El gerente de Estrategia e Innovación de INAC, Ing. Agr. Pablo Caputi, aseguró que Europa pone énfasis en la sostenibilidad ambiental para que no se preste atención a su talón de Aquiles que es “la sostenibilidad económica”. También destacó que, de acuerdo con estimaciones extraoficiales del INAC, Uruguay ya habría llegado a los porcentajes de reducción de las emisiones de metano asumidos en el compromiso del Acuerdo de París.

El Ing. Agr. Pablo Caputi, gerente de Estrategia e Innovación del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en entrevista con Agronegocios Sarandí se refirió, en primer término, a la posibilidad de que Uruguay pueda ser líder mundial en sostenibilidad de las cadenas cárnicas. Dijo que “siempre hay que empezar por la sostenibilidad económica. Nos parece que Europa tiene un problema serio de sostenibilidad económica, porque si queremos un solo mundo (después se dice una sola salud), deberíamos tener un solo mercado también. Un mercado mundial donde todos compitamos en igualdad de condiciones. Entonces, competir en base a subsidios nos parece que no es sostenible desde el punto de vista económico”. 

Caputi señaló que Europa pone énfasis en la sostenibilidad ambiental para que “no prestemos atención a cuál es su talón de Aquiles. El talón de Aquiles de Europa es la sostenibilidad económica. Después está la sostenibilidad social. Uruguay no es un país chico, es un país despoblado. Uruguay tiene el tamaño de los países de la Unión Europea, lo que pasa es que en comparación con Argentina y Brasil sí parecemos pequeños”.

“La sostenibilidad social está en que la gente quiera vivir en el campo, quiera trabajar en el campo y que haya empresas prósperas en el campo”

Siguiendo la misma línea de pensamiento, dijo que “tenemos menos de 4 millones de habitantes, y acá entrarían fácilmente 40 millones si fuera como en Europa. Entonces, la sostenibilidad social está en que la gente quiera vivir en el campo, quiera trabajar en el campo y que haya empresas prósperas en el campo, en toda la cadena. Y ahí sí podríamos entrar en el tema ambiental, que tiene más noticias por la vinculación con el cambio climático”. 

El jerarca agregó que la reducida dimensión geográfica en relación, por ejemplo, a Argentina y Brasil, la homogeneidad cultural, todo el trabajo de la institucionalidad agropecuaria, es una fortaleza del Uruguay. “Yo puedo garantizar para los 12 millones de cabezas de ganado el mismo estatus sanitario, la misma trazabilidad, el mismo control de calidad. Tenemos una Ley de uso y manejo de suelos también, que nos da ciertas garantías de mejora”.

Medir los factores ambientales

“Podríamos medir todos los factores ambientales, y los podríamos medir igual para todos. Es decir, hay una plataforma, un piso común, que es de todo el Uruguay. Sobre ese piso común después las empresas hacen sus diferenciaciones, sus certificaciones”, indicó. 

Sobre la información que llega sobre un cambio dramático para la ganadería, Caputi dijo que “estamos viendo cosas preocupantes también en Nueva Zelanda. En Holanda hice referencia de un cierto paro ganadero, o agrícola-ganadero de los lecheros. El tractorazo que hubo en las ciudades holandesas en 2018. Cuando se manejan mal estos temas y la solución que se plantea es reducir el rebaño lechero en un 50% o 30%, la reacción inmediata de los lecheros es la esperable”.

“Entonces creo que Uruguay, dentro de una tormenta que está instalada, tiene condiciones de capear el temporal. Por la emisión y la captura, es decir, mostrar que tenemos un balance, porque tenemos biodiversidad, pero después hacernos muy fuertes en la sostenibilidad económica y social”, sostuvo.

