Después de casi cuatro meses de conflicto, el hecho que los mercados venían descontando y revirtiendo una y otra vez finalmente ocurrió.
Después de casi cuatro meses de conflicto, el evento que los mercados venían descontando y revirtiendo una y otra vez finalmente ocurrió: Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo para terminar la guerra que reabrirá el estrecho de Ormuz y levantará el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes, con una ceremonia de firma formal prevista para el viernes en Suiza.
“Barcos del mundo, arranquen sus motores. ¡Que fluya el petróleo!”, escribió Trump en Truth Social. El Brent cayó otros U$S 3,70 (–4,24%) hasta U$S 83,63 por barril, su nivel más bajo desde antes del inicio del conflicto el 28 de febrero.
Los granos, en cambio, reaccionaron al alza. La soja ganó U$S 1,91 por tonelada, el maíz U$S 1,02 y el trigo U$S 1,69. La gran sorpresa fue la colza Matif, que se desplomó 8,75 euros por tonelada —la mayor caída en meses— reflejando el impacto directo de la noticia sobre el complejo europeo de oleaginosas.

El día que el mercado esperó durante casi cuatro meses
Después de incontables ciclos de “el acuerdo está cerca” seguidos de rupturas, escaladas militares y nuevas rondas de negociación, hoy ocurrió lo que parecía cada vez más esquivo: Estados Unidos e Irán anunciaron que llegaron a un acuerdo destinado a terminar más de tres meses de guerra y reabrir el estrecho de Ormuz.
Es un avance importante en el conflicto que incendió Medio Oriente y sacudió la economía global, aunque no resolvió cuestiones críticas que quedaron para negociaciones posteriores.
Los detalles que se conocen hasta el momento: el acuerdo pondrá fin al bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes, reabrirá el estrecho de Ormuz y dará inicio a 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Una ceremonia de firma está prevista para el viernes en Suiza, según confirmó Pakistán, país que actuó como mediador.
Sin embargo, persisten señales de desconfianza mutua que el mercado debe sopesar. Funcionarios estadounidenses sostienen que ambas partes ya firmaron «digitalmente» una versión inicial del memorándum de entendimiento el domingo —el vicepresidente JD Vance y un alto funcionario estadounidense afirmaron que los términos ya están fijados y que tanto Vance, Trump como el principal negociador iraní, el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf, ya firmaron el acuerdo digital.
Pero Irán no ha confirmado esa versión. El canciller iraní Abbas Araghchi declaró que Teherán sigue “profundamente escéptico” sobre el compromiso de Washington con cualquier acuerdo, señalando: “Tenemos un historial de promesas rotas, incumplimientos y acuerdos rasgados. Estamos planificando tanto el proceso de negociación como la implementación de cualquier acuerdo sobre la base de la desconfianza, los incumplimientos pasados y las experiencias previas”.

Qué significa “reapertura” en la práctica: la letra chica
Un detalle crucial que el mercado está empezando a procesar: la reapertura inicial del estrecho será “con fines de remoción de minas”, según Trump, no para la circulación de buques de inmediato.
Irán ha controlado efectivamente el estrecho de Ormuz desde poco después de que comenzara la guerra el 28 de febrero, cerrando virtualmente el paso vital por donde circula alrededor del 20% del petróleo mundial.
EEUU respondió bloqueando los puertos iraníes. Washington sostiene que Irán colocó minas en el estrecho. Su remoción es el primer paso, no la normalización completa del tráfico.
Otro punto que genera fricciones, incluso dentro de la propia administración estadounidense: la agencia iraní Fars informó que Teherán agregó, en los momentos finales de la negociación, la imposición de tarifas por “servicios marítimos” en Ormuz.
“El uso del término ‘servicios marítimos’ significa que Estados Unidos aceptó que se pagarán tarifas a Irán”, citó Fars a una fuente informada. Es el mismo mecanismo de peajes que Irán había intentado implementar unilateralmente semanas atrás, a través de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA), y que en ese momento generó el rechazo categórico de Trump y la condena de la OTAN.
Sobre las sanciones, un alto funcionario estadounidense señaló que la liberación de fondos iraníes congelados y el levantamiento de sanciones estarán condicionados al comportamiento futuro de Irán.
La postura de fuerza de EEUU en Medio Oriente permanecerá sin cambios por ahora.
El frente libanés sigue siendo un obstáculo. Irán había exigido el fin de los combates entre Israel y Hezbolá como condición para un acuerdo con EEUU. Sin embargo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró el lunes que el país mantendrá tropas en el sur del Líbano “indefinidamente”.
Israel y Hezbolá continuaron combatiendo a diario, a pesar de un cese al fuego oficial. El domingo Hezbolá lanzó drones hacia el norte de Israel, según el ejército israelí, que respondió con un ataque aéreo letal contra un bastión de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut.

