El vicepresidente de la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay, Ing. Agr. Andrés Peñagaricano, destacó el dinamismo de las ventas y el crecimiento de la oferta de reproductores de la raza. El valor del ternero y las perspectivas de la ganadería impulsan la inversión en genética y la búsqueda de mayor eficiencia reproductiva.

La raza Aberdeen Angus representa en torno al 60% de los toros comercializados en la actual zafra, con un aumento de aproximadamente 13% en la cantidad de reproductores vendidos respecto a la campaña anterior. Así lo señaló Andrés Peñagaricano, vicepresidente de la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay, en entrevista con Agronegocios Sarandí.

Con algo más de la mitad de la zafra transcurrida, el ingeniero agrónomo describió un mercado dinámico, con colocaciones totales y valores de los toros entre 18% y 20% superiores a los del año pasado, con diferencias según cada remate.

“Producir más con la mejor calidad posible va a tener el mejor retorno económico”

Más allá de la mejora de precios, destacó el interés de los productores por incorporar reproductores ante el próximo entore. A su entender, esa demanda responde al valor del ternero y al momento que atraviesa la ganadería, que estimula tanto el aumento de la producción como la mejora de su calidad.

“Producir más con la mejor calidad posible va a tener el mejor retorno económico”, afirmó.

Peñagaricano indicó que el crecimiento de Angus en la proporción de toros vendidos es una tendencia de varios años. En esta campaña, esa expansión coincide con una valorización de los reproductores, en un contexto de firmeza de las categorías de reposición y del ganado gordo.

Más vientres y mayor eficiencia en la cría

El entrevistado vinculó la demanda de genética con el crecimiento del rodeo de cría y con la mejora de sus indicadores reproductivos. Señaló que el aumento de los vientres se combina con mayores porcentajes de preñez, de acuerdo con la información presentada en los talleres de diagnóstico de gestación.

Esto permite incrementar la producción de terneros por dos vías: más vacas en servicio y mejores resultados reproductivos.

A su juicio, los precios transmiten una señal clara a los sistemas ganaderos. La valorización de la carne exportada sostiene al ganado gordo, se traslada a la reposición y genera incentivos para producir más terneros.

En ese escenario, sostuvo que pierde sentido económico mantener vientres que no produzcan. Recordó que, en otros momentos, la valorización de una vaca como animal de invernada o para faena podía tener un peso importante en el resultado, aun cuando no criara. Con los actuales precios del ternero, consideró que el objetivo debe ser lograr una vaca con cría al pie y que vuelva a preñarse.

Entre las alternativas para mejorar la eficiencia, mencionó el servicio de vaquillonas a los 15 meses en los sistemas más intensivos, para que tengan su primer parto a los dos años. Aclaró que esta práctica no está generalizada, pero constituye una herramienta para aumentar la producción.

Genética ajustada a cada sistema

Peñagaricano definió la genética como un insumo que debe elegirse en función de las necesidades de cada establecimiento y cuyo objetivo es mejorar el resultado económico de la empresa.

Destacó que las Diferencias Esperadas en la Progenie (DEP), enriquecidas con información genómica, permiten aumentar la precisión de las evaluaciones y tomar decisiones con mayor respaldo.

“Lo que inviertas hoy en genética no es para una generación sola”

Según explicó, el uso de genética adecuada debe traducirse en más producción física y en un producto de mayor valor. Consideró que ese diferencial puede observarse en distintos eslabones de la cadena: en la comercialización de lotes con respaldo genético, en el desempeño de los animales en los corrales y en la calidad del producto que llega a la industria.

También subrayó que la inversión tiene efectos que trascienden una sola generación. Cuando el productor retiene hembras, las mejoras incorporadas permanecen en el rodeo a través de las futuras madres y abuelas.

“Lo que inviertas hoy en genética no es para una generación sola”, señaló.

Los vientres seleccionados también encuentran demanda

El dinamismo de la zafra no se limita a los toros. Peñagaricano destacó un marcado interés por vientres de calidad, tanto de pedigrí como seleccionados, mediante los programas de la Sociedad de Criadores.

Indicó que en distintos remates se observan valores destacados para las hembras de pedigrí, mientras que los vientres con sellos de selección fenotípica alcanzan precios superiores a los de animales comerciales sin esa clasificación.

Atribuyó ese interés a la expectativa de obtener una descendencia de mayor valor y al reconocimiento del trabajo de selección realizado por los criadores.

Por eso, consideró que el análisis de la zafra debe incluir también la cantidad y el valor de las hembras comercializadas, que acompañan la demanda por reproductores.

Angus amplió su calendario de remates auspiciados

La Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay auspicia 55 remates en esta zafra, frente a 49 el año anterior.

Peñagaricano explicó que el auspicio busca brindar transparencia y respaldo a los compradores mediante un reglamento que establece requisitos para las ventas.

El propósito, señaló, es que quienes invierten en genética cuenten con certezas sobre el producto que adquieren y con el respaldo de la marca Angus Uruguay.

El crecimiento del calendario de remates acompaña, de esa manera, la mayor participación de la raza en las ventas de reproductores y el interés de los productores por incorporar genética.