“Demostrar que la sociedad uruguaya, en buena parte, está viviendo de lo que genera la agropecuaria, es un factor diferencial frente a los países desarrollados”

El jerarca del INAC aseguró que económicamente “tenemos empresas viables y competitivas. Mostramos el Novillo Tipo, que genera un diferencial de casi 40% o 50% más de valor que el de Paraguay, que es exactamente igual. Uruguay captura por su mejor inserción que desparrama en toda la cadena. Eso genera desarrollo a nivel nacional, y en la comunicación es donde nos jugamos, porque demostrar que ese empleo, ese desarrollo, que la sociedad uruguaya en buena parte está viviendo de lo que genera la agropecuaria, es un factor diferencial frente a los países desarrollados”. 

Compromiso cumplido

Sobre los temas de neutralidad de carbono y si debería existir una política pública unificadora al respecto, Caputi señaló que “el subsecretario (Juan Ignacio Buffa) decía algo interesante: para una larga caminata hay que empezar siempre por el primer paso. El primer paso es el compromiso que Uruguay asumió en la COP21 (el Acuerdo de París sobre el cambio climático), es la presión de emisión de metano sobre kilo producido. Nos comprometimos a rebajar de 0,8 a 0,5 desde 1990 al 2025. Según nuestras estimaciones extraoficiales en INAC (hay que esperar las oficiales de los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca y de Ambiente), ya habríamos llegado”.

Sobre el tema, Caputi agregó que “hasta 0,5 ya podemos llegar, creo que se puede seguir bajando un poco más. Eso sí, debería ser un bien público, porque es un compromiso del país; y a su vez que los productores vayan viendo cómo está su presión de emisión de metano. Por ejemplo, en la cría, que es claramente la parte del sistema más ineficiente, tener una vaca fallada, rumiando y sin generar nada es una mala idea; antes lo era desde el punto de vista productivo, ahora es productivo y ambiental”.

Por otra parte, dijo que “demorar la recría hasta que esa vaca pueda dar un ternero es una mala idea. Hay dos o tres medidas agronómicas que hay que trabajar. Por ejemplo mejorar el destete, se puede, con genética, con aditivos, con digestibilidad de la pastura y eso es lo que considero que es la base del bien público. La captura debería ser o no un bien público, ya es más difícil, porque para medir la captura hay otras cosas más complicadas, y los bienes públicos tienen que ser simples en su medición”. 

“La habilidad está en ir encontrando qué es lo que cada uno de los clientes quiere; hay que acostumbrarse a manejar decenas o centenas de variantes”

Consultado sobre si este tipo de acciones son las que van a determinar el comercio en el mundo, Caputi dijo: “yo creo que sí. Deberíamos hacerlo primero por nuestro convencimiento. Cuando trajimos a Frank Mitloehner fue para plantear el tema del ciclo del metano, que a los 10 o 12 años se destruye. Midamos la emisión, achiquemos la emisión, veamos la captura y veamos si después eso lo podemos cerar. Si los mercados empiezan a reconocer el carbono neutro con un valor, no podemos (mientras damos la batalla de la neutralidad climática) descuidar que pueda haber dinero de alguien que dice: demuéstrame que es carbono neutro”.

Caputi agregó que “vamos a ir ofreciendo alternativas. Así como antes uno decía: te ofrezco carne Angus, Hereford, a pasto o a grano, ahora tenemos que abrir opciones para el consumidor en lo ambiental. Vamos a tener que ir abriendo cuatro o cinco variantes y ver el consumidor; porque no hay un consumidor, depende del país”. 

El gerente de Estrategia e Innovación del INAC recordó que “hace muchísimos años, en una charla que di en la Rural (del Prado), yo me imaginaba el mercado mundial como cuadrículas, cada vez más segmentado y chiquito, porque justamente eso es lo que la gente y los consumidores hacemos”. 

“Cuando salió el primer auto era un Ford T negro, y ya que hubiera dos colores fue toda una discusión. Si eran negros, estaba perfecto; hasta que otros dijeron vamos a poner acá colores. Después cambiaron las formas y hoy la industria automotriz arma decenas o centenas de variantes. La habilidad está en ir encontrando qué es lo que cada uno de los clientes quiere, y no forzarlo; hay que acostumbrarse a manejar decenas o centenas de variantes, y entre esos colores va a haber que poner el color verde”, finalizó.