El Brent cae a mínimos de cuatro meses
El Brent cayó U$S 3,70 (–4,24%) para cerrar en U$S 83,63 por barril. Es la tercera caída consecutiva de magnitud superior al 4%: jueves –4,62%, viernes –4,03%, y hoy –4,24%.
En tres jornadas el Brent perdió más de U$S 11 por barril, acumulando desde el pico de U$S 109,19 del 15 de mayo, una corrección de casi U$S 25,6, un 23,4% en exactamente un mes.
Los mercados globales subieron tras el anuncio del acuerdo tentativo, mientras los precios del petróleo cayeron más de U$S 4 por barril ante la noticia de que el transporte marítimo podría restablecerse pronto a través de la ruta clave.
Trump confirmó hoy que “los barcos están empezando a moverse” a través del estrecho de Ormuz, aunque, como se señaló, inicialmente solo para operaciones de remoción de minas.

Los granos suben
A diferencia de las jornadas anteriores —cuando cada caída del Brent arrastraba a la baja al complejo oleaginoso—, hoy los tres granos principales cerraron al alza. La explicación más plausible combina varios factores:
Primero, alivio de incertidumbre: después de meses de ida y vuelta, una noticia concreta —incluso con matices— reduce la incertidumbre que venía paralizando parte de las decisiones de cobertura de productores y compradores.
Segundo, expectativa de menores costos de insumos: la eventual normalización de los flujos de fertilizantes a través del Golfo Pérsico —interrumpidos durante casi cuatro meses— es una noticia estructuralmente positiva para los márgenes de los productores de cara a la campaña 2026/27, lo que puede haber generado compras de cobertura.
Tercero, el mercado ya había descontado gran parte de la caída del crudo: con el Brent acumulando 23% de corrección en un mes, parte del impacto bajista sobre los biocombustibles ya estaba incorporado en los precios de soja y colza desde hace días.
Los de hoy fueron movimientos moderados, pero significativos en el contexto de las últimas semanas. Fue la primera sesión en mucho tiempo donde los tres granos principales cierran al alza simultáneamente.

La colza Matif: el gran perdedor del día
En marcado contraste con los granos en Chicago, la colza Matif febrero 2027 sufrió hoy su peor jornada en meses, cayendo 8,75 euros por tonelada, para cerrar en 519,25 euros, su nivel más bajo desde finales de mayo.
La explicación más directa: la colza europea tiene una correlación mucho más estrecha y directa con el petróleo que los granos de Estados Unidos, dado el peso del biodiesel de colza en el mix energético europeo y la cercanía geográfica con el epicentro del conflicto.
Una caída del 4,24% en el Brent, combinada con la perspectiva de normalización de los flujos de aceite de palma e hidrocarburos desde Asia y Medio Oriente hacia Europa, golpeó al complejo oleaginoso europeo con mucha más fuerza que al americano.
Además, la reapertura de Ormuz tiene un significado particular para la colza: facilita el regreso de las importaciones de aceite de palma indonesio y malayo a Europa —la principal alternativa competidora de la colza en el mercado de biodiesel—, lo que reduce la prima que la colza había acumulado como sustituto durante el cierre del estrecho.

El balance desde el pico de mayo: el mes que cambió todo

El Brent es, por lejos, el activo que más se movió en el último mes: una corrección del 23,4% que refleja la magnitud del shock que representó el cierre prolongado del estrecho de Ormuz, y la magnitud del alivio que representa su eventual reapertura.
Los granos, en comparación, muestran correcciones más moderadas (8,7% a 13,5%), consistente con el patrón histórico que documentó Farmdoc Daily: el impacto de los shocks de Ormuz sobre los granos es proporcionalmente menor que sobre la energía.
Lo que viene: la semana de la firma
Viernes en Suiza: la ceremonia formal de firma es el próximo hito. Si se concreta sin sobresaltos, podría consolidar la tendencia bajista del crudo y, eventualmente, una normalización gradual de los costos de fertilizantes y fletes que impactaron a la agricultura global durante casi cuatro meses.
El frente libanés: la declaración del ministro de Defensa israelí sobre mantener tropas en el sur del Líbano “indefinidamente” es una fuente de riesgo que podría descarrilar el proceso si los combates entre Israel y Hezbolá escalan antes del viernes.
La desconfianza iraní: las declaraciones del canciller Araghchi sobre “promesas rotas” y “desconfianza” sugieren que Irán llega a la firma con expectativas bajas sobre su cumplimiento. Cualquier incidente entre la firma y la implementación efectiva podría reabrir la incertidumbre.
Para los granos: si la reapertura de Ormuz se confirma y consolida, el efecto de mediano plazo más relevante podría ser la normalización de los costos de fertilizantes, un factor que impactaría directamente en los márgenes de la campaña 2026/27, independientemente de hacia dónde se mueva el precio de los granos en el corto plazo.
Fuentes: CME Group / CBOT, Euronext MATIF, ICE Brent, NPR, Al Jazeera, NBC News, CNN.







