetos a las mismas limitaciones. “Es algo bastante transversal de la política china, más allá de lo curioso”, dijo.

El ingreso a Japón

Sobre el ingreso de Uruguay con legua a Japón y la posibilidad de avanzar en la entrada de otro producto, indicó que lo que falta habilitar en ese mercado es la carne con hueso, y ese es el próximo paso al que se debería aspirar. 

“Es más relevante por lo que se puede conseguir en materia de ingreso que por el tamaño de mercado, porque en realidad en Japón se consume bastante carne sin hueso. Ellos cortan pequeños pedazos de carne en fetas y la hacen en una parrilla, que la pueden poner arriba de la mesa en un restaurante. No es tanta la importación de carne con hueso en Japón, pero sin dudas sería un espaldarazo muy importante si Uruguay pudiera ingresar con carne con hueso a Japón. Sería muy importante para ir a buscar otros mercados con ese aval; sin duda hay que conseguir ese paso”, opinó.

Con relación a la posibilidad de ingresar con ovinos a Japón, sostuvo que “hoy en día Uruguay no tiene habilitación y la calidad de importaciones de productos desosados es algo que se debería aspirar; es algo que está en el tintero”.

Tratado entre Nueva Zelanda y la Unión Europea

Con respecto del tratado de libre comercio entre Nueva Zelanda y la Unión Europea, que aún tienen que refrendar los países y las bajas cuotas para el ingreso, Pereira consideró que “quizás llame la atención porque desde Uruguay en particular y del Mercosur en general tenemos la visión de que la Unión Europea es un bloque negociador complejo, que dilata procesos”. 

Sin embargo, planteó que “es interesante tener en consideración que la Unión Europea tiene más de 70 acuerdos en vigor. La excepción puede ser el Mercosur y Estados Unidos, pero logra concretar acuerdos; la situación con el Mercosur es totalmente atípica”.

Pereira explicó que en el tratado “respecto a las cuotas, hay tres concesiones de levantes en materia de carnes rojas. Hay una rebaja del arancel dentro del asiento neozelandés de 20% a 7,5%. Esto es poco significativo en realidad, porque hablamos de un asiento muy pequeño, de solo 800 toneladas”. 

“La Unión Europea tiene más de 70 acuerdos en vigor. Logra concretar acuerdos; la situación con el Mercosur es totalmente atípica”

Después una cuota nueva para carne bovina, que es de 10.000 toneladas, “una cifra que el sector ganadero neozelandés recibe de mala manera. Lo que sería el INAC en Nueva Zelanda, apenas se conoció la concesión, sacó un comunicado expresando su insatisfacción por el bajo volumen de este contingente”.

Agregó que “después hay una cuota más grande para el ovino, de casi 40.000 toneladas, pero que en realidad no es tan expresiva, porque ya Nueva Zelanda tiene una cuota de 125.000 toneladas que subutiliza”. 

Comentó que “el mercado bovino y del ovino en Europa es bien distinto. El del ovino está bastante abierto y el del bovino muy cerrado” y que ese mercado tan abierto del ovino ya tiene un proveedor dominante, que es Nueva Zelanda. “Entonces es como una concesión que casi no utiliza. Con el del bovino ocurre todo lo contrario, vemos que hay mucho deseo de seguir avanzando y le dan una porción muy pequeña”, indicó.

El economista señaló que esto se puede ver en los datos de importación sobre el consumo en la carne bovina, que es del 5%, y en carne ovina es casi el 20%. “En bovino es algo que han tenido que ir entregando en cuotas con distintos acuerdos comerciales, pero no hay una percepción de que haya necesidad de importar carne bovina sino que Europa es autosuficiente”, comentó.

Las nuevas condiciones vinculantes

Con relación a los acuerdos que la Unión Europea está realizando, poniendo condiciones de sustentabilidad y exigencias por la desforestación, entre otros, Pereira dijo que “capítulos de sostenibilidad en acuerdo comerciales hay antecedentes; hace media década que los empezamos a ver”. 

“Uno ve un capítulo en donde se manifiesta deseos de cooperar y un compromiso de transparencia, pero no veíamos nada vinculante. Veíamos buenas intenciones y poca cosa más. El acuerdo Unión Europea–Nueva Zelanda es el primero que involucra un compromiso vinculante en materia de sostenibilidad y lo que dice, en negro sobre blanco, es que si uno incumple con los compromisos que asumieron se dispara el mecanismo de resolución de disputas, que puede terminar con la revocación de las preferencias arancelarias”, detalló.

Finalmente el Ec. Pereira Ramela dijo que “algunos importadores europeos dicen que todo el paquete de normativa de deforestación y ajuste de carbono en la frontera quizás sea demasiado, y la Unión Europea debería corregir. Estamos viendo los primeros pasos y no sabemos dónde terminará el nuevo estándar de sostenibilidad”.